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Nuevos castigos para las trampitas

Haríamos muy mal en castigarlos por eso de la ejemplaridad pues lejos de eliminar esas actividades que ahora comprometen sus carreras y sus investigaciones o actividades políticas deberíamos utilizar a sus autores para labores sociales que a todos nos vienen bien.

Por un lado parece que ya no hay nada que hacer, excepto quizá, acudir a la justicia ordinaria. El gran, incomparable y genial ciclista que se entrenaba en Girona ha sido condenado. Después de una investigación cuya duración avergonzaría al más vago de nuestros jueces de instrucción, la USADA ha decido que Lance Amstrong se dopaba y ayudaba a otros a hacerlo bajo los ojos vigilantes y curiosos de algunos médicos deportivos españoles. La UCI, al tanto de la investigación, tarda solo dos días en decidir que este experimento tan importante es suficiente para privarle de los siete tours de Francia que ganó para solaz de todos los que amamos el deporte (y que no sabemos todavía quien los ha ganado o si no los ha ganado nadie), y casi con toda seguridad de todos los fondos que su fundación allegaba, mediante el uso comercial de su nombre para fines encomiables.

Por otro lado la Ministra de Educación alemana ha sido dictaminada como plagiaria por un tribunal académico después de arduas pesquisas iniciadas de oficio supongo, o quizá a instancias de algún purista desnortado. No sabemos si seguirá el camino de su colega, el exministro de defensa, K.T zu Guttemberg, que ya dimitió hace año y medio. En el caso de la Schavan, Anette para Angela, parece que solo se trata de alguna pequeña apropiación de ideas y frases contenidas en fuentes secundarias. Nada muy grave me parece a mí, siempre que no te pillen. Pero en esto de las tesis hay muchas formas de trampear. Se dice que un exministro español se hizo elaborar una tesis sobre la política económica que él mismo dirigía y que, desgraciadamente, no fue nunca publicada pues hoy podríamos revisar algunas de las opiniones del «negro» y contrastarlas con lo que ha pasado años más tarde. Si este cuento fuera cierto habría que decir en favor del mundo académico español que nada ocurrió que no fuera lo natural e incluso conveniente a diferencia de la falsa e hipócrita pureza germana.

Este post es una defensa de la generosidad con el castigo, legal o social, de estas trampitas, pues lejos de hacer el mal o de romper tontas normas consuetudinarias o profesionales o incluso leyes de la propiedad intelectual, estas trampitas contribuyen al entretenimiento general e incluso al avance de la humanidad que muy a menudo peca de pacata y utiliza su famoso nombre en vano para mantener situaciones de tonto privilegio. Es conveniente que el experimentador de ciertas drogas que son tan buenas que nunca fueron detectadas en los controles rutinarios no abandone este tipo de actividades que acaban mejorando a todos. Así mismo los que escribieron total o parcialmente tesis ya publicadas con otro nombre deberían salir a la luz para que nos ilustren con sus nuevas ideas que seguro han elaborado y que, por otro lado, no parece que sean muy caras. Y los simples plagiarios podrían muy bien servir como redactores de discursos que seguramente mejorarían nuestra comprensión de lo que pasa o lo se quiere que pase.

Haríamos muy mal en castigarlos por eso de la ejemplaridad pues lejos de eliminar esas actividades que ahora comprometen sus carreras y sus investigaciones o actividades políticas deberíamos utilizar a sus autores para labores sociales que a todos nos vienen bien. La ejemplaridad debería limitarse a una pequeña insignia de distintas formas, según la naturaleza de su generosidad secreta, y desmontable en varios pedacitos que serían siendo eliminados a medida que la persona valiente e innovadora va poco a poco haciendo el trabajo en el que tanto de su vida ha comprometido hasta quedar completamente aceptada como héroe o heroína y, deseablemente, reconocida con el equivalente a un título nobiliario o medalla especial que podría lucir en reuniones sociales u oficiales en las que, de una u otra forma, quisiera alentar la innovación y el talento.

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