Spe Salvi

por | jueves 13 de diciembre de 2007

Nos ha vuelto sorprender Benedicto XVI con una encí­ciclica nueva, Spe Salvi, esta vez sobre la Esperanza. Aunque la Esperanza estarí­a muy ligada a la Fe, según el Papa, todaví­a le falta escribir especí­ficamente sobre la Fe; pues ya escribió la Encí­clica del Amor. Ya llegará; pero de momento pensemos en la que acaba de firmar.

El resumen, seguramente sesgado y aparte de las citas, es, para un lego como yo, que sin Dios y con la sola razón no hay esperanza para el mundo y los humanos. Siempre se fracasará. La verdad revelada no puede ni debe restringirse al ámbito privado, ha de ser parte de la organización polí­tica porque sin ella vamos a un callejon sin salida.

La verdad revelada serí­a como el Tribunal Constitucional, la única posible garantí­a de que el sistema polí­tico se cierra y se completa proporcionando seguridad y, ciertamente, esperanza.

Esta manera de pensar es, me parece, fácil de desmontar en el caso del TC tal como pretendí­ hacerlo denunciando el peligro de captura de ese TC. Pero imposible hacerlo en el caso de la verdad revelada a pesar de que la captura de la misma es un caso de libro.

La única interpretación posible es puramente utilitarista: engañándonos con esa verdad de cierre estarí­amos mejor. Y esta interpretación encaja con su autor engalanado y con sus caros zapatos de Prada. Esta esperanza es dificil de vender a quienes tienen que vivir con menos de un dólar al dí­a e incluso a aquellos que se ven agobiados por las hipotecas.