Rectificación

por | martes 29 de abril de 2008

Cometí­ un error al afirmar, en El Poder y la Arbitrariedad, que el Libro de Job reposaba en mi mesilla de noche. En primer lugar, el libro que me acompañó en mis horas bajas no era el Libro de Job sino su glosa ensayí­stica por parte de Toni Negri, otro de mis hermanos italianos. En segundo lugar, no lo encuentro en donde creí­a que estaba y no sé dónde buscar. Hasta el exocerebro me falla.