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Una sugerencia molesta

A principios de los años 90 el sistema bancario sueco sufrió un tropezón serio, de esos que se llaman sistémicos. A él se han referrido en los últimos meses muchos comentaristas. El último, Angel Ubide ayer en El País con el título de El remedio sueco.

La recomendación de este analista es que aprendamos de aquel caso y simultaneemos dos formas de actuación. Por un lado la eliminación de los activos toxicos, no del balance de los bancos (porque ya están fuera dél) sino de la preocupación de la gestión, presumiblemente mediante la creación de un “bad bank” nacionalizado. Por optro lado la entrada del Estado en el capital de los bancos conformando así una casi total nacionalización del sistema.

Esta solución es cosa que ya están haciendo los paises anglosajones; pero no la Europa continental por razones que, en parte y solo en parte se explican en el artículo. Pero lo interesante en cualquier caso es que Angel Ubide aprovecha la ocasión para comentar algo sobre incentivos de los gestores. En efecto si no se quitan del horizonte los activos tóxicos nos encontramos con que:

Si los activos tóxicos permanecen en el balance los directivos de los bancos dedican una gran parte de su tiempo a gestionar los activos con problemas -en otras palabras, los bancos se dedican a minimizar perdidas, en lugar de maximizar las ganancias- y por tanto actúan de manera muy conservadora

Es este aspecto de su artículo al que me gustaría añadir algo. Dentro de este esquema encaja, y además es oportuna, una medida legislativa propia del derecho de sociedades. Las grandes empresas cuyo buen funcionamiento es crucial para el sistema ( los bancos desde luego) deberían tener dos consejos de administración a la manera alemana. En uno podrían estar los ejecutivos y los representantes de los accionistas; pero en el otro, el de vigilancia, deberían estar los representantes de los stakholders justamente por la importancia que la actividad del sector tiene en muchos otros sectores y en muchas otras instituciones.

Pero si esto fuera así, la justificación para descargar a los bancos de los activos tóxicos fuera de balance que ofrece Ubide no parece necesaria pues bastaría con el consejo de vigilancia para controlar los incentivos que los ejecutivos pudieran tener a minimizar pérdidas.

La cuestión no es trivial ni meramente anecdótica. En efecto, en una situación como la actual en España, lo normal es que el Gobierno deseara una actitud más arriesgada encaminada a maximizar ganacias pues esa actitud llevaría a incrementar las concesiones de crédito. Pero lo normal por parte de un supervisor cercano y conocedor de la situación concreta de cada institución sería la recomendación de prudencia para asegurar su supervivencia.

Si un banco se encuentra en medio de una crisis sistémica en una tesitura así, el consejo de vigilancia podría ser el órgano adecuado para dar con la localización ideal entre la prudencia favorable a los accionistas y el conveniente arrojo a favor del sitema económico en general.

Ya comprendo que decir estas cosas en medio de esta recesión que camina hacia una depresión seria es cosa desagradable especialmente cuando la Bolsa está penalizando al sector bancario de manera irracional, pero ¿cuándo hablar de ello si no es ahora? y, en cualquier caso, alguien tiene que decirlo.

«Una sugerencia molesta» recibió 0 desde que se publicó el Sábado 24 de Enero de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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