Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

Oportunidad Histórica

Publicado en Expansión, martes 3 de febrero de 2004

Hay tantos acontecimientos triviales que son llamados históricos que uno duda de calificar así, como histórica, la oportunidad que tiene España para ponerse al frente de un intento de repensar las formas de ordenar la convivencia hoy vigentes en el mundo desarrollado, occidental y democrático y de experimentar con otras formas nuevas.

El momento es propicio porque se acumulan las anomalías en el sistema internacional vigente de Estados-nación, desde la crisis de la ONU propiciada por el conflicto en Irak y las dificultades que acompañan la Constitución de una UE ampliada, hasta el desmembramiento, no ya de la URSS, sino de la CSI (o Rusia) y la larvada inestabilidad de las artificiales fronteras de África.

España tiene la oportunidad de ponerse a la altura de lo que el momento histórico demanda porque desde 1978 cuenta con un sistema autonómico asimétrico novedoso, sutilmente diferente del federal y del confederal y decididamente descentralizador, que muy bien puede constituir el origen de una reflexión primero y de una experimentación después. Y si creo que España está en disposición de no dejar pasar la oportunidad es porque el veinticinco aniversario de la Constitución que puso en marcha el Estado Autonómico coincide con dos acontecimientos, quizá menores en relación al problema de fondo, pero significativos, que van a poner en juego la flexibilidad de esa Constitución.

En efecto, los avatares jurisdiccionales y constitucionales que rodean la aplicación de la Ley de Partidos en el País Vasco y el soberanista Plan Ibarreche, las propuestas para un nuevo Estatuto de Autonomía catalán presentadas por un Gobierno catalán inédito y que incluye un partido independentista, así como la campaña electoral próxima que se apuntaba antes de los contactos ERC-ETA, apunta como centrada en la descentralización de la fiscalidad y la justicia, ponen en cuestión no tanto la modificación de la Constitución (que será más o menos dificultosa, más o menos oportuna; pero que puede llevarse a cabo) como su flexibilidad.

Flexibilidad

La modificación posible deriva de la naturaleza no necesariamente definitiva de cualquier texto; pero la flexibilidad hace referencia a las cualidades adaptativas de ese texto a entornos cambiantes, una distinción que se entiende muy fácilmente a la luz del contraste entre Constituciones anglosajonas y continentales. Aquéllas son flexibles, tan flexibles que siguen vigentes, escritas o no escritas, durante siglos, éstas, las continentales, son tan frágiles que se han podido arrumbar para entronizar hoy otra alternativa que será arrumbada mañana, una costumbre en la que España ha participado de lleno.

Aunque es un lugar común decir que los factores importantes del nuevo entorno son hoy la sociedad del conocimiento, la globalización y las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), no estoy seguro de que se hayan sacado todas sus consecuencias en relación a la determinación de la forma específica de la red de comunidades que podría sustituir la partición del mundo en Estados-nación.

En la parte del mundo a la que me estoy refiriendo, el conocimiento forma hoy una parte grande y creciente del valor añadido de la producción, lo que trae inmediatamente a la mente que la importancia de las materias primas en la configuración de los Estados es cada vez menor menor, ya que el conocimiento que las sustituye paulatinamente (aunque la guerra y posguerra de Irak hagan palidecer este hecho) está incorporado a personas que pueden moverse libremente y ofrecer sus servicios allí donde más paguen.

La globalización, por otro lado, hace patente que el tamaño del mercado, importantísimo para la especialización y el consiguiente aumento de la productividad, no está necesariamente asociado al tamaño del Estado correspondiente. Complementariamente con esto, la provisión de bienes públicos se hace más fácil y más barata cuanto más homogéneas sean las preferencias de los usuarios.

En consecuencia, parecería que, como pronostican Alesina y Spolaore en su reciente libro, The size of nations (MIT Press Cambridge, Massachusetts, 2003), glosado brillantemente por Alberto Lafuente en estas páginas, hemos de esperar un aumento de la descentralización y de las demandas de secesión, especialmente por parte de comunidades pequeñas y homogéneas de acuerdo con algún rasgo determinado. Y este movimiento hacia lo pequeño y hacia la descentralización de las naciones se hace posible gracias al trabajo de unas TIC que tejen eficazmente redes de individuos que se constituyen en comunidades identitarias aglutinadas alrededor de alguna característica específica -como la lengua, por ejemplo-, y que sostienen la confianza mutua y reducen los costes de transacción internos.

Como estas comunidades identitarias pueden, a menudo, ser volátiles y variables nos encontraremos en todo momento con solapes entre las redes que las estructuran. Esta forma solapada de la red de redes dota de especificidad los problemas sobre los que hay que discutir y con los que merecería la pena experimentar. En cuanto que cada comunidad es homogénea, la previsión correcta de bienes públicos se facilita enormemente y muchas externalidades que se configuran como supracomunitarias son, sin embargo, fáciles de internalizar gracias al solape mencionado.

Las TIC además de estar en el origen de la proliferación de comunidades, pueden también ayudar a solucionar la problemática de la diversidad. En efecto, las ventajas de ésta, derivadas de las complementariedades entre individuos diferentes, habrán de alcanzarse a través de la cooperación entre comunidades separadas, cooperación que el solape mencionado hace más plausible.

En la medida en que las consideraciones apuntadas son correctas, el movimiento hacia lo pequeño parece imparable y eficaz, por lo que, en mi humilde opinión, debería ser experimentado.

Reflexión

Bienvenidos sean los problemas de reparto de poder en la UE ampliada, las dificultades para parchear un Pacto de Estabilidad y Crecimiento que hace aguas y las discusiones sobre la compatibilidad del Título VIII de la Constitución de 1978 y los nacionalismos periféricos (en cuya defensa escribió hace poco en esta páginas Jordi Gual), si sirven para reflexionar sobre la obsolescencia de concepciones tradicionales sobre el espacio en política y para experimentar con una fragmentación aparentemente controlable, y parece que eficiente.

En cuanto a la reflexión quizá merezca la pena añadir que no tiene por qué realizarse siempre de acuerdo con criterios decimonónicos de raza, etnia o lengua (aunque no acierto a ver por qué criterios como éstos deberían estar prohibidos si se utilizan como quien colecciona antigüedades o como quien disfruta de la biodiversidad) y, sobre todo, que esa reflexión parece claramente universalizable, cosa ésta imprescindible para que sea aceptable como intelectualmente respetable.

Pero queda la experimentación y su in(oportunidad). Siempre hay alguna razón para no abordar lo molesto pretextando su inoportunidad. Esto es así incluso cuando la libertad está en juego. Recordemos a este respecto que la España del desarrollista pensó en su momento que la libertad podría esperar a la fortuna, es decir, a que los españoles fueran lo suficientemente ricos como para que el ejercicio de la libertad se pudiera hacer con el corazón en el bolsillo.

Estoy seguro que hoy, y desde ciertos círculos políticos, sociales y económicos, se dirá que es inoportuno experimentar con estas ideas que carcomen el alma de España justo cuando estamos a punto de ser un Estado respetado en el mundo y casi temido en Europa. Deberíamos esperar a que alcancemos nuestra capacidad potencial y la consolidemos para empezar a experimentar. No me parece un mal argumento si fuera verdad; pero es difícil de creer cuando ni siquiera se quiere hablar de ello más allá de la malsana retórica electoral.

«Oportunidad Histórica» recibió 2 desde que se publicó el Martes 3 de Febrero de 2004 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] de que small sea beautiful, o de que haya muchos Estados en el mundo, o de que debiera haberlos, tal como argüía hace casi nueve años,aunque esto ayudaría,sino de eliminar en el límite la existencia del Estado cualquiera que sea su […]

  2. […] Europa apostando por una generalización del Concierto Económico Vasco y su correspondiente cupo. Ya expresé esa opinión hace años y ello me ganó la enemistad de no pocos líderes de opinión del momento, unas críticas que no […]

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.