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Rock”n”Roll e inesperadas traiciones en el Matadero

Leyendo en Google las críticas que esta pieza del 2006 recibió en su día, me encuentro con que solo resaltan el contraste entre el viejo profesor de Cambrige (Max) que continua siendo comunista durante la revolución de terciopelo y hasta la caída del muro y el jóven doctorando checo (Jan) que pasa de ser un pagano adorador del dios Pan y del Rock”n”Roll a ser un disidente a lo largo de esa revolución.

Claro que eso no es todo pues, de manera muy breve, se alude a la identidad nacinal y se tratan otros muchos subtemas bien emotivos e interesantes: la muerte lenta de la mujer de Max (Eleanor) carcomida por el cáncer y que nos ofrece uno de los parlamentos más sentidos de toda la función además de una muestra de pertinencia académica respecto a la adecuada traducción de Eros. Están también las relaciones familares y el amor. Y otros temas nada menores.

Pero, en ninguna de las críticas a las que he echado un ojo, se resalta la cuestión de la traición y, sin embargo, este es un tema si no central al menos básico de esta más que correcta obra de Tom Stoppard. La traición y el espionaje como formas de conformar la subjetividad. Max es, afirmo yo, aunque no se diga explicitamente, un espía desde siempre y no solo cuando trata de serlo para salvar a su alumno encarcelado. Y Jan comienza siéndolo y está ya traumado para siempre porque siguió siéndolo para salvar el pellejo. Max no se traicionó, pero Jan sí lo hizo y eso le hace cojear

Y todavía nos queda la tercera aproximación a la subversión. Además de la de Max y Jan está la de Syd Barret siempre presente en los recuerdos de Jan y de la hija de Max como un Dios Pan que opta por el silencio elocuente a pesar de haber sido el alma de aquellos Pink Floyd con los que todos nos sentimo en la cima del mundo.

Y ¿cómo no pensar en Stoppard a sus 70 años sintiédose exilado en todas partes y quizá viejo como Max? Hoy cualquiera se ve a sí mismo siempre jóven y como con unas raices profundas,aunque en realidad éstas ya solo están en el subconsciente.

Termino. Será que estoy ya mayor o será que el Matadero de Madrid no es el meatpacking district. No hay sensación de estar al día, o de austero galamour cuando uno acude al Matadero. Un exilio más.

«Rock”n”Roll e inesperadas traiciones en el Matadero» recibió 2 desde que se publicó el Martes 9 de Marzo de 2010 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. David dice:

    Juan… como sigas yendo a esas imposturas madrileñas te acabarás o mundando al original imitado o con una depre de caballo!! No vayas a Matadero, no te hagas el abono transporte!! Resiste en las minihamburguesas!!

  2. Juan Urrutia dice:

    David, este comentario tuyo no es tal. Se trata de un manifiesto al que me adhiero. Mientras no emigre lo que quiero es dormir cada noche en un hotel y recorrer las iniciativas asociativas para ver si el asunto no tiene remedio o si queda una miaja de esperanza.

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