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Paperless

Desde hace ya bastante tiempo soy un sin papeles, es decir no soy nadie, una caída importante desde la posición anterior en la que, según me decían,era alguien.

Recuerdo un viejísimo artículo periodístico de Fernado Savater en el que protestaba desde aquella su acracia juvenil por el hecho de tener que identificarnos para casi todo y especialmente si así te lo exijía un policía vestido de cualquier color (gris o ….gris). El llamado carnet de identidad es, en efecto, una exageración lingüística ya que mi identidad no puede depender del ahora llamado Documento Nacional de Identidad que parece decirnos además que esa posible identidad documental es algo que se debe a la nación, la que sostiene el Estado que me ordena o la que yo, por cualquier razón, quisiera tener. Pues bien me quiero revestir tardíamente de la temprana figura savateriana y protestar por la necesidad de papeles.

Protestar, desde luego, por la exigencia de papeles para poder trabajar allí donde estés de manera legal sin estar sometido a la incertidumbre de la expulsión inmediata. Es decir los papeles se nos imponen como necesarios para ser alguien a quien no se puede someter, eliminar o ignorar. Para no quedar reducido al Homo Sacer del que habla Agambem se necesitan por lo visto papeles.

Pero este reduccionismo a “pulpa con adornos jeroglíficos” de la personalidad (en lugar de reducirla a los abdominales tal como implícitamente sugería ayer) se extiende en muchas direcciones. Si los papeles resulatan ser trabajos científicos o técnicos y no los tienes o hace años que dejaste de tenerlos o aun teniéndolos no aparecen en los archivos pertinentes, puedes seguir viviendo e incluso trabajando y con suerte hasta opinando por tu cuenta aunque, eso sí, esas opiniones pueden no ser muy bienvenidas en el caso de que fueran escuchadas.

Pero ser nadie proporciona un sentido de la libertad que solo hace bien sin contraindicaciones de ningún tipo porque ya sabemos que si de lo que se trata es de ganarse la vida el mercado de trabajo no discrimina y te basta con el carnet de identidad sin necesidad de contactos estratégicos. Quiero ser un paperless quizá como primer paso para llegar a ser ealmente un homeless en todo el profundo sentido de esta palabra.

«Paperless» recibió 0 desde que se publicó el Miércoles 10 de Noviembre de 2010 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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  1. Juan Pedro Díaz Díaz dice:

    Yo tampoco soy nadie, solo me reconozco dentro de mi en el breve espacio de un día, y a veces ni siqueira eso. Llevo muchos años en la dinámica de la épica, y aspiro y deseo con toda mi alma instalarme en la lírica…definitivamente. Sin papeles, sin reloj, homeless de verdad, y camino a la desnudez absoluta.

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  1. […] -sea un producto del estado o de Mark Zuckerberg- tendré que decantarme, como dice Juan Urrutia, por convertirme en un paperless o en un sionista posmoderno; y es que no es necesario haber vivido en directo el debate sobre el […]

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