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Miscelánea económica

En los últimos dí­as han ocurrido pequeños hechos económicos y se han escrito algunos artí­culos de opinión que me han interesado y me han parecido significativos a efectos de esa cruzada para la disipación de rentas en la que me he metido yo solito.

Desde luego está el anuncio de Microsoft de abrir parte de sus códigos para que los demás puedan usarlos para desarrollar aplicaciones. Estas aplicaciones serí­an compatibles con el resto de los desarrollos de Microsoft y esto explica la aparente generosidad de la Compañí­a, no precisamente de Jesús. No es eso, sino más bien que, por fin, el gigante ha comprendido que, en el mundo de hoy basado en la información y estructurado en red es imposible mantener un monopolio pues todos los demás juntos siempre pueden erosionar tu poder de mercado. El softwarwe libre es un ejemplo de esto. Su desarrollo imparable es, en efecto, un ejemplo de la lógica de la abundancia y ésta a su vez explica la imposibilidad de un monopolio inexpugnable. Hace unos dí­as el FT publicaba un artí­culo de su colaborador habitual John Gapper sobre este asunto y me regocija haberme adelantado años en predicar que la lógica de la abundancia es ya asequible.

También en el FT del 28 de febrero, y debajo del arí­culo de Gapper, se podí­a leer otro artí­culo de dos profesores de finanazas (Benink y Kaufman) sobre Basilea II. Recuerdo que cuando esta nueva forma de regular las exigencias de capital para la Banca, expresé mi escepticismo ante los nuevos incentivos que poní­a en circulación al dejar que los bancos y, básicamente, los grandes, establecieran por su cuenta los requerimientos de capital de acuerdo con sus propios modelos de valoración del riesgo. Las turbulencias actuales dan la razón a mi escepticismo. Su mala valoración de ciertos riesgos ha sido la causante de que las turbulencias les cojan con capital demasiado bajo y les ha puesto en una situación como la que se pretende evitar en toda regulación. A esto es a lo que me referí­a en mi arí­culo de EXPANSION correspondiente a febrero y lo que critica, entre otras cosas, W. Buiter.

Pero merece la pena mirar a este asunto con otros ojos también. Basilea II introducí­a, mal a mi manera de entender las cosas, la competencia en el corazón de la regulación y la competencia es un animal indomable. Se ha utlizado y se han erosionado las rentas adquiridas por los grandes bancos que, una vez disipada la niebla, tendrán que replantearse sus alianzas o independencia. Una vez más en nuestra sociedad abierta las rentas se disipan, justo como en el caso de Microsoft.

Y relacionada con esta segunda noticia hay una tercera que también aparece en el mismo FT. Parece que en el mes de febrero han subido por primera vez, desde que epezaron las turbulencias, los préstamos a las industrias europeas por parte de la banca. Si esto no es algún simple espejismo estadí­stico, y para verificar esto habra que esperar, tenemos que concluir que el contagio al que me referí­a hace un par de dí­as, no es tan importante como se temí­a. Si eso fuera cierto tendrí­a yo razón respecto a lo que avanzaba en el Capitalismo que Viene, que las crisis serí­an frecuentes pero poco profundas debido, desde luego, a que en una socieda en red la dispersión de los riesgos es enorme. Esta idea juega un papel en el artí­culo para EXPANSION de este mes de marzo, aunque ahora cabe resaltar que se trata de un ejemplo más de la eliminación de rentas propiciada en esta caso por la necesidad de dispersar los riesgos.

La lógica de este resultado es la que pretendo subrayar como común a todos los hechos que estoy comentando. La disipación de rentas está basada en el hecho, solo vigente en la sociedad-red, de que se pueden aprovechar todas las oportunidades por parte de cualquiera de modo que toda turbulencia es aprovechada inmediatamente y, de esa forma, eliminada como tal turbulencia.

Y en el fondo esto es lo mismo que subyace en la ruptura de la banda de fluctuación del florint húngaro. Ese esfuerzo por cumplir con las condiciones impuesta para entrar en euro ( ¿ recuerdan Maastricht?) generaba rentas en favor de algún sector de la economí­a húngara que, al no poder ser mantenido en una sociedad competitiva, hace que salte. En el fondo y tal como digo, nada puede parar la competencia que se establece en una sociedad en la que la información circula sin restricciones. Hungrí­a y otros paí­ses recién incoporados a la U.E. tienen que tener su ví­a a la europa común sin corsés que no les sirven porque están diseñados para economí­as que se planteaban la unión monetaria en otras circustancias.

«Miscelánea económica» recibió 0 desde que se publicó el Miércoles 5 de Marzo de 2008 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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