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Otra vuelta de tuerca de Teo Millán

Hace unos días decía yo:

El origen de la cuestión genérica de la macroeconometría, hay que situarlo en una comparación inocente entre el psicoanálisis y las expectativas racionales que ya fue puntualizada en su parte economica por Teo y repuntualizadas tanto por Kueli como por mí mismo al postear el comentario de Teo.

Ahora Teo desea no solo puntualizar sino reconvenirme por unas cuestiones serias que, en su opinión, revisten interés. Les dejo con él sin cortes ni interupciones y mañana volveré para tratar de defenderme y dar por finalizado este intercambio que, al menos, me ha llevado a leer el artículo original de Sargent.

A la vuelta de Bilbao, me asomo a tu blog y dando marcha a atrás a la moviola me encuentro con que has recogido y comentado el mail que te mandé sobre precisiones a tus menciones de la conferencia Max Weber de Sargent. Siento que se me pasase por alto pero con el revuelo de las fiestas no estoy muy al día (ni en esto, ni en nada). Creo que haces muy bien en aclarar que tu referencia es a la conferencia y no a su artículo en la AER, y coincido contigo en la falta de claridad de la misma (no así del artículo que, efectivamente me parece una pieza de gran valor pedagógico). Una lástima porque el artículo no tiene desperdicio y ojala los investigadores brillantes se toman la molestia de hacer una hoja de ruta para mortales y aficionados como hace Sargent en el artículo, de lectura obligada en todo centro que se precie de enseñar macro.
Sin embargo, siento tener que insistir en algunas de mis precisiones, porque apuntan justamente al corazón de la explicación de Sargent que no es bueno distorsionar. Tales puntos hacen referencia a;

– Tu comentario de que los self-confirming equilibria convergen a rational expectations equilibria.
– La trivialización de lo que Sargent llama la problemática de la inducción.
– Y, de refilón, la reconvención de mi observación sobre el principio de indeterminación.
Para hacer estar precisiones aclaratorias hay que comenzar recalcando, siguiendo el texto de la conferencia, que se usan tres conceptos claros y diferenciados que pueden ser fuente de confusión; REE (Rational Expectations EquilTu afirmación de que con anterioridad a la crítica de Lucas era sobradamente reconocido y usado el que los modelos macroeconómicos incorporasen comportamientos coherentes a nivel estructural.ibria); SCE (Self Confirming Equilibria) y; ALP (Adaptive Learning Processes).
La historia que cuenta Sargent es la siguiente;
A la hora de modelizar y de estimar modelos macro-econométricos se han dado tres problemas históricos y relacionados entre sí;

1º En primer lugar el hecho surgido de la crítica de Lucas, de que la política económica no afectaba el comportamiento de los agentes en los modelos previos a las expectativas racionales, lo que les hacía “incoherentes”. No entiendo entonces qué es lo que te lleva a decir, “… que si por modelos a la Sargent entendemos los ALP,…. desde los modelos macro-econométricos anteriores a la famosa critica de Lucas a la evaluación econométrica de la polí-tica económica, saben los economistas que la introducción explí-cita del comportamiento del gobierno debe hacerse y de forma coherente con las creencias de los agentes individuales quienes, en base a esa creencias, actúan racionalmente y de forma que, entre todos ellos, generan un resultado que es el que el gobierno toma como dado para diseñar su propia polí-tica. No creo pues que el pretendido cambio se deba a Sargent tal como apuntarí-a esta segunda parte de la primera puntualización”. Este párrafo es, desgraciadamente, un sinsentido: los modelos que denomino a la Sargent son los modelos estructurales de REE, que como el propio Sargent indica en la pag. 2 de la conferencia, permiten superar la crítica de Lucas alterando lo que él mismo denomina modelos de “pre-rational expectations”. Si dichas hipótesis de compartir expectativas ya se dieran en los modelos previos a la crítica, ¿cuál sería el sentido de la susodicha crítica?. El punto angular es justamente la ausencia de dicha hipótesis de expectativas compartidas que, como dice Sargent; “..via the cross-equation restrictions implied by attributing common beliefs to a goverment and its citizen, rational expectations models automatically make prívate agents` decisions rules be funtions of a goverment policy” . Esta es la superación de la crítica de Lucas. Lo que es “crucial” aquí para superar la crítica de Lucas es, justamente, el suponer que el gobierno y los agentes comparten expectativas. (Y el igualarlas a la función de distribución objetiva que define el modelo es lo que convierte estos modelos en modelos de expectativas racionales).
Sin embargo, volviendo a la historia narrada por Sargente, los modelos de REE, a pesar de su belleza teórica, plantean serios problemas de aplicación. El primero, la multiplicidad de equilibrios, que dificulta deducir recomendaciones de política. El segundo, que cualquier secuencia de observaciones históricas que se usen proviene de periodos en que se seguía (en la realidad) una política económica que estaba afectando e interactuando con los propios resultados del equilibrio. Esto quiere decir que la intervención política histórica, al no ser “neutral”, nos presenta datos que no son necesariamente compatibles con la regla de política que planteemos en el modelo que luego vamos a calibrar. Este es un problema sin solución.

2º En segundo lugar, surge el problema práctico de cómo descubrir las distribuciones de probabilidad subyacentes a un modelo. En términos prácticos este problema se ataja históricamente en dos etapas;

 La primera, argumentando desde fuera del modelo, esto es, planteándose cómo opera el económetra para llegar a descubrir “el modelo real”. Este problema tiene a su vez una componente teórica (i), que se solventa suponiendo que si un “observador” externo al modelo tiene acceso a infinitas realizaciones generadas por el mismo, se puede probar que es posible “descubrir” la función de probabilidad del mismo, y otra más compleja, de tipo práctico(ii), que es a la que enfrentan los económetras al estimar modelos, y que se solventa mediante estimaciones “indirectas”, que al ser indirectas generan la incómoda posibilidad de acabar apresando al económetra en un modelo erróneo, que a pesar de serlo resulte sin embargo “auto-confirmante”, lo que Sargent denomina situaciones “observacionalmente equivalentes” (que es lo más próximo a tu observación sobre la compatibilidad de formas reducidas con diversas formas estructurales).

 Sin embargo un problema algo más elaborado tanto a nivel de teoría como a nivel práctico, es el de cómo operan los agentes del modelo “desde dentro del mismo”, y en particular cómo pueden conocer la función de probabilidad a la vez que “viven” el desarrollo del modelo “desde dentro”. Al estar dentro del modelo, a diferencia del económetra, los agentes tienen que “ir aprendiendo” a la vez que generan la secuencia de equilibrios, lo cual da lugar a una complejidad adicional de tratamiento, porque los agentes van afectando al propio equilibrio del que a su vez van aprendiendo. Y aquí es donde hacen su aparición los modelos con fórmulas de learning y la hipótesis de ALP.

Desgraciadamente, estas formulaciones NO convergen a REE, y lo más que llega a demostrase es que lo hagan a SCE. (Tal y como lo expresa el propio Sargent en el artículo de la AER, “..their learning affects decisions and alters the distribution of endogeneous variables over time, making them aim at moving targets”).
Esto es clave y va directamente en contra de lo que indicas en tu comentario a mí comentario, de que “Los equilibrios auto-confirmantes de Sargent no son los meramente coherentes. Son los que, además de ser coherentes, se van adaptando con la “garantí-a” que en el lí-mite de la adaptación coinciden con lo que serí-a el verdadero modelo”. La prueba de que esto no es así (extensamente tratada en el artículo de la AER) es el siguiente párrafo de la conferencia, presentado bajo un elocuente título (disculpas por la falta de notación matemática):
“6.3 SCE-REE gaps and the incomplete solution to Hume`s induction problem
“When f(..p) is different from f(..Q) for some choices of vt, the most we can hope for is convergence to an SCE (Self Confirming Equilibria). A gap between a rational expectations equilibrium and a SCE indicates that false generalizations will be drawn from the limited observations used to estimate a model…”
Luego hay dos niveles, el de la convergencia de los equilibrios bajo hipótesis de learning tipo ALP, que lo hacen a SCE, y el de la convergencia de SCE a REE, que no se da. Tan es así, que Sargent es coautor con In-Koo Cho de una pieza titulada justamente “Self-confirming equilibria” en donde se llega a decir que “..Thus, a rational expectations equilibria is a self-confirming equilibrium, but not viceversa”. Y tal es origen de buena parte de la problemática a la que se refiere Sargent y justifica su artículo.
Entiendo que con estas confusiones no captes el sentido en que digo que Sargent está apuntando a un problema metodológico que me recordaría el principio de indeterminación de Heisenberg. De hecho a lo que me quiero referir con mi observación es a que los agentes “al ir aprendiendo, van alterando el propio equilibrio” con lo que se abre la puerta a la “indeterminación“ de este tipo de modelos, que es lo que me recuerda a Heidelberg por aquello de la intromisión del observador en lo observado. Porque no perdamos de vista que la intención de la hipótesis de ALP es buscar formas de aproximarse a “la realidad del modelo”, y al hacerlo nos topamos justamente con que la interferencia de los agentes alteran el mismo equilibrio. Tal es el “sabor” del recuerdo de la indeterminación de Heidelberg a la que me refiero. Aunque comprendo que se trata de sabores “personales”.

De todo ello surge entonces un cierto escepticismo respecto al conocimiento de la realidad económica, como indicas que era el espíritu inicial de tu comentario. Me temo que Sargent estaría de acuerdo en la dificultad de alcanzar el conocimiento definitivo de las formas estructurales del modelo que represente de forma absoluta la “realidad” histórica. Pero no en el sentido absoluto en que tu lo usas, sino en el relativo, de que es necesario hacer “interpretaciones” inteligentes de dicha realidad para dotarles de sentido. Eso es, en mi opinión, el espíritu de su defensa del Inteligent Design y del uso que hace del concepto en el resto del artículo cuando ilustra lecturas de la evolución de la política monetaria.

Siento la densidad del peñazo. Pero me da pena que el bloc acabe perpetuando errores tan básicos.

Gracias por la atención, si he conseguido mantenerla hasta aquí.

Teo

«Otra vuelta de tuerca de Teo Millán» recibió 0 desde que se publicó el Lunes 5 de Enero de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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