Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

Lidiando con la violación de la privacidad

Ante el miedo de que me violen de una u otra manera y luego difundan la violación de que se trata solo caben dos aparentes soluciones. La primera y más drástica es la prohibición del uso de la tecnología digital. La segunda consiste en usar esa tecnología para tapar la violación de la intimidad mediante un exhibicionismo desmedido

El otro día hablaba de los castigos imaginativos que debiéramos aplicar en casos de dopaje en el deporte o de violación de los derechos de propiedad intelectual a través del plagio o del “negreo” directamente. Hoy vuelvo al tema de una forma tangencial pues solo quiero añadir algo relativo a la posible violación de la intimidad en Internet.

Leí la “piedra de toque” de Vargas Llosa en el País el domingo 20 de octubre. Se rebela contra la amenaza a la privacidad que significa Internet y aprovecha para contarnos los artículos que han sido publicados con su nombre sin haber sido escritos por él, así como alguna entrevista publicada en medios respetables pero que, sin embargo, no había tenido lugar. En mi caso y a mi nivel lo único que he detectado es que algún artículo mío aparece bajo otro nombre lo que me parece más grave que lo contrario pero que no me importa nada porque el placer está en la escritura no en el reconocimiento ni en los viajes exóticos que uno podría realizar con el dinero del premio Nobel o de los derechos de propiedad liquidados o los altos fees que un Nobel puede procurarse allí donde le llamen para hablar.

Más delicado es, sin duda, el acoso sexual o la difusión de contenido erótico que tenían un destino privado. Pero, en cualquiera de los casos, el primer reflejo del vejado, y que suele consistir en acusar a la red, solo muestra la vetustez del que protesta. Ante el miedo de que me violen de una u otra manera y luego difundan la violación de que se trata solo caben dos aparentes soluciones. La primera y más drástica es la prohibición del uso de la tecnología digital. La segunda consiste en usar esa tecnología para tapar la violación de la intimidad mediante un exhibicionismo desmedido: querías verme el culo, bien, pues lo vas a tener delante de tus narices cada vez que abras el ordenador, será tu salvapantallas.

De estas dos soluciones, que decía eran solo aparentes, la primera es impracticable en nuestras sociedades occidentales: lo que se puede hacer acabará haciéndose. Solo nos queda la otra, esa de si no quieres taza pues taza y media. Y esta acabará en nuevos negocios como siempre. Por un lado alguien hará dinero o lo intentará hacer amenazando con poner nuestra intimidad a disposición de todo el mundo. Por otro lado siempre habrá alguien que por una suma razonable sabrá tapar esa noticia o imagen que queremos ocultar bajo el peso de un enorme despliegue de noticias sobre mí o, lo que me parece realmente la única solución, llenará la red de mis debilidades o maldades estragando en poco tiempo el gusto por la ridiculez ajena que todos tenemos pero que es limitado, especialmente si florecen otras noticias igual de estúpidas como las margaritas en primavera, de manera imparable y desmesurada.

«Lidiando con la violación de la privacidad» recibió 0 desde que se publicó el viernes 26 de octubre de 2012 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.