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Y, finalmente, he visto la luz

SolNo he viajado a Nepal ni he asistido a ninguna sesión de espiritualidad. Me ha bastado pasear a lo largo de las faldas de las montañas que delimitan Els Valls (Faura, Benifairó, Quart, Cuartel y Benavites) cerca de Sagunto, y en paralelo a un mar que brilla a un kilómetro de distancia, zigzagueando entre naranjos, para que la luz, la deslumbrante luz mediterránea, se haya filtrado a través el cristal de mis gafas de sol a lo Bono, el de U.2.

Supongo que la luz me llegó pensando en el paralelismo entre la cultura y la economía en un mundo sin heurística, un mundo que nos tiene desconcertados. Esto fue hace dos semanas y sobre lo de la cultura ya he dado mi opinión en al menos dos posts, el ya enlazado y este otro. Una opinión iluminada por la luz que me daña la vista y que me ha llegado inesperadamente.

Veamos ahora si todavía esta luz inspiradora y dañina puede penetrar en el laberinto del autista pensamiento macroeconómico de estos años. Un buen punto de partida tan bueno como cualquier otro es el que hace dos domingos publicaba en El País mi jóven viejo amigo Carlos Mulas. Explicaba las dos visiones entre las que hoy parecen repartirse las ideas de los macroeconomistas. Por un lado tendríamos el pensamiento keynesiano que, entre otras muchas cosas, parecería propiciar un gasto público suficiente como para animar la demanda agregada a través del mecanismo del multiplicador. Esta visión simplificada subyacería también e una forma de mirar al ciclo económico que se explicaría, un poco a la Hicks, mediante el juego entre el multiplicador y el acelerador. Por otro lado estaría la nueva síntesis neoclásica según la cual el efecto Ricardo (destacado por Barro) esteriliza cualquier intento de relanzar la economía a través del gasto público dado que la racionalidad individual no puede dejar de notar que ese nuevo gasto implica una mayor imposición mañana produciendo el famoso crowding out, o efecto expulsión, de la inversión privada. Esta nueva síntesis trata de microfundamentar correctamente el análisis macroeconómico sobre la racionalidad individual de forma que la racionalidad de las expectativas genera la neutralidad del dinero, la ineficacia general de las políticas macro tradicionales y una teoría del ciclo económico que pone énfasis exclusivo en las variables reales que influyen sobre la productividad.

La discusión entre estas dos formas de pensar, es difícil pues se trata de dos formas de pensar la economía realmente diferentes pues no coinciden ni en la idea de racionalidad, ni en el automatismo del aprovechamiento que hace el mercado de cualquier valoración errónea que proporcione una oportunidad de ganancia. La única concesión que hoy se admite es la posible integración de fricciones en una teoría de los ciclos reales, lo que Axel Leijonhufvud llama «stability with frictions», algo que nada tiene que ver con el verdadero reto que nos planteó Keynes que no solo ponía en duda la manera de pensar la racionalidad (recordemos los animal spirits) sino más significativamente nos reta a trastocar quizá y en ciertas condiciones la velocidad de reacción de precios y cantidades decantándose por al menos tener en cuenta la forma de pensar de Marshall.

Una posible salida a este impass teórico consistiría en retar a los economistas a pensar de otra manera a partir de la consideración seria del proceso de intercambio en una economía en la que hay dinero y otros activos. Esto es imposible en el mundo neoclásico y especialmente en el mundo del Equilibrio General en el que la figura del subastador walrasiano hace imposible esta consideración del proceso de intercambio. Esto es por el contrario totalmente natural en el mundo de Keynes tal como ha mostrado hace ya demasiado tiempo Leijonhufvud con su idea del corredor neoclásico al que tanta atención he dedicado últimamente a raíz del encuentro fortuito de un paper no publicado y olvidado cuyo facsímil se publicará en pocos días. Es este paper al que insinúa la prometedora conexión entre la microeconomía neoclásica y la macroeconomía que nunca será una cosa seria sin una teoría del proceso de intercambio.

Quizá no esté de más subrayar que esta idea solo se puede refinar y formalizar con procesos complejos un campo en el que parece que el INET de Oxford está dispuesto a dedicar recursos. De hecho me atrevo a decir que muchas de las opiniones que hoy se están exhibiendo en la prensa y en los blogs apuntan en esta dirección. Los procesos complejos ya están aquí, como por ejemplo en la aritmética de la deuda, el déficit, el crecimiento y el tiempo que hace falta para ajustar todo eso. Esta aritmética simple nos hace ver que todo depende de valores concretos que si no encajan exactamente todo se desparrama, pero que si encajan todo funciona ordenadamente. No es difícil imaginar cómo sería hoy una forma de pensar adecuada al reto que plantea una teoría el proceso de intercambio. Tendría que partir de una concepción no exclusivamente individualista dando un poco de cancha a concepciones holistas. El grupo estaría compuesto por agentes individuales que son ya verdaderos sujetos con ideas no solo sobre medios sino sobre fines también. Ese grupo sería identitario y con algunos memes relativos justamente al intercambio y a la forma de permitir y zanjar deudas que igual no serían racionales en el sentido convencional, pero sí el resultado de la formación histórica de la comunidad y aceptados por todos.

Pero esta forma no tan nueva de enfocar la economía no debería sorprendernos pues vivimos unos tiempos que están faltos de heurística y nuestro reto en esta campo de la economía como en el de la cultura es construirla. Esto es lo que la luz que no podían apagar mis gafas de sol tipo Bono-U2 me descubrió, que no solo la economía está perdida, sino que toda la cultura y esto lo abarca todo, también lo está.

«Y, finalmente, he visto la luz» recibió 4 desde que se publicó el Jueves 3 de Mayo de 2012 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Charo dice:

    Excelente publicación, nos toca construir una economía mejor, diría yo, basada en la integración de todos los sectores, para ello necesitamos corregir nuestro ego que es el causante de todo el mal en la sociedad.

  2. Ramón M dice:

    Traspaso el comentario del prf.Soler Yesid..
    Uno de los inconvenientes de los paradigmas económicos predominantes es la metodología cartesiana de separar el todo en sus partes y ver cómo influye una variable en la otra (con ecuaciones: G influye en I e I influye en E, etc.). Adicionalmente hay otro inconveniente: ¿Que pasaria si G no es homogeneo, I tampoco y E tampoco?.

    Desde varias ciencias, y desde los aportes recientes de misma matemática que forma partes sustancial del núcleo duro de los neoclásicos, el análisis de los fenómenos ya no se debe abordar parcelariamente, como un autista metido en una torre de marfil, sino que se debe estudiar cómo evoluciona el sistema interrelacionandose como un todo. Ello exige un pensamiento complejo que vincula varias procesos como lo proponen las dinámicas transformadoras de Edgar Morin, el desarrollo de las redes complejas (Watts 2006), las dinámicas no lineales, las redes vinculares como entramados sociales, (Castells 1999), el desarrollo de la historiográfica no lineal, el conocimiento científico estructurado (Khun, Poper, Lakatos ), las relaciones saber-poder (M.Focault 1993), etc.

    En el mundo real, ni los agentes económicos son homogeneos. Ni los recursos económicos son homgoneos. Ni los productos y servicios son homogeneos. Sobre este último tema, Shumacher distingue al menos cuatro grupos: En el sector primario de recursos renovables y no renovables. Sin estos dos no es posible que funcione el sector secundario (Industria) y el sector terciario (Servicios). Hay al menos cuatro grupos de bienes, con lo cual se rompe el supuesto de la homogeneidad y entonces los comportamientos microeconomicos y macroeconomicos son diferenciales provocando procesos en distintas direcciones.

    Saludos,

    Yezid S.

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