Rajoy cede el sillón a su dueño

por | sábado 7 de abril de 2012

Según la foto de El Periódico de Cataluña del pasado martes santo Rajoy, entre la intérprete y Herr Volker Kauder, el emisario de Frau Merkel, aparece sentado en el lugar que normalmente ocupan los invitados a la Moncloa. Lo normal, en efecto, es que el anfitrión político ocupe el sillón propio e invite al huesped a ocupar una de las plazas del tresillo adjunto dejando un huequito para la intérprete y su sillita.

Herr Kauder venía, parece ser, a enterarse de primera mano de las intenciones de un gallego presidente de cuya actuación soberanista y orgullosa, como si fuera castellano, recelan los alemanes aunque sean de la misma cuerda ideológica.

Si usted fuera Rajoy y supiera lo anterior ¿le habría dejado al emisario el lugar preferente? No es fácil la contestación. Yo, si fuera Rajoy, hubiera seguido siendo orgulloso en las formas y seductor en el fondo afirmando el inquebrantable deseo de convencer a todos de la necesidad de los ajustes. Pero es que yo no soy gallego sino vasco.

Ya, pero entonces no creo que nunca habría estado en la necesidad de ganarme la confianza de los acreedores pues siempre me han enseñado que jamás pida prestado a no ser que se trate de un verdadero amigo. El pedir prestado no es ciertamente un signo de pobreza sino de confianza y de amistad. Pides prestado para que sepan que eres su amigo pues si no lo fueras no osarías hacerlo.

Rajoy pues tiene un deseo atávico de generar confianza y la pregunta es una vez más para qué sirve la confianza, cual es la teoría subyacente. Se espera una respuesta un poco más audaz que la simple constatación de que si no tienen confianza en que vas a generar lo suficiente como para devolver lo prestado, no te prestarán. Y, además, ¿qué?

No puede haber respuesta a este aspecto aislado ni tampoco con referencia a España aislada de Europa y abstrayendo de lo que pasa en el mundo. Hasta que alguien me diga quien debe qué a quien en el mundo seré incapaz de dibujar una idea. Y mientras los alemanes no puedan pergeñar una respuesta respecto a ese asunto tampoco entiendo que les hagamos caso hasta el punto de cederles el sillón.

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