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Oblicuity

Alguien cercano y querido solía hacer mofa de sus amigos universitarios, entre los que me encontraba, describiédoles, describiéndonos, como alguien que para rascarse la oreja derecha lo hacía de una forma muy rara y aquí se acompañaba por un gesto pasando el brazo izquierdo por detrás de la cabeza y usando la mano izquierda para rascarse la oreja derecha. Todos reiamos pero yo pensaba que igual estaba en lo cierto y que quizá éramos muy raros, pero me obligaba a pensar que seguramente lo éramos por alguna razón.

Para empezar era una forma de ejercitarse en el horror al sentido común que, además de no haber descubierto nunca nada,consigue a menudo llevarnos al abismo. Con eso me contenté durante años, pero ahora me parece que ahora, con este libro, voy a explicarme mejor las ventajas de la aparente excentricidad que nos lleva a muchos a despreciar las respuestas obvias.

A la vuelta de estas vacaciones de semana santa, me encuentro con que ya me ha llegado el último libro de John Kay con un título fascinate, oblicuity, y un excitante lemacontenido en el título del capítulo 6:the ubicuity of oblicuity. Es simplemente observable que muchas cosas valiosas se entienden o se encuentran porque hemos evolucionado hacia el ejercicio del pensamiento oblicuo (que podríamos llamar también transversal), hacia una manera de mirar que enfoca la visión un poco más allá del objetivo aparente.

Y si hemos evolucionado en esa dirección debe ser debido a que tiene ciertas ventajas para la supervivencia. Los despistados que pasean con la mirada perdida en el infinito caen en todos los agujeros del terreno y a veces se rompen un brazo o una pierna, pero ven venir los aviones de guerra y olfatean los peligros realmente letales con tiempo suficiente para ponerse a cubierto de una muerte segura.

Pero no pensemos que el pensamiento oblicuo es necesariamente un pensamiento dubitativo. El que lleva años pensando de través es más rápido en la toma de decisiones que quizá parecen difíciles a los que piensan en directo, pero que resultan naturales para los que cultivan el capital intelectual como si fuera un rodeo del pensamiento lo mismo que Bömh Bawerk pensaba del capital económico como the round about method of production.

O sea que paradójicamente el capitalista del pensamiento diría con Dylan: don`t think twice. It`s allright.

«Oblicuity» recibió 1 desde que se publicó el Martes 26 de Abril de 2011 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] Pero para eso necesito romper las cadenas de la autoría, esas cadenas que no me permiten ser estoico, saberme de sobra, y me retienen atado a este banco desde el que cada día persigo el párrafo perfecto, como antes perseguí el teorema más bello o la idea más rompedora. Solo hoy, empiezo a ver que igual debería caer en la procastinación y dejar para mañana el ejercicio de mi presunto genio en la esperanza de que ese abandono que mi educación me prohíba esa condición quien sabe si suficiente para que la serendipidad me ilumine y me sea entregada gratis la idea feliz que se me niega por mi terquedad en el pensar en frente al dejarme llevar por el pensamiento oblicuo. […]

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