Optimismo matizado

por | domingo 1 de marzo de 2009

El otro día presentaba un artículo todavia sin acabar en un minipost que, a efectos de archivo, llevaba el nombre de pesimismo risueño. La parte risueña tenía que ver con con que la crisis, al ser más profunda de lo normal (de ahí el pesimismo) quizá acabara trayendo cambios de cierta entidad en el camino de cargarnos el capitalismo de amigotes.

Pero hace cinco meses, el 4 de octubre, escribía en Expansión sobre las razones de un optimismo quizá ingenuo. Mi optimismo radicaba, en medio de la resaca del hundimineto de Lehman, en que por fin sabíamos que el problema era financiero y más exacatmente bancario y que no debería ser dificil distinguir los buenos de los malos bancos.

Por lo visto desde entonces, mi ingenuidad consistía en presumir esa facilidad para discriminar. No ha sido así y hemos perdido muho tiempo.

Sin embargo ahora mi optimismo emerge al fin sobre bases más firmes. No firmes del todo, sin embargo, porque no se ha sido capaz de organizar del todo la ciberturba que yo insunuaba en el artículo citado ni el mecanismo de screening que, por otro lado, he demandado a los expertos tantas veces. Pero creo percibir que hacia allá vamos tanto en Europa como en los USA.

Miremos a España. El interbancario se va poco a poco reduciendo.El Presidente del BBVA pide más o menos explicitamente que se distinga entre unos bancos y otros, entre unas cajas y otras, y con mayor claridad nos dice que el sector tendrá que reorganizarse o consolidarse. Los medios empiezan a darnos ratings de instituciones financieras, cajas o bancos y el Gobernador del Banco de España, en su declaración ante la Comsmisión de Economía del Congreso, va por el mismo camino anunciando que el sector financiero español a pesar de su solidez no está vacunado y que debería reforzarse por uno u otro camino para aumentar sus defensas naturales.

Podría pensarse que esos hechos y declaraciones no anuncian nada bueno; pero yo pienso lo contrario. Jamás todo esto hubiera ocurrido simultáneamente si los agentes financieros no empezaran a tener buena información sobre la situación de cada entidad, información basada en el conocimiento de sus balances y de los precios de activos para los cuales no había mercado. Y tampoco hubiera ocurrido si no pensaran que la cosa tiene remedio.

En cualquier caso mi optimismo no es todavía entusiata porque seguimos sin ser capaces de diseñar un mecanismo de screening inteligente. Pero quiero creer que quizá no es necesario que el mecanismo sea conocido ya que, naturalmente, si el mecanismo funciona son los propios bancos los que se autoseleccionarán. Y quizá esto esté pasando o vaya a pasar en presencia de ese test de stress anunciado y que todavía no sabemos con exactitud en qué consiste.

3 pensamientos en “Optimismo matizado

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