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Post invitado sobre PI

Marcelo del Campo envía un comentario al post de David Ugarte que yo utilicé como post en este blog reconociendo su autoría. Me parece de interés en cuanto que puntualiza, enfría el entusiamo antipatentes tanto de David como mío y amplía la discusión. Por esas razones lo cuelgo aquí como posts independiente reconociendo que es Marcelo del Campo el autor. Dice Marcelo:

“Lo que Marcelo quería decir” es; el nivel de I+D es resultado de estrategias empresariales que incluyen otros factores muy significativos además de los derechos de IP. De hecho, existe una amplia literatura sobre el secretismo y la difusión, que podrían hacer pensar que el sistema de derechos de PI es una alternativa socialmente valida, al facilitar la difusión pública de nuevos descubrimientos. (Lo cual entiendo que queda apuntado en el comentario de Luis).
Siguiendo a los propios Boldrin y Levine, en “Rent Seeking and Innovation” (2003) se introduce el argumento de las ventajas sociales de la difusión pública y del coste del secretismo, y se realiza un primer análisis de las ventajas e inconvenientes de la PI cuando se incluyen estos elemento. En sus propias palabras:
“There is however, a second argument in favor of intellectual property.
This correctly observes that rent-seeking is possible through the private sector
as well as the public, and that legal grants of monopoly may mitigate the
costs of private rent-seeking. This may well be possible….”.
y más adelante;
“While there are clear social dangers of allowing the government to grant
monopolies, ranging from the ease with which they can be concealed from
public scrutiny, to the corruption of the political system, as we pointed out at
the start, rent-seeking is possible in the private markets too. Hence the view
that patents are a socially valuable substitute for trade-secrecy. Granting a
legal monopoly in exchange for revealing the secret of the innovation is
one, apparently clean, way to make innovations more widely available in
the long run.”
La principal conclusión de este trabajo es que dependiendo del plazo por el que se confieran derechos de patente, podría existir un coste neto social de las mismas. Esto es, que el mero hecho de la utilización del sistema de PI no lo cualifica en un sentido o en otro.
Aunque los autores lo presentan de otra forma, un tanto interesante;
“Our results here point to the ambiguity of theoretical
analysis of intellectual property. It is clear, as we argue in this context,
that allowing the government to grant monopolies is extremely dangerous
– and we should require clear and compelling evidence before doing so.
Since theoretical argument is insufficient to settle the point, since empirical
evidence is almost non-existent, and since anecdotal evidence strongly
suggests that intellectual property reduces rather than encourages innovation,
there should be a strong presumption against patents and copyrights.”
Un argumento que se basa en el “extremely dangerous character” de la IP, lo cuál queda todavía por desarrollar.
Lo que si que logran establecer, como el resto de la literatura en el tema, es que existen elementos, que tienen que ver con el modelo de negocio, con un peso definitivo a la hora de determinar la conclusión del análisis sobre derechos de PI

Yo tengo mis comentarios al respecto; pero esperaré un par de días para ver si David y Luis quieren añadir algo.

«Post invitado sobre PI» recibió 8 desde que se publicó el Lunes 18 de Enero de 2010 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. La verdad, no me conmueve en absoluto el argumento, de hecho ya estaba la respuesta explicitamente en mi primer comentario

    La idea de que el secretismo del xix va a mantenerse en el xxi de forma e importancia similar simplemente olvida que la Química y la tecnología han evolucionado y cambiado el tablero entero.

    La idea de que, eliminadas las patentes, alguien va a crear un fármaco y al no existir patentes no comunicará la fórmula y mantendrá un monopolio intemporal -a partir del cual empezará un juego de presiones extramercado- está simplemente fuera del siglo. No es real. Si aparece un medicamento exitoso sin patente, será copiado y replicado industrialmente en un plazo aproximado de dos años… así está siendo y seguramente será más rápido aún en el futuro, tendiendo las rentas a su disipación… en ausencia de patentes, claro.

  2. Juan Urrutia dice:

    Solo quiero añadir que la idea de Boldrin y Levine que más directamente incide sobre el problema que nos ocupa en sí, proviene de un artículo del 2002 en la AER y fue presentada en la Carlos III un año antes. De ahí se llega directamente al libro de ambos que, por si hubiera dudas, se titula Against Intelectual Monopoly, sin referencia lguna al secreto como estrategia idustrial.Cosa ésta que no quiere decir que ls ideas ahí cintenidas no se apliquen más al copyright que a las patentes que aparecen en empresas cuyas estrategias están determinadas no solo por esa forma mercantil de PI.

  3. Marcelo del Campo dice:

    Todos los elementos del modernismo están contenidos en el romanticismo. Esta aseveración (que creo que proviene de Marjorie Perloff) es de las que más me han abierto los ojos en mis últimas lecturas.
    El tema de la PI es apasionante, esto es; genera pasiones. En este sentido es también muy romántico, ( a título de clasificación histórica).

    Pero es además más amplio de lo que aparenta. De hecho, creo que toda sociedad intenta generar monopolios privados (terminología de Boldirn y Levine) con sus modelos de negocio y de producto. Ello está ya en el origen del concepto de goodwill.
    Y creo que en muchos casos las rentas generadas por la consecución de goodwill podrían ser superiores a las que se obtendrían a nivel particular con la concesión de monopolios publicos. En particular, esto se refleja en el valor de las marcas. (Por algo el registro general en España es de “patentes y marcas”).
    En las marcas, el problema de la información es drástico. Copiar patentes y copiar marcas son elementos análogos. El valor “social” de la información es en ambos casos relevante. ¿Se puede estar en contra de la PI y excluir las marcas?. Creo que sería difícil. Y sin embargo, sin el valor de apropiación mediante protección pública de marcas, ¿cuál sería el coste social?: “¿Es esto un mercedes?; Por supuesto que lo es. Pero no está fabricado por Mercedes: Por supuesto que no. Entonces es una copia; No, es un Mercedes”.
    El ejemplo extremo se da hoy en Facebook. Escriba vd. García, Wei, o Urrutia y obtendrá más de 500 resultados (que es el tope que consigo en mi acceso a Facebook). Los registros de nombres personales, a diferencia de los empresariales, no se toman la molestia de tratarlos como PI, y por tanto, no comprueban la existencia previa de nombres registrados. ¿Es esto sostenible en la globalización permanente?. ¿Debiera crearse un registro de PI de nombres de personas?. Si salimos de Facebook, los mismos nombres dan como resultados en Google; García, 135 millones; Wei,33 millones y Urrutia, 2,7 millones (Juan Urrutia arroja 423000). No se si sirve de proxy, pero hay un cierto elemento de valor en el uso informativo de los nombres, y en el de los registros (¿es Facebook un registro de PI?). Y si no, que se lo digan a Tom Ripley.
    Aunque de todo ello lo que creo que más interesa es la generacion de rentas monopolistas de las empresas en sus modelos de negocio.
    En otro frente, en el terreno artístico, el rey del cuestionamiento de la PI es, sin duda, Marcelo Duchamp con sus “boite en valise” y sus “ready mades”. Eran el epítome de la obra de arte en la era de la reproductibilidad de WB. Pues bien, el propio MD choca con el echo de que el “aura” en el sentido de WB pasa de la obra física al concepto de la obra. Pero no desaparece, como lo demuestra la asignación que se sigue haciendo de tales obras al propio artista, a pesar de que no han sobrevivido muchos de sus originales, por lo que lo que se ven en museos sean “reproducciones”. En dichos casos, ¿es necesaria la proteccion de la PI?; imagino que no, que al lograr crear el monopolio privado sobre el aspecto conceptual de la obra, su valor excede al que se podría generar con el monopolio público. Y sin embargo, Elmir D`Ory no logró apropiarse de las rentas privadas de otros creadores, aunque en un ejercicio de reflexividad postmoderno sí que acabó por generar un monopolio privado con su propia marca, justamente como reputado falsificador. Curiosamente, D`Ory sólo pudo generar rentas privadas con su nombre porque existe el concepto de falsificación penada. De no existir, no hubiese podido llegar a la fama, hubiese sido un copista más.
    (to be followed.

  4. Ivan dice:

    De lo que acertadamente expone David se sigue que no tiene sentido mantener un sistema de patentes con motivo de fomentar la liberación de conocimiento que de otra forma sería secreto industrial, almenos en lo tocante a ítems que son puestos en circulación pública. Aquí el secreto no es buena estrategia ya que cualquier producto puede (o podrá) ser copiado.

    Por tanto el secreto sólo podría tener sentido en los procesos internos que no llegan al público y pueden estar protegidos por mecanismos propios (p.ej. contratos internos, documentación cifrada…). Hablamos por ejemplo del código fuente de los programas de Microsoft o de los propios programas que ejecuta Google y otros sitios de la Web 2.0 o de la cloud computing, cuya disponibilidad es independiente de la legislación de propiedad intelectual.

    Aún así, mantener este último nivel de secretismo puede ser muy arriesgado y costoso en términos de seguridad (el conocimiento podría ser liberado por algún hacker) y por lo tanto está reservado a grandes jugadores. Además, Boldrin y Levine (¡demoledor libro, vive Dios!) apuntan que la apertura es mejor estrategia (supongo que especialmente para los pequeños y una vez el producto ha sido lanzado) ya que permite repartir entre más actores la carga de mejora de los productos y procesos, poniendo como ejemplo el software libre o las diferentes mejoras de las máquinas de vapor que Watt con su patente intentó hundir.

  5. Juan Urrutia dice:

    Gracias a todos. No me dais tiempo a asimilar todas vuestras ideas; pero, como dice Maecelo, que continúe… la fiesta intelectual

  6. Sólo una nota para señalar que creo que Marcelo confunde la identidad con la marca 😛

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