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¿Lucha de clases?

Los periódicos de hoy dan relieve a la noticia de que en un mismo día, ayer, la economía global perdió 70.000 puestos de trabajo tanto en sectores industriales y de servicios como en el sector financiero.

En la misma noticia nos cuentan cómo la Bolsa reccionó al alza. ¿Cómo es posible? Parecería que la Bolsa debería oler esas noticias y reccionar vendiendo ls valores correspondientes a esos sectores o a esas compañías en particular.

Los expertos e Bolsa tienen explicaciones de detalle. El indice subió porque los bancos tiraron de él. Y los bancos subieron porque o bien ya habían bajado mucho o bien porque sus prestatarios ahora, después de los despidos, sería más solventes como deudores.

Es esta última explicación la que hace pensar en la lucha de clases. Cuanto peor vaya la clase empleada que no es dueña del capital, mejor irá la clase capitalista dueña del capital. Las cosas son un poco má complicadas; pero se pueden resumir de una manera más técnica, más general y un poco menos detallada.

Lo que está pasando es que en este momento la participación (en la producción) del capital estaría creciendo a expensas de la participación del trabajo en esa producción y este hecho explicaría varias cosas.

Sin enbargo esa no es una explicación de los movimientos que observamos que guste a los economistas debido a que parecería que la constancia de esas participaciones es un hecho estilizado aceptado. No es esto último del todo verdad y así lo discutimos en aquella época de los años 70 correspondiente a las crisis del petróleo y se ha seguido discutiendo desde entonces.

La cuestión, en consecuencia, es si en nuestros modelos deberíamos utilizar una función de producción Cobb-Douglas, que refleja esa presunta constancia, o deberíamos dejar que esas paricipaciones variaran con otros factores como pueden ser el gasto público que incide de manera distinta en una y otra clase y el sistema fiscal que grava de mera distinta unas rentas y otras.

Si se admite esta forma de mirar a la lucha de clases tan aparentemente poco emocionante, modelos muy poco sofisticados enseñan mucho. Supongamos una función de producción según la cual se produce un output agregado con la ayuda de capital y trabajo que, además de exhibir rendimientos contantes a escala, cumple todas las condiciones de regularidad que hacen fácil trabajar con ella. Lo que sabe todo estudiante es que, a medida que disminuímos el capital y aumentamos el trabajo, realtivamente hablando, la relación marginal de sustitución disminuye, es decir que para producir lo mismo se necesita cada vez más trabajo para compensar una caídad del capital dada.

Si en una economía como la española se iba cada vez más hacia actividades intensivas en trabajo como el turismo y la construcción, lo que debemos esperar es que la productividad marginal del capital aumente relativa a la productividad marginal del trabajo de forma que el precio de los servicios del capital suba en relación al precio de los servicios del trabajo. Equivalentemente podemos decir que la participación del trabajo ha de aumentar y la del capital ha de disminuir si queremos ocupar a la nueva población activa.

Ahora bien, si los precios de los servicios del capital y de los servicios del trabajo, no se ajusta correspondientemente de forma que el salario nominal sigue subiendo en mayor proporción que la subida de los precios de los bienes, se genera desempleo.

O, dicho de la manera que yo quiero decirlo, si insistimos en mantener la participación del capital no hay más remdio que prescindir de trabajadores. Es decir, de manera no precisa, se mantienen los dividendos y se disminuye el empleo al no poder bajar los salarios nominales. Lo que responde a lo que nos preguntábamos al principio sobre cómo podía entenderse que el mismo día que se desplomaba el empleo la Bolsa se recuperara.

¿A qué venía todo esto? Pues a tratar de decir que lo esperable es que surjan fenómenos que parecerían propios de la lucha de clases. Los sindicatos, que han estado casi muertos, tendrán que reinventarse si mi explicación no es del todo estúpida. O eso o inventar nuevas formas de agruparse para trabajar.

«¿Lucha de clases?» recibió 1 desde que se publicó el Martes 27 de Enero de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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