Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

Lo último de Woody

La causa del desarreglo de la protagonista no es, como solía ser el caso, la ligereza del amor, sino una corrupción que, solo si se descubre impúdicamente, nos llevará a cambiar de vida haca una nueva más interesante y, según Allen, mucho menos bella.

blue-jasminUnos me habían dicho que Blue Jazmine estaba muy bien y otros, los más, que era un bodrio. Ayer viernes después de un viaje endiablado de Madrid a Bilbao, y arrebatados por el aburrimiento de una carretera con tráfico y niebla, nos lanzamos a los multicines del puerto de Getxo a ver esa película doblada. Creo que el doblaje, por el mero hecho de serlo y no porque sea peor que en otras películas, acaba arruinando una película de por sí fallida. Ninguno de los habituales comentarios cínicos o fingidamente tales, resiste una traducción simple.

Visionar a Woody Allen en español es como escuchar El Anillo de Wagner entonado en una harmónica. Y, quizá más grave, es que ya no es que haya abandonado New york por París, Barcelona o Roma, ciudades con las que parece tener alguna sintonía, sino que se ha pasado a la costa oeste, a San Francisco, un poco al norte de esa otra ciudad (LA) de la que Woody pensaba que su única aportación a la cultura era la de permitir girar a la derecha con el semáforo en rojo.

La factura es correcta, el montaje brillante, la fotografía de Aguirresarobe totalmente límpida y las necesidades psicoanalíticas de la protagonista tan presentes como siempre. Pero la causa de su desarreglo no es, como solía ser el caso, la ligereza del amor (su única garantía de permanencia) sino la espantosa corrupción de los negocios que poco a poco se va descubriendo como una causa más de la crisis, una corrupción que, solo si se descubre impúdicamente, nos llevará a cambiar de vida hacia una nueva más interesante y, según Allen, mucho menos bella.

Lo más grave para los admiradores de WA, como yo lo he sido desde su comienzo, es que no ha sido capaz de sentir amor por San Francisco, un lugar en el que uno puede vivir tan genuinamente como en Bilbao quizá porque posee una euskaletxea maravillosa y porque hay unos maravillosos restaurantes vascos no lejos de la mítica City Lights, durante cierto tiempo el centro del porvenir.

«Lo último de Woody» recibió 0 desde que se publicó el viernes 6 de diciembre de 2013 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.