Desde mi sillón

Un blog de «El Correo de las Indias»

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sostenMi gusto por la lingüística, así como por el idioma y el habla en general, me hace preguntarme cuestiones, quizá triviales, sobre el uso concreto del idioma o sobre la evolución del habla, pero que es posible que algo nos enseñen. Es este gusto lo que me ha llevado muy a menudo a escribir por ejemplo sobre expresiones que detesto. Tomemos como un ejemplo la forma de referirse a una prenda femenina de ropa interior. En mi juventud recibía el nombre de “sostén”, una palabra que las chicas finas procuraban sustituir por la de “soutien”, como si el utilizar el francés la hiciera menos explícitamente sexual. A veces estas chicas finas usaban la expresión “soutien gorge”, sin que nunca llegara yo a entender qué tiene que ver la garganta con los pechos en las mujeres. Y finalmente se arrumbó la palabra castiza así como los sucedáneos cursis o afrancesados y se adoptó una palabra que hoy continúa vigente: “sujetador”. Esto me sugiere dos cuestiones. La primera de naturaleza puramente semántica: ¿en qué se diferencia sostener y sujetar? Sostener es como afirmar algo de lo que se duda, algo parecido a lo que ahora, por la influencia del inglés, llamaríamos “soportar”. En nuestro caso lo aplicaríamos a pechos que dejados a sí mismos tienen tendencia a caerse. Mientras que sujetar querría decir más bien, y en nuestro caso, impedir que los pechos femeninos se liberen alegremente. Si estoy en lo cierto ambas palabras debieran ser utilizadas de manera diferenciada, dejando ver con transparencia a qué se refiere uno. La segunda cuestión es más bien de carácter sociológico; pero es que el idioma y el habla son instrumentos útiles para encarar puzzles sociológicos. En relación con el sujetador es muy notable cómo ha variado su uso siguiendo la evolución de la búsqueda de libertad. En mi juventud, un gesto radical por parte de las mujeres, especialmente las jóvenes, fue no vestir esta prenda, ejemplo evidente de sujeción o, todavía de forma más radical, quitársela en público para dejar constancia de la conciencia de la situación subordinada de la mujer y de todo el mundo. Hoy en día lo que uno observa es que las mujeres hacen ostentación de llevarlo puesto y ha llegado a ser como una prenda más de su atuendo, especialmente en verano, justo cuando parecería que sería más cómodo no usarlo. ¿Qué revela este último cambio? ¿Quizá que ya no quieren ser libres o luchar por esa libertad para todo el mundo? ¡No lo puedo creer! Lo más sensato es pensar que las mujeres son hoy lo suficientemente autónomas como para hacer lo que les dé la gana, al menos en estos asuntos.

Lo que me gustaría saber es entonces es cómo deberíamos llamar hoy a la prenda que nos ha ocupado estas líneas.

«Sostén o sujetador» recibió 2 desde que se publicó el Sábado 6 de Septiembre de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Hebemos una porción de hispanoparlantes para quienes esa prenda se llama «copiño» y dificulta mucho la metáfora.
    Y si… coincido en que ahora ostentamos corpiño.

  2. Imagen de perfil de Juan Urrutia Juan Urrutia dice:

    A mi el corpiño me suena al tiempo de mis abuelas. esa es la belleza del lenguaje

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