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Mad Men«Vivimos en ausencia de relato». En algún lado he escrito esto, pero no recuerdo dónde. Tampoco tiene importancia. Lo que sí la tiene es estar convencidos de, como consecuencia de la crisis general, no hay más remedio que construir un relato nuevo y alternativo en multitud de campos y no solo en el económico en el que la ausencia de relato toma muy a menudo la forma de una logorrea que quizá no sea evidente por la existencia de una verborrea pasmosa. Por esta razón creo que voy a intentar abrir esta especie de serial titulado «Hacia un nuevo relato»

LXXXVII: Parresía, heurística y rentas

El pensamiento que no es al bies es, en general, un pensamiento a la búsqueda de una renta y algo de eso hay en muchas columnas de opinión cuyos autores creen haber encontrado la fórmula para hacer cosquillas, para convertirse en bufones cercanos al trono del que algo se desprenderá en su favor.

LXXXVI: Por un liberalismo pequeño burgués

Las tres ideas más elementales que siempre se asocian al liberalismo son las siguientes: primacía de la libertad sobre todo lo demás, incluida la felicidad, individualismo como ejemplo extremo de diversidad y confianza en la evolución autónoma de la sociedad. Sin embargo estas tres ideas no agotan las características del liberalismo, no pueden ser articuladas entre sí en ausencia de otras consideraciones y no sirven en sí mismas, y sin mayores precisiones, para poner en pie la contrarrevolución que persigo.

LXXXV: El Hacker accidental

Hace unos diez años Natalia Fernández y David de Ugarte se tomaron la molestia de editar varios textos míos de una época mucho más esperanzada que la que hoy vivimos. Estos textos se denominaron El hacker accidental y es solo por casualidad que los he encontrado. Los he releído muy superficialmente y me ha parecido… Leer más »

LXXXIV: Dos bonitas ideas

Aquí también se trata de comparar algo racional en el sentido de la Economía Neoclásica con algo distinto, que aunque no muy general, se observa en pequeñas comunidades identitarias. Se trata en concreto de comparar la performance de una Economía Neoclásica caracterizada por su equilibrio, con lo que sería el equilibrio de una economía en la que los agentes individuales no se rigen por el comportamiento de hacer lo mejor para ellos dado lo que hacen los demás (lo mismo que en un equilibrio de Nash), sino por la regla de oro con antecedentes bíblicos de hacer tú lo que te parecería bien que los demás hicieran suponiendo que los demás hacen eso.

LXXXIII: Y del conservadurismo político ¿qué?

Como en el último post decía de paso que no tengo nada contra el conservadurismo político y me dedicaba a criticar al conservadurismo intelectual y, como después de las elecciones europeas, nos encontramos en una especie de encrucijada política, he pensado que igual merece la pena volver la atención sobre algo que escribí hace más… Leer más »

LXXXII: Contra el conservadurismo intelectual

Carezco de maitre à penser santificado. Soy muy frívolo y mi molinillo quizá consista simplemente en el gusto por la novedad, un gusto totalmente burgués que trato de satisfacer con al agüilla de unas neuronas envejecidas que no renuncian al placer de encontrar paradojas.

LXXXI: Arrogancia imprudente

Cuando los datos nos muestran ciertas regularidades deberíamos tratar de entender la Teoría ad-hoc si es que existe o, en su ausencia, sugerir razones nuevas que justifiquen los datos y comiencen a formular nuevas Teorías, algo, por otro lado, muy de agradecer en un momento en el que la Economía, esa supuesta reina de las ciencias sociales, no pasa por sus mejores momentos.

LXXX: Descentralización regulatoria

Si bien como economista me gustaría preservar la globalización de los mercados, me resulta muy duro tener que renunciar a la democracia (entendida como ese derecho al voto individual en el que se plasma el gobierno del pueblo más allá de los tecnócratas) por lo que solo me queda renunciar a la soberanía nacional tratando de montar una democracia mundial.

LXXIX: Grado cero de tartamudez y transparencia total

El lenguaje liso, sin tartamudeos, nos lleva a los uniformes. Y como los uniformes, lo mismo que los sables, me dan miedo, reivindico la tartamudez. Pero lo hago mediante la analogía de ese defecto del habla con la teoría (y los modelos) frente a la acumulación de datos e inflación de la información.

LXXVII: Transgredir

Creo que debo hacer lo posible para cargarme los honores científicos en los que la búsqueda de la verdad y el gusto por pensar o experimentar e imaginar se ve sustituido por la trapacería para ir escalando posiciones en el mundo del pensamiento sin atender a la verdad, esa vieja chocha la que nadie presta atención.

LXXVII: Garicano en la Fundación del Pino

Indagar qué se esconde bajo esa denominación tan socorrida de «institución», se me antoja interesante y urgente especialmente para aquellos que coincidimos con Garicano en la importancia de la reforma institucional que puede incluir casi todo lo que se nos ocurra desde la educación, desde luego, hasta la Justicia pasando por otros poderes del Estado que tampoco andan muy finos, y no eludiendo la cuestión de la organización descentralizada del poder.

LXXV: Buenas maneras o sustancia

Las buenas maneras han abierto muchas puertas a la economía que ha penetrado en los entresijos de posibles explicaciones de fenómenos sociales en principio ajenos al corpus básico como son, ejemplos paradigmáticos, el matrimonio (o su ruptura) o el suicidio.