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Tomás Ondarra

No ha habido domingo, o más recientemente otro día cualquiera de la semana en la que había fútbol, en el que me hay acostado sin saber el resultado de este club de mis amores disimulados. Y no hay quien me saque de mi cabreo en caso de derrota. Esto es lo que me hace sentirme un hermano de Tomás Ondarra.

La bilbainez es una manifestación del ser que, a su vez, puede presentarse de formas distintas.Tomás Ondarra es un diseñador inquieto que se ha movido mucho por el mundo pero que nunca ha podido librarse del bilbainismo. Hace unos días, el 17 de este mes asistí, en la Casa Vasca, a la presentación de su último libro apoyado en comentarios de su colega Juan Cruz.La sala de actos estaba llena de gente que, sin ninguna duda eran bilbainos cualquiera que fuera su función en Madrid. Y tengo que comenzar diciendo sin pudor ninguno que me sentí durante una hora como en casa.

Este último libro de Ondarra juega con el famoso ¿Dónde está Wally? y nos pregunta en la portada ¿Dónde está PATXI en Bilbao? y lo hace en nuestros tres idiomas: español, euskera e inglés.Cada capítulo es una pequeña historia escrita por un bilbaino de pro y relacionada con un aspecto de Bilbao dibujado por Tomásy en donde está PATXI entre otras muchas figuras bilbainas cada una con su aspecto característico y que, seguramente, se podrán autorreconocer. No es fácil encontrar a ese ser de ficción con su camisa azul Bilbao, la bufanda del Athletic al cuello y la boina escorada hacia la izquierda, pero no importa pues lo bonito para un bilbaino como este que escribe es reconocer esas 20 estampas de Bilbao precedidas por el prólogo del actual alcalde de Bilbao. Para mi fue también triste el darme cuenta de que no reconozco las veinte pues han surgido nuevas manifestaciones de ese ser llamado Bilbao que me son desconocidas.

Casi se me saltan las lágrimas a pesar del tono jocoso de la reunión al darme cuenta de los muchos años que llevo fuera y que no me permiten reconocer estas cuatro manifestaciones:el Bilbao BBK Life, el Bilbao Arena, el Herri Krosa y el Desfile de la Ballena del que ni siqiera había oído hablar. Las otras 17 me resultan inolvidables incluso a esta edad en la que se va perdiendo memoria a pasos agigantados. Entre los autores de cada capitulito reconozco a muchos aunque no a todos (lo que también me fustra) ¿quién podría haber olvidado a Jose Angel Iribar héroe de tantas tardes o quién puede no estar al tanto de que que el actual presidente del Athletic es Josu Urrutia?

Pero esa sensación de bienestar que uno asocia al Bilbao de la infancia y la juventud llega sin quererlo en cuanto uno se pone a buscar a Patxi en la ilustración de cada capítulo.El autor nos da pistas además de dibujarlo de acuerdo con ellas:

Patxi es un bilaino cincuentón y solterón enmorado de su ciudad. Legusta formar parte de todo lo que ocurre en la ciudad, desde un concierto de música o una regata hasta una procesión…Todo. allí donde sucede algo excepecional, allí está patxi. Socio del Athletic y del Bilbao Basket, hay domingos que hace doblete.
Lleva txapela negra, no porque le galte pelosino por su bilbainismo, camisa azul Bilbao, bufanda rojiblanca y pantalón gris.

No es cuestión de desvelar la ubicación de Patxi en cada página gráfica correspondiente a cada capítulo, pero sí que me gustaría recordar algunos de los acontecimientos y desvelar los sentimientos que producían – y producen- en mí. Me limitaré a tres de ellos. Sin duda san Mamés, el Gargantúa y el Txupinazo.

El Gargantúa es, como el Athletic, de toda la vida y, con una corta interrupción, en todas las fiestas tradicionales de Bilbao, los niños pequeños han disfrutado de ser deglutido y expulsado después de recorrer un breve intestino. Nadie me invitó nunca a subirme a su boca y a mí me daba mucho miedo de forma que, como niño mimado que era, no hice nunca lo que no quería hacer aunque sí me xtasié ante el valor de muchos.

El Txupinazo es más reciente y anuncia el comienzo de esas fiestas de Bilbao que nada tienen que ver con lo que los nacionales llamaban su liberación. Es un simple y ruidoso cohete que se lanza desde hace ya bastantes años en presencia de esa Marijaia que con todo amor fue pensada y creada por MPH aunque hace ya años que no la elabora esta famosa pintora con sus propias manos.Esta Semana Grande (Aste Nagusia) es un jolgorio permanente durante casi 10 días con toros, conciertos y mucho alcohol además de enormes cantidades de comida.

Y ¿qué decir de San Mamés? Aquí mi comentario sobre el libro de Ondarra se separa un tanto de su obra y se mezcla con recuerdos infantiles llenos de ardor y de un falso enfriamiento. Desde la más tierna infancia recuerdo haber sido socio de este singular equipo de futbol que por su nacimiento recibió un nombre vulgar pero en inglés:el Athletic Club. Y, por supuesto haber acudido cada dos domingos a su terreno de juego, la Catedral, San Mamés. Los partidos eran siempre muy pronto por la tarde pues no había luces para iluminar el anochecer invernal y la ida al campo así como la vuelta era un gran acontecimiento a pesar del obligatorio pago del “emblema” que recuerdo como algo del regimen con fines para mi desconocidos. Tanto mis hermanas como yo no fallábamos casi nunca y ninguno teníamos necesidad de complementar el domingo con ninguna otra actividad. Allí he visto jugar yo a Iriondo, Venancio, Zarra y Gainza pero nunca llegué a ver la famosa delantera completa pues Panizo murió jóven. En un momento posterior recuerdo los partidos del Honved y del Manchester evocados aquí por Patxo Unzueta; pero sobre todo el orgullo de contar con un equipo que era el ejemplo de nobleza ética, una manera de ser con la que todos los jóvenes nos identificábamos.

Confieso ahora una equivocación juvenil de la que me arrepentido muy a menudo. Llegado el momento de pasar de socio infantil a socio normal tomé la decisión, que mis padres aceptaron, de dejar de ser socio pues esa pertenencia me parecía incompatible con la vocación intelectual que yo creía tener y a pesar de mi cierta habilidad con el balón que me llevó a jugar en el Indauchu infantil, una época esa que me permitió un día jugar en el césped de San Mamés.
Mi vocación intelectual no fue lo suficientemente radical como para olvidarme de los resultados semanales de este club mítico al menos tanto como para Ondarra. No ha habido domingo, o más recientemente otro día cualquiera de la semana en la que había fútbol, en el que me hay acostado sin saber el resultado de este club de mis amores disimulados. Y no hay quien me saque de mi cabreo en caso de derrota. Esto es lo que me hace sentirme un hermano de Tomás Ondarra.

«Tomás Ondarra» recibió 4 desde que se publicó el Miércoles 25 de Enero de 2017 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Lo auténticamente bilbaino no es que cambie a Wally por un Patxi txikitero, sino que incorpore la respuesta en la pregunta sin necesidad, como si quisiera generar una sensación de duda en el no bilbaino, un «esto no es para mi, que soy de Durango», por ejemplo (Barakaldo y otros asentamientos que, se rumorea existen más allá, ni hablemos).

    No se, pero yo no me imagino «¿Dónde está Wally en Londres?» o «¿Dónde está Wally en Manchester?» por ejemplo, aunque haya libros donde las calles y las plazas son de Manchester o Londres exclusivamente.

  2. Imagen de perfil de Juan Ruiz Juan Ruiz dice:

    A mí lo de la Catedral siempre me ha parecido muy vacilón, no podía ser una ermita o una iglesia. Por eso cuando mi atlético logra empatar menos que en una catedral, me sabe a gloria.
    Y por cierto, a punto estuve de ser del atlétic. Vivía en Málaga de pequeño y me llevaba al cole Javi, un niño mayor de Bilbao. A mí me encantaba la camiseta del Bilbao y cuando le dije que yo también era del Bilbao me dijo que yo no podía ser de ese equipo porque no había nacido a orillas del Nervión. Me cachis. Como alternativa me dijo que la camiseta de Atlético de Madrid era igual de bonita, y desde entonces, pues ya ves, la mar de contento.

  3. Imagen de perfil de Juan Urrutia Juan Urrutia dice:

    Que pena Juan Ruiz que te engañaran. En el Athletic cabe todo el mundo. Me refiero a los socios no a los jugadores aunque sí a los entrenadores. ¿Es una muestra de etnicismo irredento? Pues sí; pero eso cabe en el deporte por pura competitividad como la que surge entre barrios. En cuanto a sugerir un paralelismo entre Wally y Patxi no hace ganar al texto, pero le quita importancia al libro y eso es bueno.Sería interesante estudiar si en la catedral caben burgueses y marxistas y quienes son los inclusivos y los exclusivos.

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