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Nire bi lagunak

FEDEA celebra su 25 aniversario y tres de sus excelentes redactores ( Fdz. Villaverde, Garicano y Santos) publicaron ayer un artículo serio y agresivo que, apesar de su título- Pensiones:jugando con fuego – constituía un alegato a favor de la determinación en el ejercicio de la política económica española. Las pensiones son, en este caso, solo un pretexto ejemplificador de lo que quieren comunicar. Pero es de lo que quiero hablar usando unos comentarios críticos que, ante el estudio de FEDEA sobre las pensiones, publicó mi amigo Joan María Esteban en el País.

Joan Esteban, que así firma en El País del domingo 7 de este mes de noviembre, pertenece al Instituto de Análisis Economico del CSIC con sede en Bellaterra y en esa institución coincide con alguno de los redactores del estudio de FEDEA al respecto. El artículo de Joan Maria me parece ejemplar por varios motivos. Uno que no conviene desatender es que su razonamiento, totalmente correcto,va a contracorriente. Y ello no de cualquier manera sino atacando la profundidad del problema o al menos su línea de flotación, lo que constituye un segundo motivo de la ejemplaridad del artículo. Su argumento, y tercer motivo de admiración por mi parte, es que la base fiscal para la acumulación del fondo de la seguridad social son los salarios y que estos han perdido peso en la renta nacional tal como aquí se hizo notar en un post ya antiguo en el que se intentaba hacer ver que el poder es importante en estas cuestiones y en economía en general. Todo esto, más su estilo, se refleja claramente en la conclusión de su artículo:

Creo que hay demasida desigualdad salarial; que las rentas no salariales son excesivas y escapan en buena medida al fisco; que seguimos necesitando que el Estado sea nuestro seguro contra las contingencias duturas y que debe asegurar al ciudadano antes que al sistema finaciero.

De esta manera se ha trasladado el problema a donde debería estar, a la problemática del Estado del Bienestar que es ago en juego en esta crisis que no acaba de acabar. Y es del Estado del Bienestar sobre lo que escribía el día anterior, sábado,y en el mismo periódico otro amigo en esta caso de la Facultad de Económicas de la Universiad del País Vasco/EHU: Igancio Zubiri. Su artículo – El tópico de la eficacia – arguye que los servicios llamados públicos se pueden y se deben gastionar desde el propio sector público sin caer en el tópico de que la gestión privada es más eficiente. Sale al paso del que hubiera sido mi contrargumento:

Habrá quien argumente que la competencia impedirá prestaciones más bajas y forzará reduccuiones de costes. Esto es tan poco probable que quien lo afirme deberá aportar alguna evidencia más allá de su fe en ello.

Yo mantendría mi contraragumento porque efectivamente tengo fe en las virtudes de la competencia ; pero no es eso lo que me importa. Me interesa más bien que ahora también estamos ante una defensa del Estado del Bienestar sin tapujos y creo que hay razones para tratar de defenderlo y de mantenerlo aunque para hacerlo no tengo más remedio que confrontar el argumento de Lucas en su charla en la Fundación del Pino.

Nos contaba que la tasa de crecimiento de la economía de los USA en los últimos 100 años ha sido de un 3% mientras que en Europa ha sido solo del 2% y ello debido presumiblemente a la menor flexibilidad de esta última, un precio que hay que pagar para el mentenimiento del Estado del Bienestar.

¿Es este argumento aceptable?

Ciertamente que las pensiones tengan una contabilidad aparte es una muestra de poca flexibilidad y que deseemos no ensayar la provisión privada de servicos públicos es otra y más importante. Pero, se me dirá, estas presuntas inflexibilidades nos protegen a los europeos de la pobreza, algo que es visible en los USA. Pero no destrozaría el argumento de Lucas si resultara que los nichos de pobreza no están siempre ocupados por las mismas personas. Y ese, pienso yo, es posiblemente el caso.

Termino clamando por un examen de las pensiones en estos términos que son , finalmente, los que importan o que importan bastante más que los análisis únicamente actuariales. Mis dos amigos- nire bi lagunak – son más profundos que los de FEDEA auque estos sean muy de agradecer. Creo yo, vamos.

«Nire bi lagunak» recibió 5 desde que se publicó el jueves 11 de noviembre de 2010 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. kueli dice:

    ¡No, no, no, no, no! Es muy tarde y me he bebido una botella de Belondrade y Lurton con mi Madre –recientemente diagnosticada cancerosa— y con mi hermano. Mañana, si me acuerdo, me explico. Pero hay algo en lo que te equivocas, querido Juan, las restricciones presupuestarias son lo primero. El “Estado del Bienestar” no es más que una forma de repartir el PIB y estáticamente suma cero. Las consecuencias dinámicas del reparto son la base del argumento de Lucas —y dice mucho de tí que lo hayas recogido…

  2. juan urrutia dice:

    Siento lo de tu Madre. El resto, que yo no entienda o que me apoye en otros para no entender, solo tiene una importancia relativa. Es reversible dado que siempre estoy abierto a un buen argumento.

  3. Rubén dice:

    “….Pero no destrozaría el argumento de Lucas si resultara que los nichos de pobreza no están siempre ocupados por las mismas personas. Y ese, pienso yo, es posiblemente el caso.”
    ¿Es demostrable?

  4. Juan Urrutia dice:

    Lo es, pero no conozco ningún estudio enpíirico al respecto. Solo es, por mi parte, una afirmación de la movilidad social americana en general y puede no ser cierta si miramos solo a la franja de la población considerada como pobre.

  5. Rubén dice:

    El grave problema de la ecónomia sigue siendo la falta de herramientas cientificas para demostrar las hipotesis que formula, por eso la pregunta, y así estamos asistiendo a un bombardeo de “recetas” sobre pensiones, deuda, deficit, crecimiento, etc…. y la imensa mayoría de los cocineros no se han molestado ni en comprobar si el plato está bien de sal.
    Yo tampoco conozco ningún estudio sobre la movilidad social de los pobres, no solo en USA si no en el resto del mundo, y aún a riesgo de mal cocinero pienso que sería demoledor.

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