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Paco Sosa (otra vez) y Leguina

Ya me hice eco del libro de los Sosa, padre e hijo. Lo vuelvo a traer a colación por dos circustancias. Porque se ha presentado por Joaquí­n Leguina en la Fundación Ortega y porque se me hace imposible no relacionar el Estado Fragmentado que los autores denuncian con la elegí­a del hombre fragmentado que intentaba ayer al comentar otro libro más antiguo.

Como lo fragmentado suena a fisuras o grietas y por lo tanto a fragilidad, no es de extrañar que los grandes machos eleven el grito al cielo bien sea porque el Estado se resquebraja o porque ya no hay hombres de verdad que se puedan definir de una sola pieza. El relativismo campa por sus respetos y la patria no es lo que era.

Sosa padre ha sido profesor de Zapatero y Leguina es de esa edad más o menos. Ambos ejemplifican lo que está pasando en el PSOE. Una simple cuestión generacional que no permite afrontar con claridad el desconcierto de la izquierda. Cuando el movimiento gay es más importante que la lucha de clases y cuando el nacionalismo periférico pone en juego la sagrada unidad nacional, lo que harí­a falta es un poco de autoridad jacobina sin fisuras y no lo que ofrece este jovenzuelo de Zapatero que no respeta la coherencia y encima habla de la España plural.

Y sin embargo los Sosa y Leguina se están quedando sin público, un poco como la Iglesia.

«Paco Sosa (otra vez) y Leguina» recibió 0 desde que se publicó el Jueves 21 de Junio de 2007 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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  1. Nearco dice:

    Estimado Juan:

    creo que el supuesto conflicto (que no digo sea el que tú planteas) entre jacobinismo centralista y descentralización pluralista es un tanto falso. Lo primero que habría que distinguir, pienso, es que dentro del saco “minorías” se introducen cosas demasiado dispares. No creo que sea lo mismo defender la igualdad de derechos para contraer marimonio entre personas del mismo o proteger a través del sistema educativo las lenguas minoritarias existentes en un país, que la posible insolidaridad de conductas políticas favorecedoras de movimientos centrífugos que ya no quieren, por poner un ejemplo, compartir cargas fiscales con regiones o pueblos más desfavorecidos de un mismo Estado. Y ello, porque esta última postura es contraria al criterio “republicano”, entendiéndose este concepto en la acepción de modelo político que sostiene la existencia de una cosa que se llama bien común, “res publica”.
    La parte más destacada de esa “res publica” son los derechos. Y muchos de los movimientos políticos de carácter centrífugo existentes en España parece que quisieran distintos derechos para los habitantes de su territorio: una Agencia Tributaria propia en determinada Comunidad Autónoma, un Tribunal de garantías para los derechos fundamentales también particular…pero he aquí que lo que distingue a los derechos es justo SU UNIVERSALIDAD. Algunos, incluso, aspiramos a que se reconozcan de manera internacional y lo más reforzada posible, incluyendo también derechos sociales que vemos como de carácter irrenunciable (sanidad y educación, Seguridad Social, etc). Sólo hace falta ver el programa de Esquerra Republicana para, curiosamente, darse cuenta de que este partido de republicano en el sentido indicado no tiene nada. Y creo que el gobierno actual guarda estos criterios muy presentes, de hecho el Estatuto catalán incialmente apoyado por las principales fuerzas políticas de aquella Comunidad quedó claramente rebajado en sus pretensiones durante su tramitación en las Cortes. Afortunadamente para el bien común (aunque no de forma suficiente para la intransigencia de la derecha). Luego sugiero que ante cualquier discusión sobre el problema, nos dejemos de maniqueísmo que, insisto , a tí no te he visto manejar, y que gusta de colagar etiquetas como las del “zapaterismo” que disuelve el Estado español o del “centralismo” conservador y opuesto a un pluralismo enriquecedor. En realidad de lo que se trata es de defender derechos iguales para todos, así como la solidaridad entre las distintas comunidades autónomas existentes en España.Cosas que, aprovecho para señalar, contiene nuestra Constitución.

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