Desde mi sillón

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Los noticieros habituales broadcast el asunto del pañuelo de cabeza (hiyab) de una niña que, por empeñarse en llevarlo puesto, no puede entrar a clase en el I.E.S. Camilo José Cela de Pozuelo de Alarcón en Madrid. El Consejo Escolar refrenda la prohibición en el fondo, supongo, porque ese pañuelo es un símblo de sumisión. Vale; pero a mí lo que me emociona es la actitud de cinco compañeras que para apoyarle se presentan empañoladas cada mañana. El supuesto símbolo de sumisión se ha convertido en un símbolo de rebelión. Y una rebelión contra muchas cosas, entre ellas la sumisión al poder oculto de la sensatez burocrática.

«Hiyab» recibió 7 desde que se publicó el Miércoles 21 de Abril de 2010 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Luis Rull dice:

    La prohibición original no era por ser un símbolo de sumisión. Simplemente estaba prohibido llevar gorras o cualquier cosa que cubriera la cabeza. Aunque si se pueden cambiar las normas, se cambian las normas.

    De acuerdo contigo en que es emocionante la muestra de solidaridad de las chicas. Los símbolos son jugetones 😉

    Tal y como he visto en varios medios ¿es relevante para entender la noticia que el padre de la rebelde original sea responsable de un centro islámico? ¿sobraba ese detalle en las informaciones?

  2. Juan Urrutia dice:

    Yo ya me las apañaré en casa, tú te las apañarás en casa (en cuanto seas mayor de edad), pero al estado jamás hay que dejarle que se erija en concesionario de identidades… a no ser que queramos en vez de llevar algunas hijab llevar todos uniforme militar.

    De la “laiquísima” prohibición del hijab al reclutamiento para la guerra (territorial, social o de cualquier tipo) hay un paso tan pequeño como terrible. Lo vimos en la progre y civilizada Bosnia y lo empezamos a intuir en Francia e Italia y lo veremos en España.

  3. Juan Urrutia dice:

    Lo que hace el padre de Najwa no es irrelevante para la discusión buricrática que para algunos será fundamental; pero no lo es para mí que solo quiero mirar hoy, y admirar, el apoyo de la amistad. Si conservamos eso quizá las palabreas proféticas de David no se cumplan.

  4. Juan Urrutia dice:

    ooops!, soy un adolescente. Lo peor: no me queda tiempo de madurar.

  5. Leo que en Francia Sarkozy lo va a prohibir: y que harán cuando lleguen las abuelitas israelíes con pañuelo en la cabeza? Censurarán las películas donde mujeres irlandesas se ponen pañuelo para salir a la calle? Cómo harán para deslindar jurídicamente entre moda, confort frente al viento y moralidad religiosa? Supongo que todo reside en que, cuando entras en un sitio cerrado, alguien decide por ti lo que te quitas. En fin, en el caso español además un conflicto de derechos: se niega la educación y se pone por delante la interpretación que hace la autoridad competente del vestuario.

  6. Una anécdota: En la Argentina del 82 los centros de estudiantes estaban prohibidos desde la época de “La noche de los lápices”. En el instituto público al que yo acudía hubo un incidente sobre el uniforme obligatorio de las chicas (el de los chicos era chaqueta+camisa+corbata+pantalón, el de las chicas era un guardapolvo blanco). A raiz del descontento por lo estricto del uniforme se armó una reunión entre algunos estudiantes para discutir el tema, luego vino otra reunión y luego otras que dieron como resultado el renacimiento del Centro de Estudiantes con estatuto propio y con la consiguiente elección de delegados. No faltaron las amenazas y llamadas telefónicas a los padres de los participantes, pero no pudieron impedir el retorno de algo tan básico como las reuniones y agrupamiento organizado en pos de objetivos políticos y educativos. Muchos de los implicados, con la llegada de la democracia, colaborarían en los centros de estudiantes universitarios e incluso algunos llegaron a presidentes y secretarios de estos centros. Una anécdota donde la vestimenta como símbolo sirvió de germen a una rebelión imparable digna de consideración.

  7. Juan Urrutia dice:

    Gracias Paco por una historia tan bonita.

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