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Un dimisionario compulsivo

Le conozco bien desde que dimitió como capitán del equipo de baloncesto infantil como protesta por el mal estado del equipamiento deportivo con que les surtí­a el colegio. Más tarde y justo antes de abandonar este colegio dimitió del Indauchu infantil por exceso de exhibicionismo en el vestuario, según él. Casi simultáneamnete se dio de baja como socio del Athletic pues le pareció incompatible con la condición de intelectual que habí­a decidido asumir (aunque me consta que esto se le pesó hasta hace pocos años). Decidió renunciar en el último momento a trabajar en una de las primeras compañí­as de consultorí­a que se creó en Europa con sede en Parí­s sólo para entrar a trabajar en una empresa de tubos de la que se marchó enseguida para ir a estudiar a los EE.UU. A su vuelta empezó a trabajar en la Facultad de Económicas en Bilbao y en la Universidad del Paí­s Vasco dimitió de Decano después de unos escasos dos años, de vicerrector de investigación y, entre medias, de Consejero del Gobierno Vasco. Vino a Madrid y después de unos años en la Comisión Gestora de la Carlos III, de la que curiosamente nunca dimitió, volvió a las andadas dimitiendo de Presidente de su Consejo Social y, obligado, del Consejo del BBVA y, como consecuencia, de algunos jurados de premios cientí­ficos y culturales. Más recientemente acaba de dejar la Presidencia del Consejo Editorial de EXPANSION y de algún otro consejo asesor del que era miembro.

¿Qué le pasa a este dimisionario compulsivo? Es, posiblemente, un señorito caprichoso como lo es Rato al que criticaba yo el otro dí­a y con el que guarda alguna concomitancia. Pero eso, con ser posiblemente cierto no hace sino posponer la respuesta que busco para comprender el comportamiento de mi amigo.

Lo que posiblemente le pasa es que no puede más en un momento determinado. Se ahoga en la maraña de autoridades en las que se encuentra atrapado. Quizá como los neonómadas que pretenden esquivar el poder de imposición de los Estados o se van vendiendo a uno u otro a cambio de concesiones fiscales. Se trata de millonarios excéntricos o de deportistas de élite o de cientí­ficos que con la mochila al hombro van allí­ donde se hace lo que les interesa. Huyen del poder del Estado.

Pero quizás también ocurra que a ciegas va buscando su sitio, un lugar donde vivir rodeado de quienes son sus iguales, aquellos de los que aprende. Es posible que después de tantos años de enseñar lo único que le interese sea aprender.

Pero a mí­ me gusta verle como un ejemplo viviente del coste de la disidencia al que me referí­a en otro lugar. Ese coste de salirte de tu identidad en el que hay que incurrir para ir convirtiéndote en un individuo y no estar mediatizado por el colectivo que absorbe tu identidad individual en la suya haciéndote ver y sentir que no eres tu quien domina tu vida sino que es la identidad a la que perteneces la que toma las decisiones por tí­. Es posible que esté inmerso en un doloroso proceso de individuación que es mas largo y casi tan doloroso como un parto, dándose a luz a sí­ mismo.

Me parece que huye del pasteleo en el que a menudo me ha dicho que cae su buena voluntad de contentar. Se le nota su impaciencia y su irritabilidad que traslucen a través de sus aparentes buenas formas y no tiene más remedio que huir cuando ha sido descubierto. Como esos héroes de celuloide que a pesar de ser queridos por no poca gente sienten la necesida de marcharse a seguir siendo unos hired guns allí­ donde les lleve su caballo más allá del horizonte. Curiosamente un dí­a me confesó su fascinación por el caliente revolver y el frí­o cuchillo.

Cuando veo caravanas de tuaregs o esos éxodos de harapientos victimas de las hambrunas o las guerras, pienso que solo allí­ se encontrarí­a a gusto, a salvo de un picor que le domina y le prohibe resignarse a que nada sea como él quisiera que fuera.

«Un dimisionario compulsivo» recibió 0 desde que se publicó el Sábado 28 de Julio de 2007 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Qué hermoso manifiesto sionista ¿digital?…

  2. Nearco dice:

    Maravillosa reflexión.

  3. eraser dice:

    y como hacer que el sielo de sion nos devuelva los entornos, casi famélicos,de los bulldogs del hiperespacio?… en fin…dimisionarios sólo los tiene el poder…
    saludos y salud D.Joan

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  1. […] y lemoncelo. Dolce Vita, Pink Floid de fondo. Ella se levanta al baño. La conversación flota entre el último post de Juan y el tweet de Pere sobre […]

  2. […] asunto de las dimisiones me atrae de manera morbosa. Escribí sobre ello contando las aventuras atolondradas de un amigo muy cercano y lo he recordado al observar la de […]

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