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Una noche de estrellas y trascendencia

J. C. dice que no le importa morirse . Lo dice en medio de una maravillosa noche de estrellas y de amigos. Los demás, que disfrutan de esa noche en compañía, manifiestan que “… con tal de no sufrir pues bueno…..”. Alguien más sincero grita que le aterroriza pues no sabe que hay luego y que si no hay nada el vacío es terrible. Yo no digo nada, pero pienso que para mí es un consuelo que no haya nada, una liberación, la descarga de un peso enorme. Pues no imagino nada mejor de lo que he visto ya y eso no me parece para tirar cohetes

Eramos una pandilla de ancianos, con perdón de las señoras, y eso se nota en los temas de conversación. La conversación, que se desliza perezosa, recae más tarde sobre una evidente injusticia cometida por los y propietarios y rectores de un colegio privado no concertado perteneciente a una orden religiosa.

El problema tiene que ver claramente con diferencias de clase social. la persona progre (de verdad) de la reunión dice indignada que lpermitir las diferencias de clase no es nada evangélico. Yo me quedo pensando si el “haz por los demás lo que harías por tí mismo”, en caso de que fuera una enseñanza de Jesús (que no habría que confundir con el “ama al prójimo como a tí mismo) es evamgélico.

Yo no lo creo. No hay nada en el evangelio que tenga que ver con las clases sociales. Lo del jóven rico es un episodio aislado y, por otra parte, se nos explica que José era de a estirpe de David, es decir de “clase bien”.

La reunión se disuelve aunque hubira estado bien montar tres tiendas para continuar con la magia de la noche.

«Una noche de estrellas y trascendencia» recibió 1 desde que se publicó el Miércoles 8 de Julio de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. La bella danza de las palabras
    El azar siempre está al acecho y no siempre se puede contar con el acierto o la inspiración de la química individual, tanto para recibir como para ofrecer.

    Contemplar la belleza de la danza de las palabras al son de The Mummers’ Dance o Marco Polo de Loreena McKennitt del álbum The Book of Secrets o las Flores en el mar de Jorge Drexler del álbum Llueve, son todo un éxtasis de la imaginación, difícilmente superable por cualquiera de los placeres que se puedan convocar y disfrutar por los sentidos y el tacto.

    Apropiarse para el propio goce, disfrute y conveniencia del sentido y signo del chance, supone la máxima expresión de libertad a salvo de toda sospecha. Cualquier recompensa es insignificante comparado con el placer de sentir en la punta de los dedos los límites del universo en su máxima grandeza, dimensión y esplendor, si se dispone de la sensibilidad necesaria y de la fuerza de los valores que proporcionan el equilibrio de los sentidos y el alma.

    Habitualmente, un gesto, una breve conversación, una frase o un bello texto, proporcionan el suficiente impulso y motivación para desear seguir estando vivo con alegría a pesar de la precaria existencia.

    En mi caso, hace estoy dispuesto, pues hace tiempo compré el billete para el largo viaje, del que no hay muestras de que nadie regrese, aunque bien podría ser que estemos ciegos, sordos y sin sensibilidad alguna con tanto ruido al rededor.

    Gracias y saludos para todos…

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