Desde mi sillón

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Las postillas son un ente extraño. Ayer terminó un período que comenzó en Navidades y en el que en la frente no he dejado de exhibir postillas. Siempre he sido propenso a que se me formaran; pero esta vez la razón es muy tonta:el resultado de la novedad. Tenemos un coche nuevo en el que, a primeros de año, viajamos desde Bilbao a Oporto parando en León y, si lo hemos comprado es para poder conducir un vehículo grande y alto que nos evita las molestias de espalda que acarrea la conducción larga. Pero lo nuevo tiene sus peligros y, tanto al trepar al asiento del conductor como al abrir o cerrar el maletero, me he dado mucho golpes en la frente, golpes que, en circunstancias normales, solo habrían dejado la huella de un roce. Pero dado que el estado de mi corazón requiere la fluidez de la sangre y que tomo una medicina específica para conseguirla, los roces acaban convirtiéndose en heridas y en postillas que duran, cada una de ellas, una semana como mucho.

Es inevitable tocarse los bordes de estas postillas e ir tanteando cómo se transforman de ser una parte del cuerpo en algo pegado a éste por alguien misterioso. A menudo la inevitable exploración casi subconsciente de una postilla dificulta su cosificación pues no permite que la herida se seque. Pero de vez en cuando, por la noche mientras duermo, un pedacito de postilla se desprende él solo y lo encuentro por la mañana siguiente entre las sábanas bien duro aunque no tanto como para poder evitar que ese trocito de lo que ya es materia se vaya granulando y convirtiendo en un diminuto montecito de algo como arena.

Ese es el momento en el que ayudándome de un dedo humedo consigo desayunarme el polvo de sangre con una enorme fruición cuyo origen no consigo desentrañar pues, como alimento que ha sido parte del cuerpo y ya está muerta no sabe a nada, y como algo que podríamos soñar vivo no hay forma de sacar placer de esta forma de canibalismo. Y, sin embargo, no deja de ser una cosa muy cercana a algo que está muerto y vivo a la vez, como esas uñas que el lenguaje dice que algunos nos comemos.

«Postillas» recibió 0 desde que se publicó el domingo 22 de enero de 2017 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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