Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

Liderazgo y sentido común

Hay ocasiones en las que uno cree haber encontrado un hermano en un sitio insospechado y esto me ocurrió a mí­ el miércoles 23 viajando a Bruselas para asistir a nuestro Paneuropean Meeting on ESS. Leí­a El Paí­s y topé con una columna de Javier Pradera que llevaba el tí­tulo qur he puesto a este post.

Quise detectar un aire de familia entre Pradera y yo cuando Javier atacaba a Rajoy por servirse de esas dos expresiones hoy tan abusadas y simultáneamente por la falta de ambas que evidencia el desarrollo del affaire Gallardón.

Con independencia de la intención de la columna de Pradera, de repente sentí­ como si alguien estuviera hablando como yo y tuve la intención de enterarme de si este jóven señor al que conozco hace años pudiera resultar, como ocurre con el caso de los Kloswski, un verdadero hermano por parte de madre casquivana. En el caso de los hermanos polacos, la evidencia me llegó a través de una foto y ahora, en el caso de Javier Pradera, esa evidencia proviene directamente de su rechazo general, que aflora por debajo del uso incidental que hace de ellos, de los estos dos conceptos: liderazgo y sentido común.

No es por esa foto que nunca he enseñado, sino que lo que me hace decubrir el “parentesco” es, en este caso, el vago recuerdo de que yo he hablado de esas dos caracterí­sticas o propiedades de las personas en sociedad con el mismo desprecio y la misma desesperanza.

Sobre el liderazgo he escrito en este blog no hace tanto tiempo con la misma intención polí­tica que Pradera aprovechando la ocasión para introducir algunas novedades sobre un artí­culo bien antiguo que publiqué en la Actualidad Económica en el que pretndí­a ser más ambicioso y menos coyuntural. De estas dos piececitas quiero ahora recordar un par de asuntos que vienen a cuento.

No me gusta el liderazgo. Me parece que responde a una noción anticua del hombre solitario que sólo tiene porvenir cuando éste entronca su peripecia vital con la épica de una causa o de un movimiento colectivo, como ocurrió en los tiempos de la frontera, en los que el jinete solitario deja de rumiar su frustración y echa una mano, rematada por un colt, a la colonización civilizatoria del oeste americano. Es quizá este mundo poético el que mejor nos permite captar la decadencia del lí­der-héroe. El vaquero descabalgado para ayudar al débil sólo alcanza su grandeza poética cuando vuelve a su soledad cabalgando hacia el horizonte a pesar de la llamada reiterada que le grita vuelve Shane, vuelve. Desde ese momento preciso, al final de Raí­ces Profundas, los lí­deres sólo lo son cuando renuncian a ejercer como tales.a de la organización que se asocia a la jerarquí­a como algo indispensable para esa organización y, tangencialmente, a una obvia nostalgia de los conducators de este mundo.

Y en cuanto a las jerarquí­as como expresión de la necesidad de coordinación ya escribí­ en el BIAM que cuanto más global se hace el mundo y mayor deviene una organización que se globaliza, menos centralizada necesita ser la coordinación entre distintas de esta organización y más podemos confiar en la coordinación horizontal y espontánea.

En cuanto al sentido común, no es que, como aquel general ante la palabra cultura eche mano a la pistola, pero cuando oigo hablar de sentido común salgo corriendo al aire libre para que se me refresquen las ideas. También escribí­ sobre este horror. Era un artí­culo que solo apareció en esta página web y que estaba escrito con las tripas. También merece algunos recordatorios.

Con relación al liberalismo económico, y a pesar de la sabidurí­a de Adam Smith, parece que el sentido común no ha llegado a captar algunas verdades sino todo lo contrario. En efecto, la planificación central parece de sentido común porque, en el peor de los casos, siempre puede imitar al mercado; parecerí­a también de sentido común cerrar las fronteras si el comercio internacional nos hace perder oro; y parece hoy a la mayorí­a de la gente como algo de sentido común proteger la propiedad intelectual.

Hace tiempo que aprendimos, sin embargo, que el planificador central nunca imitará al mercado porque no puede por falta de información o porque no le dejan quienes le han capturado. Todaví­a hace más tiempo que sabemos que el mercantilismo era una falacia y que la apertura del comercio es buena incluso si se hace de manera unilateral. Y hoy estamos empezando a entender que la protección de la propiedad intelectual tiene lí­mites más allá de los cuales es un barrera objetiva a la innovación.

O sea que termino sin ceder ni un milí­metro. Recelemos del sentido común aunque fuera un pilar de la Common Law (cosa que no veo clara porque los jueces pueden ser tan torpes como los codificadores) y pensemos siempre a la contra, como cuando ante una pendiente cubierta de nieve nos lanzamos al abismo sobre los skies sin inclinarnos hacia la pared, que es lo que nos pedirí­a un sentido común disfrazado de sentido de la supervivencia

En resumidas cuentas que tengo que hablar con Javier y enterarme de esos detalles que las familias guardan bajo siete llaves y siempre sujetas a la conspiración del silencio. Estoy seguro que me ayudará a explorara nuestra relación mutua y la de ambos con los Klosowski.

«Liderazgo y sentido común» recibió 0 desde que se publicó el Domingo 27 de Enero de 2008 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] flecha. Nuestro pensamineto sería inamovible, algo parecido al que usan que los que se mueven por sentido común. Pero gracias a los dioses nuestra cabeza es redonda de forma que podemos, como pretendía Keynes, […]

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.