Desde mi sillón

Un blog de «El Correo de las Indias»

Grupo de Cooperativas de las Indias

Ayer,como todos los domingos, di un enorme paseo; pero este último fue especialmente largo. A diferencia de antes de abandonar la oficina de Fortuny, ahora pretendo conocer bien el Este de Madrid, en el caso de ayer la Ciudad Lineal. Y, como ya he contado muchas veces, siempre paseo cuesta bajo por lo que tomé un taxi inicándole que me llevara al final de la calle Arturo Soria para luego ir descendiendo por ella con el sol más o menos de cara.

Como el taxista era un jóven que solo había conducido como taxista tres días, tuvimos un enorme lío con eso de arriba y abajo hasta que conseguí hacerle comprender lo que quería; pero la señorita del Tomton continuaba con sus indicaciones confundidas. Finalmente, y con el taxímetro ya bastante alto, le pedí que me abandonara allí mismo sin saber lo que significaba ese allí. Empecé a andar y con el sol en su cenit yo mismo no sabía donde estaba el sur.

No reconocí absolutamente nada, me entusiasmé con alguna pequeña colonia que había por allí y seguí lo que eran instrucciones para vehículos encontrándome cada segundo más solo en un mundo con mercados al aire libre, locales de la EMT, no se qué de los militares y anuncios de hospitales. Solo me cruzaba con jóvenes trotando y me parecía impropio pararles para preguntarles en donde estaba. Así que decidí caminar hacia lo que ya identificaba como el suroeste. En más de una hora no me crucé con ningún taxi y estuve a punto, en mi desesperación, de descender a una autopista desconocida para mí y hacer autostop. Cualquier cosa antes de entrar en una parroquia y solicitar asilo.

Dejé detrás todos los edificios de pisos y entré en un muy grande campo verde en donde me encontré como si estuviera en un Estado perdido de los USA. No contaré cómo volví a casa y cuanto tardé en hacerlo. Solo quiero compartir el terror que pasé durante bastantes minutos pensando que, de verdad, estaba perdido y no podría llegar nunca a encontrar un techo. Aun sabiendo que mi teléfono móvil estaba conmigo y dado que no tengo la aplicación para pedir taxis y que tampoco podría haberles dicho donde estaba yo, no había reflexión alguna que me librara del terror.

«Perdido» recibió 0 desde que se publicó el Lunes 13 de Marzo de 2017 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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