Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

Nueva Economía y Gobierno de la Empresa

Extraña situación. Por un lado, hace muy poco tiempo creíamos saber que la introducción sistemática de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) propias de la Nueva Economía acabarían cambiando el funcionamiento interno de las empresas y, si me apuran, incluso los contornos del concepto mismo de empresa.

Por otro lado, los escándalos corporativos, principalmente americanos, parecerían clamar por una modificación del gobierno de la empresa y, si me apuran, por una concepción de ésta que incluya su responsabilidad social. Lo extraño es que ambos fenómenos – TIC y escándalos – no se hayan puesto en relación. La explicación de esta aparente incongruencia es que queremos olvidar la que un día pareció una prometedora Nueva Economía. Y queremos olvidarla porque nos molesta recordar la debacle de las empresas punto com, cuyo último hito es la salida de Steve Case de la Presidencia de AOL – Time Warner, el más insigne exponente de la potencia de las TIC. Las empresas punto com, y más en general, las relacionadas con la comunicación, han sufrido, en efecto, un bajón bolsístico que a menudo está relacionado con los enormes riesgos en los que han incurrido y que, a su vez, bien podría haber estimulado un poco de creatividad contable.

Y sin embargo, olvidar la Nueva Economía es un profundo error, especialmente si ese olvido imposibilita, o simplemente retrasa, ese desarrollo pleno de cuyo advenimiento Steve Case no tiene la menor duda. A mi juicio hay dos razones que justifican la afirmación anterior. La primera es que si no recordamos algunas de las implicaciones del uso de las TIC no sabremos cómo es ese ente – la empresa – que queremos gobernar bien. La segunda razón es complementaria: si ignoramos aspectos nuevos de la empresa no llegaremos a perfilar ese buen gobierno que decimos ansiar.

Discutamos ambas. Primera, la Nueva Economía nos ha hecho ver que, en presencia de las TIC, la fidelización de la clientela y de la plantilla es algo imposible y que, en consecuencia, hay que considerar a los empleados como los mejores clientes y a éstos como realizando tareas propias de empleados como, por ejemplo, el marketing. Por lo tanto, clientes y empleados deben considerarse como algo que está dentro del contorno definitorio de empresa. Segundo, si lo anterior es cierto, no hay buen gobierno que pueda prescindir de estas dos stakeholders y tratar de olvidarlos como tales es inútil; acabarán por hacerse sentir y habrá que integrarlos de la misma forma que ya se empezó a hacer con los proveedores, por ejemplo en la industria automovilística.

Renace así el interés por la figura alemana del Consejo de Vigilancia, un organismo de gobierno no ejecutivo donde están representados los intereses de los stakeholders y que parecía obsoleta y propia de un capitalismo poco agresivo. Lo interesante de esta necesidad de preguntarse por esa figura aparentemente anticuada es que esa necesidad proviene de una concepción de la economía capitalista, la Nueva Economía, que ni siquiera el capitalismo americano ha llegado a entender del todo por su radical novedad, tal como parece decirnos Steve Case en su orgullosa despedida.

«Nueva Economía y Gobierno de la Empresa» recibió 1 desde que se publicó el Lunes 3 de Febrero de 2003 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] de la empresa ante un cambio de liderazgo o accionariado. El núcleo de esta ley recoge una antigua propuesta de Juan Urrutia para el capitalismo que viene y demuestra la multiplicidad de formas hacia la que está avanzando […]

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.