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Love letters y los Brueghel

Sí, París está decaído como esas mansiones llenas de dorados a los que no se les ha frotado desde hace mucho tiempo. Le falta brillantez, de acuerdo, pero París sigue siendo París e incluso de una manera más auténtica, menos turística. Hasta es posible que los parisinos lleguen a ser amables.

loiuVolver a Bilbao desde París el día de Reyes no fue tarea fácil. El avión se retrasó en el Charles de Gaulle vaya usted a saber por qué. Pero eso no fue nada en comparación con el approach al aeropuerto de Loiu. El viento era del Sur y fuerte así que había que salir a mar abierto para girar y aterrizar desde el Noroeste. Además soplaba fuerte y el avión, relativamente pequeño, daba bandazos a medida que descendía por encima del Abra. Recordé un aterrizaje abortado en Eldorado, el aeropuerto de Bogotá, con Marisa, pero no dije nada para no ponerle todavía más nerviosa de lo que estaba con el rostro cubierto con el propio jersey y unas gafas de sol para no ver nada. No había taxis pues hasta entonces habían desviado los vuelos a aeropuertos menos expuestos y habían cancelado muchos otros en origen, así que el gremio no esperaba, parece ser, este aterrizaje valiente del piloto de Air France. Pero llegaron los taxis y suavemente dejamos todo en casa y nos deslizamos hasta el hotel Embarcadero para levantar el ánimo con una comida tardía y bastante vino.

expos-parisYa recuperada la salud mental creo que quiero incidir en lo que decía en el minipost anterior. Sí, París está decaído como esas mansiones llenas de dorados a los que no se les ha frotado desde hace mucho tiempo. Le falta brillantez, de acuerdo, pero París sigue siendo París e incluso de una manera más auténtica, menos turística. El día anterior a la partida fuimos por la mañana a la Pinacoteca de París, uno de esos museos o galerías bien céntricas, cerca de la Madelaine, que ofrecen exposiciones temporales llenas de encanto ante las cuales no se forman colas pues solo acuden franceses ya mayorcitos seguramente de París y como de paseo.

Exactamente como nosotros dos. De forma que varias veces dirigí distraídamente mis comentarios sobre «La dynastie Brueghel» a una señora rubia de la altura de Marisa que me miraba asustada al oírme y ante la que me deshacía en disculpas en cuanto me percataba de mi confusión. No podía callarme pues me encanta esa pintura flamenca en la que se encuadran todos los pintores de esta familia de Amberes que en relativamente pocos años deciden dejar de pintar Teología para pasar a representar la vida real de los campesinos del entorno; lo que no les impide pintar alegorías de los cuatro elementos (aire, agua, fuego y tierra), de los vicios, de los pecados capitales o de las bienaventuranzas. Me encanta esa proliferación de figuritas humanas en sus afanes cotidianos que de repente identifico con la vida rústica de la frontera del viejo oeste con sus manifestaciones de alegría comunal, de sexo, comida y bebida siempre centradas en monedas, extraño reflejo de la transacción que esas manifestaciones exigen. Lo que la vida ha sido para mi generación.

chez-andrezCon la alegría recuperada caminamos por el Faubourg Saint-Honoré y tomamos un taxi a la búsqueda de nuestra brasserie favorita, Chez André, que nos espera en la rue Marbeuf con su eficacia de siempre que en poco tiempo te permite comer (las obligadas ostras) y sobre todo beber como las figuritas brueghelianas, sin remilgos y a la espera de una buena siesta a cuyo despertar todavía tengo tiempo de echar un vistazo a ese número 3097 correspondiente a la segunda quincena de diciembre de la revista Problemes Economiques dedicado a algo que hace años me llevó mucho tiempo de reflexión y a lo que ahora me parece una premonición: Économie et Littérature.

Pero no tengo mucho tiempo para concentrarme pues hay que acudir, después de tomar un té desteinado al Teatro Antoine, de más de 100 años.

Problemes-economiquesVamos a la segunda representación de las cuatro que Anouk Aimé y Depardieu van a ofrecer de Love Letters, una ingeniosa y ya vieja pieza sobre la relación entre un hombre y una mujer a lo largo de toda una vida en la que se han querido, sabiéndolo, pero sin haber tenido más que algunos contactos esporádicos más allá de una relación epistolar llena de encanto, ironía y también desesperación en sus vidas separadas. Una vez más el público era de nuestra edad y, desde luego, no había ni un turista despistado por el título en inglés. Escuchar la voces de estos dos grandes actores con sus cadencias y resabios fue un placer más allá del reproche social a él y la posible diferencia de edad entre ambos. Los aplausos fueron atronadores.

Nos pareció una buena despedida de un París en el que ya no interesan tanto sus maravillas y los recuerdos de la revolución o del existencialismo sino un espejo en el que mirarnos los que todavía estamos a tiempo de ser testigos del cambio que, sin duda, nos viene encima. Hasta es posible que los parisinos lleguen a ser amables. Por si acaso y para dejar la puerta abierta a una nueva visita tampoco esta vez me he acercado a la Sainte Chapelle.

«Love letters y los Brueghel» recibió 6 desde que se publicó el miércoles 8 de enero de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Sabía que volveríais a Chez-André!! Ya nos preocupaba que no reportaras 😀

    La verdad es que París no necesita que el tono sea amable. Casi que echaremos de menos los estufíos. Pero es que basta con la libertad, la mezcla y con esa sensación de abundancia que da el no poder ir -ni siquiera cuando vives allí- a todos los eventos y exposiciones que te apetecería…

  2. Juan Urrutia dice:

    Ya lo tengo, las Indias pondrá en escena Love Letters. Ya encontraremos a ella y a él. Es triste pero inteligente y solo hace falta leer con cuidado sin necesidad de memorizar. Supongo que también tendríamos que traducir el texto desde el inglés.

  3. Alan Furth dice:

    Me mataste de la risa con tus comentarios despistados a la señora rubia en la Pinacoteca 😀

  4. Juan Urrutia dice:

    Producir teatro debe ser complicado pero si ponemos también la actuación será más divertido y menos costoso.

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