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Seducción y verdad

Todos estos días han sido como unos ejercicios espirituales ignacianos en los que he intentado saber, una vez más, quién soy y, en segunda instancia, si ese individuo que yo soy merece o no esta pertenencia pública a una élite que no respeto.

Palas Atenea imponiendo la paz entre el oficio y la industria, por Federico Amutio y Amil
Todos estos días han sido como unos ejercicios espirituales ignacianos en los que he intentado saber, una vez más, quién soy y, en segunda instancia, si ese individuo que yo soy merece o no esta pertenencia pública a una élite que no respeto. No he perdido el tiempo sino que he tratado de entender qué es la sabiduría y si yo me puedo creer que realmente soy un sabio, tal como afirmaba aquí, o si lo soy más que mi posible predecesor y amigo poco a poco cobardemente abandonado por mí. Mi idea original era no admitir esa oferta debido a que Javier, como ejemplo de persona que pertenecía a esa banda y a la que yo tendría que rendir homenaje, no lo merecía pues su obra no tenía nada de esa economía teórica que yo aprecio y a la que he tratado de aportar sin demasiado éxito. Pero, de repente, he encontrado una obra suya que me ha dejado asombrado justamente por su sabiduría y que sin embargo ha sido totalmente ignorada por sus colegas, incluido yo, me temo.

Hace más de veinte años, en efecto, publicó un librito inclasificable bajo el nombre extraño de «Seducción y Verdad» que he recordado que me regaló en su día y que nunca leí. No es de extrañar que tampoco nadie me hablara de él pues mis colegas desean y necesitan contribuir significativamente al conocimiento y no pierden el tiempo en leer algo que comienza con esta cita de Raymond Chandler un autor que nada tiene que ver con el conocimiento económico y que tampoco parece que pueda ayudar a acercarse a lo que podríamos llamar sabiduría:

No tiene por qué ser una magnífica escritura.
No tiene por qué ser terriblemente buena.
Basta con que sea mía.

A pesar de esta sospecha inicial resulta que en la siguiente página del Prólogo leo lo siguiente que me deja tocado.Tratando de explicar por qué va a escribir sobre cuatro autores neoclásicos del siglo XIX afirma que lo hace..

…como banco de pruebas para observar cómo se las arregla un individuo para hacer de la teoría económica su obra, esa especie de secreción interna que, como vaciado en yeso de sí mismo, le refleja y permanece ahí tangible, objeto de manipulación física y mandala de meditación, salvándole de la inanez de la vida y,finalmente, quizá, de la muerte.

Esto ya se parece más a la búsqueda de la sabiduría y en los párrafos siguientes me deja asombrado y cabreado pues me doy cuenta de que he perdido años en mi propia búsqueda de sentido pues podría haber aprendido mucho de él si hubiera leído que lo que pretendía era exorcizar esa dificultades para vivir que sentimos los hombres y que se puede entender como…

…sentirnos a la deriva sin timón en un mundo caótico, en donde no hay jueces o testigos que atestigüen o validen nuestro devenir personal.

Desde estas primeras páginas de este libro de quien fue mi amigo y al que fui abandonando porque se desviaba del buen camino hacia la verdad, aparece lo que ahora yo llamaría la búsqueda de esa sabiduría que yo podría haber aprendido de él, pero que me negué a hacer para seguir colaborando a lo que yo consideraba conocimiento científico a fin de sentirme como parte de un grupo de gentes respetables que dedican su vida a la creación de algo que, al final, no me hizo sentirme orgulloso nunca.

Y, de esa manera me sentí frustrado y me mentía a mí mismo contándome en silencio que lo que yo necesitaba era una forma de pensar que,como decía Javier….

…me permitiera construir una verdadera quilla que me permitiera navegar, a la deriva sí, pero de forma enhiesta y orgullosa.

Sospecho que a la luz de este trabajo de Javier que, en su día, desprecié pueda yo, no solo decidir sobre mi respuesta de ingreso en la academia de XXXX, sino también ser capaz de entender el porqué de estas dubitaciones que ya me resultan bastante cargantes. Tengo que leerlo entero pues ya desde este prólogo me produce celos de esa sabiduría a la que aspiraba desde aquella juventud en la que parecía que nos entendíamos. No dice nada nuevo sobre la “verdad”, una mera propiedad de nuestro lenguaje, pero reconoce que esa verdad, nunca definitiva, nos deja insatisfechos.Con años de adelanto estaba ya descubriendo lo que ahora se ha empezado a llamar sabiduría y que él llamó seducción. Esto es lo que escribe:

He llegado a comprender que por «seducción» entiendo la sintonía erótica con el mundo real. Entrando en resonancia con el pulso de las cosas conocemos el mundo de una manera visceral y podemos dejar huella en él, quizá transformarlo, aunque es posible que nunca lleguemos a entender.

Me siento muy mal por no haber sido capaz hace veinte años de haber atendido a este amigo que debió sentirse entristecido por el hecho de que yo pusiera la verdad por delante de la vida y ello me llevara al distanciamiento precisamente cuando lo que nos unía eran preocupaciones vitales de las que dejamos de hablar y que, ahora entiendo, a él le dirigieron por el camino de la sabiduría y a mí por el del conocimiento. No sé si su camino le llevó a la soledad y si ésta fue satisfactoria. Sí creo saber que mi camino hacia el conocimiento me granjeó muchos amigos aparentes que, sin embargo, solo lograban ocultar apenas una soledad de fondo. Ramón: ¡pregúntate ahora para qué sirve un timón si has perdido la quilla!

«Seducción y verdad» recibió 5 desde que se publicó el martes 17 de febrero de 2015 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Estamos llegando a que para tener una vida interesante no se trata tan solo de que nuestro impulso sea buscar el conocimiento, sino que además ese deseo de conocimiento ha de ser «auténtico», es decir, no puede uno «engancharse» al conocimiento de otros si ese conocimiento no viene reclamado desde lo que genera sentido a la experiencia, que es enfrentar la incertidumbre… y en última instancia, la mayor de todas las incertidumbres, la muerte.

  2. Pello dice:

    En primer lugar gracias por sus escritos, son muy interesantes , y los leo con asiduidad.
    Por otra parte , he hecho una búsqueda en San Google y no he encontrado nada sobre ese libro que menciona , podría decirme cuál es la editorial y o el ISBN? Disculpe si ya lo ha hecho y no lo he visto.

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