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Oteiza vs Chillida

A nadie extrañará que apueste por el vacío como única forma de totalidad y que me quede con Oteiza como mi hermano más cercano.

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Acabo de leer en El País que la tensión entre el gobierno Vasco y la familia Chillida en lo que concierne a la explotación de Chillida Leku está a punto de aflojarse. Fundacion por un lado, explotacion por otro, son los elementos del arreglo.

Este areglo pone en juego una vez más, al menos en mi cabeza, la fisura básica en la apreciación de la cultura vasca. ¿Se trata esta cultura de algo único e indescifrable o es más bien un ejemplo datado más de lo que llamamos cultura? Hubo un tiempo en el que uno tenía que decantarse entre los dos popes de la escultura vasca, rama artístico-cultural ésta que es la más gráfica de la confrontación a la que me quiero referir. Nadie creyó nunca en un significado profundo del abrazo entre Oteiza y Chillida, dos escultores vascos paradigmáticos, el famoso abrazo de Zabalaga.

oteizaLa confrontación subyacente permanece y se manifiesta en diversos campos. Ayer tuve ocasión de charlar de esto en una agradable sobremesa, continuación de una estupenda comida, con personas que saben de arte plástico porque lo practican y con otras que, expertos en ciencias sociales han reflexionado sobre la idea de cultura.

Como en una cierta época de nuestra vida mi mujer y yo invertimos en arte vasco, sobre todo en pintura, somos conscientes de que las obras de la escuela vasca de pintura están, o estaban, infravaloradas en el mercado lo que evitó un excesivo dispendio por nuestra parte, pero nos llevó a interesarnos justamente en la cuestión de la identidad del arte vasco.

Podría ser dudoso que formaran parte de una genuina escuela vasca personas de nuestra edad que, buenos viajeros, con Chillida a la cabeza, habían asimilado ideas y formas de hacer de los artistas de aquellos países que habían visitado y estudiado con asiduidad y cuidado.Pero ¿no es cierto que debería bastar con que estos artistas autóctonos fueran capaces de integrar en su obra elementos de su tierra? La pregunta sobre si se puede ser genuinamente de un lugar y, sin embargo, pertener al arte universal, ha de tener una respuesta positiva; pero lo que trato de poner en juego es la pregunta alternativa, es decir si se puede ser universal justamente por no tener ninguna influencia fuera de la que uno capta de manera natural debido a su nacimiento y vida en un lugar determinado. La obra de Oteiza en la fundacion acoje al museo que lleva su nombre en Alzuza parecería ser una respuesta positiva a esta pregunta.

La idea del vacío sería, puesta en práctica en la escultura de Oteiza y teorizada, como un intento de explicar el alma vasca en Quosque Tandem la respuesta positiva esta última pregunta. Una idea con huellas en casi todos los campos culturales incluída la antropología del Rh- o de los monumentos prehistóricos estudiados por Aita Barandiarán o, desde luego, el propio euskera, sin origen definido y puesto al día y unificado por Koldo Michelena. Y, pienso yo, junto con muchos,una idea por debajo del radicalismo nacionalista.

caja metafísica oteizaDe ahí que una forma de suavizar ese radicalismo sea precisamente apelar a la idea bien enraizada de que toda cultura es hija de influencias varias por muy primitiva que parezca. Para muchos esta aparente evidencia es suficiente para adoptar posiciones antiindependentistas, pero esa táctica no parece sostenerse facilmente pues tiene que confrontarse con la idea del vacío y porque esta idea del vacío puede ser el origen o el destino de un pueblo o tribu que cree ver en ella justamente la única posible representación de la totalidad. Y esto ya es más serio pues esa representación es un problema intelectual nada fácil.

Estas ideas malamente expresadas aquí me parecen que corresponden en el ámbito de la cosmología a la teoría, hoy más bien una reliquia para los científicos, del estado estacionario en contraposición de la del Big Bang. Sin embargo aunque la evidencia observacional parece inclinarse hacia el big bang, las matemáticas casan mejor con el estado estacionario, tal como me decía Fred Hoyle y dejé reflejado aquí. En este último post además procuré hacer ver que el estado estacionario casaba mejor con mis ideas acerca del principio y el fin de la política. Por eso a nadie extrañará que, equivocado o no, yo apueste por el estado estacionario y por el vacío como única forma de totalidad y que me quede con Oteiza como mi hermano más cercano.

«Oteiza vs Chillida» recibió 3 desde que se publicó el jueves 21 de julio de 2016 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. @juan Por motivos que tienen que ver más con la pura exploración estética que con sus metáforas políticas y sus coherencias teóricas, yo también me quedo con Oteiza, sus cajas mágicas y sus búsquedas del vacío… pero eso sí, puestos a encontrar significados e impactos sociales… el proyecto del Tindaya es seguramente el ensayo más importante realizado en el siglo por el Arte en socorro de la democracia, mucho más allá de ese quiero y no puedo de la sala de meditación de la ONU, seguramente algún día se recuerde como el primer «edificio» de aquella «religión de la Democracia» que proponía Dreikurs.

  2. @juan y por cierto… esa idea del artista como «medium» místico del destino patrio y ventrílocuo del ser del pueblo quedó un poquito antigua en teoría del arte, creo que ni siquiera llegó al siglo XX… si te apetece te paso algunos libros de teoría y crítica de arte de las últimas décadas que seguro te dan algunas ideas frescas 😛

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