Linealidad y Secretos III: Escritura

por | lunes 15 de diciembre de 2003

Con la escritura comienza a existir en el mundo la memoria colectiva y la capacidad de mitificación; la imprenta generalizó la información y secularizó el sacerdocio de lo mítico. Hoy Internet no deja mucho espacio al secreto o al mito más allá de la propia tecnología.

Hoy paso de ser un observador interesado (del psicoanálisis) o un degustador con opiniones (sobre la cultura) a expresarme como un escritor sin género. En las dos semanas anteriores he comentando sobre la linealidad de la escritura desde la práctica psicoanalítica que observo con interés y sobre la transparencia de los registros digitales desde el consumo cultural de alguien a quien no le da todo igual. Hoy quiero seguir elucubrando sobre esos dos temas como alguien que ha escrito miles de páginas que o pertenecen a un género que no se considera tal (el artículo profesional), o no pertenecen a género alguno (como notas de clase o informes técnicos) o desdicen del que aparentan practicar (ensayos demasiado apasionados). Lo que voy a decir por lo tanto podría considerarse como escritura automática que revelará imprudentemente quien soy y que no guardará ninguna linealidad.

La escritura ha cambiado al mundo en varios pasos. Cuando emergió comenzó la memoria colectiva y la capacidad de mitificación; luego la imprenta generalizó la información y secularizó el sacerdocio de lo mítico. Hoy Internet vuelve a cambiar el mundo. Permite (aunque no obliga) la escritura no lineal a través del hipertexto y toda la información está registrada digitalmente sin que quede mucho espacio al secreto o al mito más allá de la propia tecnología.

A ciertas soluciones literarias que cortan la narración con censuras temporales o espaciales estamos ya acostumbrados y no nos impresionan las novedades vanguardistas, ni el Ulises ni Rayuela. Estos experimentos nos gustan más o menos dependiendo no de su linealidad o continuidad sino de otros criterios estéticos o de otros patrones no tan artísticos (me enamoré de la Maga y no me podía importar menos cómo leer Rayuela). Pero la escritura no se limita a la literatura. La escritura científica, por ejemplo, se parece al hipertexto pues puedes perderte en el mar de las citas iniciales y de las referencias bibliográficas con sus citas correspondientes, que al final acaban conformando un único texto colectivo.

Esta no linealidad y esta autoría colectiva influyen en la literatura convencional más de lo que parece, diría yo. Lo que hoy pasa como novela decimonónica y que es la que parece gustar no es, en efecto, tan lineal; hay acciones paralelas, coralidad, vueltas atrás y, lo que es el colmo, el narrador puede hasta intervenir en la acción con un efecto-distancionador muy poco encantador ¿Y si hablamos de la escritura cinematográfica?

Yo no me atrevería a afirmar que el hipertexto vaya a generar su propia literatura o vaya a cambiar la manera de hacer ciencia o de contar historias visuales. Yo más bien creo que la literatura y el cine así como la ciencia van a cambiar por sí mismos y veo signos de ello tanto en las recientes pautas literarias y visuales como, en el empobrecimiento actual del prestigio de la imagen de la ciencia a favor de la tecnología.

¿Y de la transparencia que? En relación a la escritura la transparencia no es sino la elegancia del estilo, una elegancia muy cercana a la economía de medios expresivos.