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Linealidad y Secretos IV: Economía

He divagado sobre predicción, incertidumbre, secretos o transparencia en el psicoanálisis, la cultura, la escritura y la economía. Mi conclusión es contundente. Quiero vivir en un mundo con cierto grado de no-linealidad y con secretos. Ambas cosas generan sorpresas y la esperanza de alguna sorpresa concreta conforma mi mundo íntimo; y lo quiero para mi sólo. Pero alegrémonos porque eso es lo que en realidad tenemos aunque el público igual prefiera las novelas lineales y aunque nuestras comunicaciones digitales queden registradas

La no linealidad y la transparencia son dos temas muy del momento en Economía por lo que para acabar con esta pequeña serie de cuatro entregas, hablaré hoy de Economía no ya como un observador, un degustador o un escritor; sino como un profesional de esa ciencia social más menos al día de lo que se hace en el mundo hoy.

El funcionamiento dinámico de un sistema económico se puede modelar como una ecuación diferencial -o en diferentes finitas- en la que el estado del sistema hoy depende del estado del sistema de ayer de una manera no lineal en la que el valor del sistema ayer está, por ejemplo, elevado el cuadrado y multiplicado por un coeficiente digamos que positivo. Estos detalles no importan mucho; lo que importa es que la trayectoria del sistema que satisface esa recursividad puede ser cualquiera y puede exhibir las formas más extrañas y complejas; todo depende del valor de ese parámetro. Y ese valor puede depender de características especiales de cada sistema o variar en el tiempo. Esto que parece muy técnico tiene dos implicaciones que explican mi incomodidad con la linealidad (en la novela) de Alberto Noguera.

En primer lugar hay que decir que es la no linealidad del sistema la que garantiza las sorpresas, la que permite (junto con otras causas más convencionales) que las proyecciones económicas puedan ser incorrectas y acaben conformando otra realidad diferente y la que, en definitiva, hace que la conveniencia entre agentes económicos nunca sea algo totalmente predecible y cerrado.

En segundo lugar para ciertos valores del parámetro la no-linealidad produce caos en sentido técnico, un comportamiento del sistema económico que aún siendo totalmente determinístico parece estocástico y es totalmente impredecible.

La primera implicación parece esperanzadora como esperanzadora es cualquier característica que haga que el futuro sea incierto. La segunda es desesperante porque el sistema es tan abierto que no tengo ni idea de lo que va a pasar. A mí me parece que el mundo es así, participa de esas dos características y, en consecuencia, pienso que cualquier narración que pretenda captarla o reflejarla no puede dejar de usar la no linealidad. Una novela de hoy no puede dejar de reflejar, por ejemplo, que la política es caótica, tal como lo muestra el caso de Marbella o de California, y que, sin embargo, hay espacio para la convivencia ordenada. O que el amor es caótico pero puede quizás generar un flujo de creatividad lírica.

Y en cuanto a la transparencia no hay hoy nada más de moda en la Política Económica o en las recomendaciones para el buen gobierno empresarial. Y en ambos casos podemos contestar a la pregunta de Iñigo Media diciendo que los registros virtuales, que nunca desaparecerán y que nos prohíben inventarnos de nuevo a nosotros mismos, invitan a una prudencia infinita.

  • Si los accionistas de una empresa supieran con total transparencia todo lo que hacen los gestores podrían decidir con mayor conocimiento de causa si marcharse o quedarse y los gestores podrían hacer su trabajo sin necesidad de dedicarse a la cosmética contable
  • Si el público conociera transparentemente lo que hace la autoridad responsable de la Política Económica (por ejemplo un Banco Central con relación a la Política Monetaria), los trabajadores y los empresarios podrían dedicarse a lo suyo sin necesidad de dedicar recursos a tratar de predecir las consecuencias del comportamiento de esa autoridad (por ejemplo los tipos de interés y el nivel de precios que un Banco Central va a instrumentar)

Ambas cosas contribuirán a crear riqueza y el argumento no es malo. El problema, sin embargo, es que nunca sabremos si autoridades o gestores empresariales dicen la verdad solo la verdad y nada más que la verdad. Ni siquiera sabemos si ellos la saben y sospechamos que sus anuncios de transparencia y lo que enseñan como demostración, a veces comunican la verdad y a veces quizá pretenden incluso que sospechemos que no son ciertos. En una situación así sólo cabe, a pesar de las posibles buenas intenciones, que seamos prudentes y recelemos siempre.

Termino aquí esta pequeña serie sobre linealidad y transparencia inspirada por dos trabajos en la Bitácora de las Indias, debidos respectivamente a Alberto Noguera (Por qué escribo lineal) y a Iñigo Medina (Calvin habla en el tiempo de los registros). He divagado sobre predicción, incertidumbre, secretos o transparencia en el psicoanálisis, la cultura, la escritura y la economía. Mi conclusión es contundente. Quiero vivir en un mundo con cierto grado de no-linealidad y con secretos. Ambas cosas generan sorpresas y la esperanza de alguna sorpresa concreta conforma mi mundo íntimo; y lo quiero para mi sólo. Pero alegrémonos porque eso es lo que en realidad tenemos aunque el público igual prefiera las novelas lineales y aunque nuestras comunicaciones digitales queden registradas.

«Linealidad y Secretos IV: Economía» recibió 0 desde que se publicó el Lunes 22 de Diciembre de 2003 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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