Mesmerizado

por | jueves 11 de junio de 2009

Ayer, al hablar de la presentación de la Memoria de Ibermática y postear mi aportación a ella, decía lo siguiente

Resulta, además y para terminar, que como nuestros manuales de instrucciones no son sino parte de la realidad social a explicar, la desencriptación del código que incorpora nuestra sabiduría económica no tiene más remedio que medirse con cualquier otra y consigo misma generando así una recursión infinita que no nunca alcanzará la clave de la comprensión del libro de la sociedad. Un ejemplo éste que evidencia que, en Economía, todo código siempre contendrá un secreto último y que toda maquinaria descodificadora será siempre falible.

Y hay en este final cierto tono rítmico trufado de contenido misterioso como para conecter con la sensibilidad etraña de una parte de la presentación de la que hablaba ayer.

Quizá ya bajo la influencia de ese ritomo vital asistí memerizado a una demostarción del arte del arreglo floral japonés de una cierta escuela. La unción con la que, sobre un fondo musical muy especial, los dos alumnos de la profesora y ella misma componían cada uno un arreglo florall distinto, me dejó limpio de corazón, digamos.

Así que no les extrañará que el pensamiento simiente que me envía Joaquín Tamames cada mañana me resultara extrañamente apropiado en esta ocasión. He aquí una parte pequeña de ese pensamiento

“Amigos, mirad hacia adelante, olvidad el pasado, pensad sobre el servicio a
prestar en el futuro, y vendré a aconsejaros.
Exalta a otros en espíritu y mira hacia adelante

¿ Cómo pasar del estado hipnótico a la exaltación?

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Un pensamiento en “Mesmerizado

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