Desde mi sillón

Un blog de «El Correo de las Indias»

Grupo de Cooperativas de las Indias

PENSANDO `AL BIES´

El 90 % de los científicos que han existido en la historia están vivos. Hace casi 40 años, cuando me doctoré, había tan pocos economistas importantes que haber podido estrechar la mano de Samuelson, uno de los más reverenciados por los actuales profesores de economía según un estudio-encuesta realizada por William L. Davis et al. ( Economic Journal Watch, vol.8,nº2,mayo 2011, 126-146) , era un hecho asombroso que esperabas poder contar a tus nietos. Pero hoy esos nietos aunque estudien Economía no pueden entender la adoración ya que ésta, en efecto, solo cabe cuando hay pocos dioses. Hoy el Olimpo está realmente a rebosar.

Pues bien, Samuelson decía que ningún trabajo teórico vale mucho si no se lo puedes contar a tu mujer. Mi mujer, que no es economista, me preguntaba el otro día si no sería cierto que yo le había estado engañando cantándole las excelencias de la extensión de los mercados cuando, según el documental Inside Job que ella acababa de ver, parecería que, aparte corrupciones varias, la clave del desastre estaba en la proliferación de mercados que iban desplazando el riesgo hasta el infinito sin que nadie tuviera incentivos a manejarlo además de calcularlo. Le contesté que no hay garantía teórica de que la extensión de mercados sea una mejora, (aunque yo así lo creía y lo sigo creyendo) pues solo lo es con toda seguridad cuando la extensión es total, es decir llega a cubrir todos los bienes físicos en todos los posibles y concebibles estados de la naturaleza, entendidos éstos como la descripción precisa de todas y cada una de las características relevantes del entorno. Naturalmente esta extensión es algo que solo es concebible en un límite abstracto cuyo mención y manejo puede servir como manera indirecta de pensar pero que, sin embargo, nos ayuda a alcanzar conclusiones importantes como, por ejemplo, que la regulación es necesaria aunque no sea fácil de diseñar ya que para ello sería necesario estar seguros de que vislumbramos el futuro y sus sorpresas con cierta precisión.

Esa manera indirecta de pensar es a la que se refiere John Kay en su último libro Oblicuity ( Penguin Press USA, abril 2011 ). Es simplemente observable que muchas ideas valiosas se entienden porque hemos evolucionado hacia el ejercicio del pensamiento oblicuo (que podríamos llamar también vago o, todavía más bonito, al bies), hacia una manera de mirar que no enfoca el objeto de interés de una manera directa. Y si hemos evolucionado en esa dirección debe ser debido a que tiene ciertas ventajas para la supervivencia.Por eso está bien que practiquemos ese pensar al bies en relación con el pretendido fracaso de los modelos macrodinámicos, un fracaso que está en el centro del debate macroeconómico mínimamente preciso. Fracaso en cualquier caso relativo pues sin ellos no sabríamos hoy porqué no podemos olvidarnos de la incertidumbre como algo distinto del riesgo por utilizar esa distinción asociada al nombre de Frank Knight.

En primer lugar está muy bien que divaguemos sobre esa distinción pues estamos hablando de una pretendida ciencia que estudia la dinámica de un sistema que se mueve empujado por expectativas lo que hace que no podamos olvidarnos de la reflexividad del sistema, es decir del hecho de que su dinámica varía con la opinión que los científicos emiten en relación a lo que observan o con la interpretación vulgar de esas opiniones. Parecería pues que cierta divagación es inevitable y deseable.

En segundo lugar deberíamos entender la distinción Knightiana como correspondiente a la distinción entre un mundo probabilizado y un mundo sin probabilizar. Esto es muy importante para la toma de decisiones pues en el primer caso tenemos la regla de von Neuman (que nos pide maximizar el valor esperado de la utilidad) mientras que en el otro contamos solo con el resultado de Savage de que hay unos valores entre cero y uno, que podemos interpretar como probailidades subjetivas, y que nos llevarían a cada uno de nosotros a tomar decisiones que maximizan nuestro personal y subjetivo valor esperado. En un caso la gente se diferencia solo por sus preferencias mientras que en el segundo se diferencia además por sus probabilidades subjetivas, es decir por algo que debe ser bastante vago pues cada uno puede tener las suyas propias e intransferibles.

Si ahora, en tercer lugar, aplicamos esto al cálculo del riesgo de acuerdo con el modelo VAR (Value At Risk) de una inversión, nos encontramos en el mundo del riesgo. Para calcular la máxima pérdida posible hemos de tener en cuenta las correlaciones existentes entre los rendimientos de los diferentes activos que conforman la cartera y hacerlo según un modelo estocástico de generación de datos que va ajustando sus parámetros de acuerdo con los datos nuevos que se observan. Pero es posible la existencia de lo que Taleb ( The Black Swan: The Impact of the Highly Improbable, Random House, 2007) llama cisnes negros, es decir acontecimientos totalmente inesperados equivalentes al cambio de régimen del servicio en la líneas de autobús del ejemplo que John Kay ofrece en su libro citado. Uno esperaría un autobús público, que se supone pasa cada cuarto de hora, hasta quizá 30 minutos; pero dejaría de esperar y se procuraría otro medio de transporte si la espera pasa de la media hora pues entenderá que el régimen del servicio de circulación ha sido alterado. En términos econométricos esto último se llama riesgo estructural, es decir debido a que el modelo estructural, cuya forma reducida usamos para estimar parámetros cuyos valores vamos actualizando, puede no ser el adecuado. De ahí que deberíamos tener en cuenta ese riesgo estructural (que corresponde a la incertidumbre) y no deberíamos limitarnos a calcular el riesgo sino que debiéramos añadir el manejo de ese riesgo a fin de conseguir no ser destruidos en casos excepcionales que no hay forma de probabilizar.

Y así acaba esta divagación en la esperanza de que les hay medio convencido de que el pensamiento vago, o al bies, tiene su interés. Ya saben ahora lo que contestar cuando alguien les apremie a ir al grano.

«PENSANDO `AL BIES´» recibió 5 desde que se publicó el Domingo 12 de Junio de 2011 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] que este mes ofrecía un artículo con título pretencioso y contenido todavía más pretencioso: Pensando `al bies´. Me entró una curiosa sensación de malestar ahí sentado en esa rodante feria del libro donde un […]

  2. […] tipo para que esto sea así. En mi opinión no es una cuestión de riesgo, sino de incertidumbre, por utilizar el contenido del último artículo de Juan Urrutia. No es que no haya apetito de riesgo, si no que éste no se sabe […]

  3. […] Digamos que una empresa no será rentable porque ponga su foco en buscar beneficios, sino porque haga buenos productos, y para ello mantener una ética hacker y apasionada del trabajo es fundamental. Esto es lo que John Kay llama oblicuidad, que Juan Urrutia traspone como «mirar "al bies"». […]

  4. […] Digamos que una empresa no será rentable porque ponga su foco en buscar beneficios, sino porque haga buenos productos, y para ello mantener una ética hacker y apasionada del trabajo es fundamental. Esto es lo que John Kay llama oblicuidad, que Juan Urrutia traspone como «mirar “al bies”». […]

  5. […] y eso es así porque, como decía el Kay que yo admiro, lo que atraviesa las apariencias es el pensamiento oblicuo. De ahí que el llamamiento a los economistas para que despierten si bien es oportuno en principio, […]

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos nuestros blogs en la
página de registro de Matríz.

El Correo de las Indias es el agregador y plataforma de blogs de los socios del Grupo Cooperativo de las Indias y es mantenido y coordinado por los miembros de la comunidad igualitaria de las Indias