Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

Premios Nobel a favor de Romney/Ryan

Creo que no será difícil admitir que estos cinco grandes economistas no solo se dejan guiar por sus instintos básicos, lo que no tiene porqué ser malo sino solo una heurística mejorable, sino también por la inercia de sus ideas sin admitir que en buena parte todas ellas son cosas de un pasado ya sobrepasado por los acontecimientos o por elaboraciones posteriores a sus descubrimientos.

RomneyHace un par de días apareció una noticia en algún periódico, no recuerdo cual, a raíz de la aparición en escena de Paul Ryan como candidato republicano a la Vicepresidencia, sobre el apoyo de cinco premios Nobel a la plataforma económica del partido republicano. Esta declaración de cuatrocientos economistas encabezados por esos cinco premios Nobel puede ser vista aquí. Agradezco a Horacio, en su comentario a un post anterior mío sobre desigualdad y la correspondiente llamada al activismo, el enlace a este blog de donde a su vez se enlaza a dicho programa.

Lo que está en juego es el papel de los economistas en la política económica, su posible activismo. La presencia pública de los economistas académicos ha aumentado mucho en los últimos años. Esto aparece como obvio si comparamos los blogs de hoy y la colaboración en los medios de los economistas con lo que ocurría en mi época de estudiante cuando los únicos casos de aparición pública de maestros contemporáneos eran los de Samuelson y Friedman en el Newsweek en donde alternaban semana uno, semana otro. Hoy multitud de economistas teóricos tienen a su disposición, y se aprovechan de esa oportunidad, no solo periódicos generalistas como el New York Times o especializados en finanzas como el FT y otros, sino tanbien pueden expresarse en blogs colectivos como VOXEU en Europa, NesG en España o en páginas personales como, por citar solo un par, la de Mankiw o la de Cowen.

A pesar de estas posibilidades recientes es cierto que, en general, no suele ocurrir en España o en Europa que grupos de economistas tomen postura política ante unas elecciones aunque la postura se refiera solamente a aspectos económicos. Si que empieza a ocurrir que grupos de economistas hacen conocer su opinión aunque no directamente sobre temas de impacto electoral. Pensemos en el consejo de sabios alemanes en relación a las cuestiones de la crisis del euro aunque hay que notar que sus ideas empiezan a diverger entre unos y otros en relación a esa crisis. Pensemos en Hans Wernr Sinn que ha tomado una especie de liderazgo en la movilización de la opinión de los economista alemanes. Un ejemplo de lo que comienza a hacerse en Europa fue el del FT hace unos días cuando ese profesor (HWS) y Friedrich Sell nos obsequiaron con una idea que ellos expresaban como la posibildad opt-in, opt-out. Que España, por ejemplo, se salga por dos años del euro, devalué tranquilamente y cuando haya encontrado su verdadero valor estable vuelva al club. Claro que también podría uno pensar por qué no se van ellos una temporada, consiguen vivir con un marco revaluado y se tragan el marrón de una caída instantánea en las exportaciones. Tendría la ventaja para ellos, añado yo, de que evitarían una buena parte de la presión inflacionista si esta existiera. Pero ni en el caso de la crítica situación europea es esa opinión una defensa cerrada de ningún candidato electoral. No es una opinión directamente política sino una opinión sobre la mejor alternativa dentro de un abanico de políticas económicas alternativas.

Pero volvamos al punto principal que somete a dicusión Andrew Watt en el Social Europe Journal que nos recomendaba Horacio, es decir al asunto del activismo. Pero antes pretendo explicar que, en mi opinión, en esos cinco premios Nobel prima más la ideología conservadora que sus indudables méritos derivados de sus aportaciones al análisis económico. Veamos. Respecto a Mundell nadie puede negar que sus ideas de economía internacional monetaria y especialmente su caracterización de un área monetaria óptima nos son cercanas en estos días de crisis europea, pero saber que Europa no era ni es una zona monetaraia óptima no nos consuela nada ni nos ayuda a la creación de una zona monetaria viable aunque no sea óptima. Su defensa del ideario Romney/Ryley nada tiene que ver con sus aportacionees económicas. Miremos ahora a Scholes. Sus aportaciones a la integración de la economía financiera en la economía general son muy bienvenidas y no deben ser olvidadas en el momento en que está en juego la regulación del sector financiero. Su fe liberal en contra de la regulación no debe hacernos olvidar su protagonismo en la crisis del aquella institución LTCM que en 1997 por poco genera una crisis como la actual. ¿Qué decir de Becker ese genio que tantas alegrías nos ha dado en multitud de campos diversos incluido el del crimen o el matrimonio? Pues nada nuevo excepto que su apoyo solo puede estar basado en su explícito conservadurismo y en su fe en el mercado libre más allá de lo razonable. Pensemos ahora en Lucas que admite públicamente que muchas de sus afirmaciones sobre política económica están basadas en su fe más que en sus descubrimientos. Entre estos destaca la idea de las expectativas racionales como un supuesto indispensable para la modelización de una economía en la que en cada instante se equilibran los mercados. Es una idea potente y merece una consideración en sí misma de forma que no se agote en la posibilidad de la multiplicidad de equilibrios pues ésta puede venir de otros orígenes y no es especialmente deseable. Tanto él (Lucas) como Prescott piensan, parece ser, que si elimináramos las intervenciones la economía funcionaría sin problemas insalvables de forma que lo urgente sería eliminar barreras al emprendimiento generador de crecimiento sin aceptar que esas barreras puedan ser consecuencias indeseadas de otras medidas que, menos fundamentales, son exigidas por la situación o la justicia. Creo que no será difícil admitir que estos cinco grandes economistas no solo se dejan guiar por sus instintos básicos, lo que no tiene porqué ser malo sino solo una heurística mejorable, sino también por la inercia de sus ideas sin admitir que en buena parte todas ellas son cosas de un pasado ya sobrepasado por los acontecimientos o por elaboraciones posteriores a sus descubrimientos.

Hechos estos comentarios a nadie extrañará que, por un lado, no me entusiasme el programa republicano y que, por otro me pregunte por qué el tipo de activismo de estos premios Nóbel ocurre en los USA y no en Europa.

Respecto al programa económico de Ryan, que no coincide punto por punto con la declaración de apoyo de los cinco Nobel y otros cuatrocientos economistas, pienso que puede ser criticado como lo hace Martin Wolf en el FT del fin de semana pasado:

Over the next decade, the Ryan plan is inadecuate and incomplete, Over the long run, it is incredible. It may be good politics. It is not good policy.

Sin embargo, aun admitiendo que los deseos de reducir impuestos y más tarde los gastos apara acabar reduciendo la ratio de endeudamiento me parece una política voluntarista y no muy bien pensada, y refiriéndome a los premios Nobel tengo que confesar mi aprecio por el hecho de que su activismo incluye el apoyo electoral.

Por qué no ocurre esto en Europa es pues parte de mi pregunta sobre el activismo de los economistas. Me hago eco de la sugerencia del último párrafo del post de Andrew Watt y me pregunto por ese puzzle intelectual. Watt sugiere que probablemente la idiosincrasia de la política americana (y especialmente el estado del Partido Republicano) juegan su papel en esto. Probablemente la clave esté en el papel profesionalizado y (en principio) no partidista del funcionariado europeo en contraste con el fluido «mercado de trabajo» para asesores administrativos en Washington.

Esta opinión nos lleva a la versión definitiva de la cuestión del activismo. ¿Cuales son las ventajas y los inconvenientes de una u otra forma de activismo? ¿Cómo compara la movilidad institucional de los americanos con la continuidad funcionarial de los europeos en caso de que esa caracterización de la diferencia fuera la apropiada? Yo pienso que esa diferencia no es tal y por lo tanto creo que la diferente forma de activismo hay que buscarla en otros lares. Quede esta convicción como una pregunta abierta a tratar de responder en otro momento.

«Premios Nobel a favor de Romney/Ryan» recibió 1 desde que se publicó el lunes 20 de agosto de 2012 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] de juego de sus autores o, quizá como su entrada en el activismo del que hablaba el otro día en el post sobre los Premios Nóbeles que apoyaban a Romney. Ese deseo de participar en Política (si se puede llamar así a ese activismo) ya se intuía en un […]

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.