Desequilibrio

por | jueves 6 de agosto de 2009

En este refugio improvisado hay poco que hacer más allá de procurar no ser encontrado y reconocido. Así que leo lo poco que me pueden hacer llegar. He leído la novela de Susana Fortes Esperando a Robert Capa. Nada que ver con lo que uno puede imagnar a través de la Wikipedia. Según ésta, Capa puede entenderse sin Gerda Taro pero ésta no sin aquel. Según la Fortes, Gerda es fundamental en la vida de Capa aunque ella hubiera podido haber superado el intenso enamoramiento juvenil y heroico. Estamos acostumbados al punto de vista masculino; pero no me acostumbro a la relatividad de la verdad ni en cuanto a la famosa foto del miliciano, real o impostada, ni en cuanto a quién sostiene a quién. Si puedo un día abandonar este agujero sin peligro iré a MNAC a ver la exposición sobre estos dos testigos de la realidad. Realidad y verdad, dos palabras que dicen están relacionadas.