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Skoda:la flecha emplumada

Todos los taxis que he utilizado esta primvera y lo que llevamos de verano, bien los llame a través del servicio de teletaxi, bien los aborde por la calle, han sido y son Skoda. O al menos esa era mi percepción hasta ayer. Ya obsesionado por la sensación de vivir dentro de un Skoda, hice un quiebro como el que hacen los espías en el cine y cambiando de dirección con rapidez paré un taxi con su lucecita verde y era un Seat.Bendita industria nacional pensé aunque soy consciente de que, en el caso de Seat, se trata de una empresa alemana. Como la checa Skoda pienso ahora y me inquieto.

Lo del Skoda no es de hoy. Es una marca que ya tiene su historia, desde luego; pero en un plano más personal, esa flecha alada o emplumada está muy relacionada con mi vida. De hecho todo comienza con una extraña leyenda familiar. Se la cuento para que se me entienda la inquietud. Cuando mis padres se casaron, un mes antes de la entrada de las tropas nacionales en Bilbao, mi padre, todo un señor ya talludo, regaló a mi madre que ya iba para vestir santos un cochecito da la marca Skoda aunque no puedo precisar el modelo. Seguramente importado a través del Garaje Regio, propiedad de un hermano de mi madre que tenía buena mano en estas cosas de las licencias. Las tropas nacionales requisaron el vehículo al día siguiente de su “gloriosa” entrada en Bilbao lograda a pesar de la “heroica” defensa de los bilbainos que todavía creían que se trataba de una rápida tercera guerra carlista. La leyenda familiar termina explicando cómo mi padre, para horror de mi madre, entró en una resistencia personal sorda y muda y nunca volvió a hacerse con un vehículo o a hacerse un traje a medida o a salir a cenar fuera de casa.

Entre la leyenda familiar y el monopolio que esa marca checa parece ejercer en los servicios de taxi que tanto uso (como signo de mi distinción en esta época de crisis, no lo niego) me encuentro inquieto y asustado ante ciertos signos que no sé si atribuir a la paranoia que me acecha cada vez más de cerca o a un genuino problema de persecución que puede deberse a alguna deuda de mi padre que tendré que pagar aunque no con dinero. Debe ser algo más serio.

Mañana me voy de vacaciones y quizá pueda librarme de la persucución de la que soy objeto. Será un test definitivo. Ya les iré contando.

«Skoda:la flecha emplumada» recibió 2 desde que se publicó el Domingo 12 de Julio de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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  2. […] en ese instate fugaz, que me doy cuenta de que no se trata de una furgoneta de reparto, sino de un Skoda Octavia. Abro la cremallera y me parece evidente que faltan algunos libros y casi todos los […]

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