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LXXXVII: Parresía, heurística y rentas

El pensamiento que no es al bies es, en general, un pensamiento a la búsqueda de una renta y algo de eso hay en muchas columnas de opinión cuyos autores creen haber encontrado la fórmula para hacer cosquillas, para convertirse en bufones cercanos al trono del que algo se desprenderá en su favor.

parresiaLa conversación pública que ha seguido a la sentencia del Tribunal de Estrasburgo sobre la doctrina Parot ha desbordado todos los medios de comunicación y es un ejemplo flagrante del hablar poco franco. Abstrayendo de las reacciones extremas que imaginamos van desde el «que se pudran en la cárcel» al «volvamos a las armas si no se ejecuta la sentencia», el resto es un ejemplo a recordar de lenguaje cobarde o excesivamente delicado o cuidadamente sibilino a fin de no herir a, o enfrentarse con, nadie. El resultado es un amasijo de vulgaridades, contradicciones y frases hechas. De tópicos, vamos

Trascendiendo este caso y hablando más en general, cabe decir que el continuo uso de refranes y eslóganes revela que tenemos el pensamiento secuestrado tal como diría Innerarirty en una glosa inteligente de un par de libros de Aurelio Arteta a la que ya me referí hace poco más de un mes. Es bien cierto que la heurística en general nos es muy útil y cuando nos falla la echamos a faltar, pero cuando no sabemos mirarla desde fuera nos convertimos en sus esclavos.

Aun a costa de resultar un pelmazo repitiendo ideas merece la pena hacerlo por mor de la verdad, sea lo que sea lo que entendemos por semejante cosa. Recordemos pues a Foucault:

De manera más precisa, la parresia es una actividad verbal en la cual un hablante expresa su relación personal a la verdad, y corre peligro porque reconoce que decir la verdad es un deber para mejorar o ayudar a otras personas (tanto como a sí mismo). En parresia, el hablante usa su libertad y elige la franqueza en vez de la persuasión, la verdad en vez de la falsedad o el silencio, el riesgo de muerte en vez de la vida y la seguridad, la crítica en vez de la adulación y el deber moral en vez del auto-interés y la apatía moral

Esto, la Parresía, es lo contrario de las frases hechas que estos días nos abruman y corren el peligro de confundirnos. Y también lo contrario, en general, del camino que hay que seguir para no ser arrollado por el poder o para ser acunado por ese mismo poder al que le gusta que le hagan cosquillas pero que te hace decapitar en cuanto las cosquillas se convierten en un dolorcillo leve. El pensamiento que no es al bies es, en general, un pensamiento a la búsqueda de una renta y, aunque haya excepciones bien honrosas, algo de eso hay en muchas columnas de opinión cuyos autores creen haber encontrado la fórmula para hacer cosquillas, para convertirse en bufones cercanos al trono del que algo se desprenderá en su favor.

Nota: Esta entrada fue publicada originalmente el 29 de octubre de 2013

«LXXXVII: Parresía, heurística y rentas» recibió 3 desde que se publicó el lunes 23 de junio de 2014 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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  3. […] le llamamos los amigos, es un ejemplo de esa parresia de la he escrito muchas veces (como aquí y aquí) y de su poder. En el ejemplo que nos ocupa merece la pena hacer notar cómo a veces basta un […]

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