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Mujeres, disidencia y secesión

Hace unos dí­as fue el dí­a de la mujer (trabajadora). No parece una mala ocasión para volver sobre mis ideas relativas A la Individuación por la Pertenencia, ideas que exponí­a el verano pasado en los cursos de El Escorial, y tratar de ligarlas con el asunto de la paridad entre géneros, tema est último sobre el que debo hablar en el mismo escenario el próximo verano.

Decí­a el verano pasado que no podemos devenir individuos sino es mediante la traición a nuestra comunidad primordial, a nuestra identidad, pagando el alto coste de la disidencia. Me ha satisfecho constatar que esta idea es compatible con el pensamiento central del nuevo libro de Jean Daniel, La Prisión del Judío. El problema que se le plantea como judí­o argelino es cómo salir de la prisión del pueblo elegido, una identidad fuerte donde las haya.

Esto, a su vez, está conectado a la Antigona´s Claim de Judith Butler, un ensayo sobre el que ya escribí­ y que remite a lo prepolí­tico, lo mismo que Rosa Dí­ez ante unos micrófonos mientras sujetaba una pancarta en contra de ETA, una organizción que también cree estar en un estadio previo al Estado.

Sin embargo, no hay que confundir este estadio previo con el tiempo del derecho natural o de los derechos universales, porque ni el uno ni los otros son previos al Estado; sino construí­dos por ese Estado o evoloutivamente generados tal como dije en su dí­ ­a en un trabajo editado por la Carlos III.

Es decir (locución ésta muy socorrida; pero incorrecta porque lo que sigue no se sigue de lo anterior, o no del todo) la disidencia, como dirí­a Jean Daniel, permite la individuación sin abandonar (del todo ) la identidad.

Esto es útil para abordar el asunto de la paridad de las mujeres en la vida polí­tica y empresarial. El problema es que dejarse igualar por ley no es una disidencia que enriquece la identidad. Pero, por otro lado, es cierto que dejar que cambie el punto de partida puede ser lo adecuado para que la evolución lleve a la paridad de manera natural.

Y la secesión ¿qué tiene que ver con todo esto? A mi modo de ver la secesión es el complemento de la disidencia.Veamos.

Por un lado las ideas de Cavalli-Sforza sobre genética de poblaciones nos llevan a pensar que, como nos juntamos con los que tenemos más cerca, las mutaciones genéticas son escasas y se mantiene la identidad, especialmente alrededor de una lengua que hablan los cercanos, que nos separa de los lejanos y que, como ayuda a emparejarnos, refuerza la identidad.

Por otro lado, esto es lo que hace una cultura que, a su vez, influye en la diferenciación genética y da estabilidad a las etnias.

Por lo tanto romper con esa cultura, tal como querrí­a la disidencia, no es posible más que si mantenemos las culturas separadas. Pero para ello hay que convertirlas en algo identitario y, en consecuencia, necesitamos la secesión.

Como consecuencia de todas estas disquisiciones yo dirí­a que las mujeres hoy necesitan constituirse en una cultura, no dejándose seducir por el universalismo de la Humanidad, para poder separase de ella y devenir , cada una de ellas, un verdadero individuo.

«Mujeres, disidencia y secesión» recibió 0 desde que se publicó el Sábado 17 de Marzo de 2007 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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