Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

¿Por qué no escribo más?

¿De dode saco el tiempo? Eso será fácil. Lo difícil es saber en donde puedo encontrar el talento perdido.

sarkozy-bruniSi observan ustedes las fechas de las entradas en mi blog notarán que últimamente ha disminuído su frecuencia. En el día de ayer, un día no laborable denominado Fiesta Nacional, me sentí muy cansado y no tuve energía más que para tomar algunas notas sueltas que me temo no sé cómo relacionar o continuar. Sirva como ejemplo de esto esta pequeña nota, de hace días, sobre los tacones altos que usan a veces las mujeres: «Las mujeres casadas con tipos bajitos llevan tacones muy altos para hacer creer al marido que si le sacan la cabeza es justamente por esos tacones. Como esta hay muchas otras cosas en la vida. ¿Cuales?». Pensaba que la idea daría de sí; pero,como ya se ha visto, ese no ha sido el caso.

El día de hoy sí es laborable y ha comenzado pronto para mí con una reunión en el Aspen Institute en la calle Princesa de Madrid. Cuando ha terminado he decidido ir andando hasta la oficina de la FUE en la calle Fortuny, un bonito paseo que he creído que me podía servir para reflexionar sobre mi falta de productividad o como inspiración o como ambas cosas. En esta paseo he (re)descubierto la Escuela de Guerra y este nombre me ha llevado a la reflexión que me hago todos los días 12 de octubre de cada año: ¿por qué, dejando aparte otro tipo de discusiones, el acto principal de este llamado día de la Fiesta Nacional ha de ser un desfile militar? Lo que esta costumbre está poniendo de relieve es que el Jefe del Estado se siente sobre todo militar y esto, a mí, no me gusta nada pues me recuerda a aquellos autores de pensamiento político, como Karl Schmidt, que defienden que la legitimidad de la Ley, o del Estado de donde emana, está en la Fuerza. Pero esto no me da para un post que me apetezca escribir.

Esto es clave en mi poca productividad: la falta de ganas de escribir sobre temas sobre los que no tengo nada, o al menos nada bueno o interesante, que comentar. Esta país está lleno desde hace meses de cositas que revientan las portadas de los periódicos diarios y las tertulias televisivas. Pero si hay algo que, con la edad, ya no trago es, justamente, la repetición continuada de una misma idea, aunque esta sea buena lo que, dicho sea de paso, no es precisamente el caso en los dos ejemplos que acabo de poner. Pero lo que, a veces, me aterroriza es que mi poca creatividad pueda ser efecto de un cierto atontamiento senil como quizá se puso de manifiesto justamente ayer cuando, para pasar la tarde de un día lluvioso, tomé una novela de la mesilla de noche-Cosmópolis de Don DeLillo– y me llevó un cierto tiempo darme cuenta que ya la había leído.

someroPero me consuelo pensando que quizá no pasa nada pero que tengo muchos compromisos que requieren mi atención y tenga que escribir para cumplir con ellos o simplemente tenga que ocuparme de detalles concretos que llevan tiempo. Hace nuy pocos días intervine en Somero 2016 con un texto que se puede consultar aquí y que me llevó tiempo y atención el escribirlo. En pocos días tengo que intervenir en el homenaje a Alberto Lafuente, cuyo pequeño obituario on line escribí hace tiempo, pero que ahora debo extender a cuestiones menos afectivas y más, diríamos, técnicas. Y unos días más tarde debo coordinar una reunión sobre educación organizada oor el Aspen Institute para lo cual he de hacer en pocos días un montón de lecturas especializadas.

oliver-hartSin duda debía de haber escrito sobre uno de los dos recientes premios Nobel en Economía, Oliver Hart, con quien coincidí un verano en California a través de Joe Ostroy y volví a ver pocos años más tarde en Barcelona. Debí haberlo hecho pues ello me hubiera llevado a rememorar aquellas fechas en las que compartíamos un interés común en el Equilibrio General con una incompleta estructura de mercados. Cuando ese es el caso se plantean problemas de existencia y de unicidad y estabilidad que en aquella época me apasionaban pero por una razón singular. Si los mercados no son completos la idea de racionalidad de las expectativas no es obvia y esto me planteaba a mí serios problemas para los modelos de crecimiento en desequilibrio con dinero. Y a él le importaban más los arreglos institucionales que habría que hacer para alcanzar un cierto tipo de optimalidad. Sus intereses eran mucho más «interesantes» que los míos, pero disfruté en su día comentando cositas con él. He encontrado un borrador de un viejo paper de Joe Ostroy en el que nos agradece a ambos nuestros comentarios. Digo que debería haber escrito sobre Hart, pero no lo he hecho y, en esto sí estoy seguro, por falta de ideas brillantes. Un exceso de orgullo muy perjudicial si uno quiere mantener un blog vivo.

Lo peor de mi paseo es que me he ido dando cuenta de que en un futuro inmediato tengo también otros planes comprometidos que, en su realización, me van a volver a quitar tiempo. Justo después de la Jornada sobre Educación ya mencionada recibiremos la visita de Joe Ostroy y su mujer Patsy, buenos amigos desde hace aquellas fechas cuando nos vimos con Oliver Hart, que se quedan unos días en Madrid en su camino al Instituto Europeo de Florencia. En cuanto nos dejan nos vamos a la Cartuja de Valldemosa en Mallorca a escuchar el eco de Chopin y Sand y pensar justamente en música y ciencia, una combinación que ha de ser crucial para mi nueva novela que tengo parada hace demasiado tiempo.

Pero mis compromisos no acaban ahí pues en cuanto vuelva de Mallorca partiré para Tesalónica, en Grecia, a fin de asistir a las jornadas anuales de ASSET y en cuanto vueva tengo que partir para Londres, esta vez en plan placer. La única ventaja de tanta exigencia es que te libras, sin necesidad de mentir, de otros compromisos que se te ofrecen y te amenazan. Pero esa ventaja no me gusta demasiado. Necesito tiempo y cabeza para llevar a cabo mis planes intelectuales. ¿De dode saco el tiempo? Eso será fácil. Lo difícil es saber en donde puedo encontrar el talento perdido.

«¿Por qué no escribo más?» recibió 2 desde que se publicó el Jueves 13 de Octubre de 2016 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. @juan Sobre el talento ni te preocupes, tuviste siempre tanto que el que se reduzca un poquito la diferencia con el resto ni se nota.

    Sobre el 12O… la verdad es que me gustan los desfiles y ninguna celebración me gusta más que ver a los militares desfilando en formación y bien disciplinados ante unos gobernantes civiles electos y casi universalmente detestados. ¿Por qué? Pues porque nos recuerda que la violencia del estado está sometida a la democracia y a los dirigentes democáticos incluso cuando la capacidad de la democracia para configurar élites defrauda tanto como en estos años. De hecho no se me ocurre mejor celebración para un país que sufrió una dictadura militar tan larga. Nada mejor para recordarnos el imperio de nuestros votos. Ya me gustaría ver desfilar a los banqueros, los auditores y las grandes familias como desfilan los militares…

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.