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Ley de Igualdad y cuotas

Parece que esta ley se paraliza al menos momentáneamente. Sin embargo, este verano tengo que decir algo sobre paridad en los cursos de verano de El Escorial. Tengo un borrador de ideas propias y ajenas en favor de las cuotas; pero ahora me gustarí­a ensayar dos ideas nuevas para mí­.

La primera es una idea más bien de tipo polí­tico. Me pregunto si las cuotas pertenecen al paternalismo libertario, que no reduce la lbertad de nadie, pero salva a incautos de sí­ mismos como cuando en Londres se permiten aconasejarte “Look Right” al cruzar una calle. O si quizás las coutas forman parte del republicanismo cí­vico que cree que el Estado está obligado a salvarte de la dominación por parte de cualquiera, incluí­do el propio Estado. Si hay discriminación y esta no es funcional (y por lo tanto no es más o menos voluntaria) el republicanismo creerí­a obligatorio el evitar que cualquier mujer fuera discriminada en el ejercicio de su libertad. Y no parece dificil argí¼ir que su libertad está amenazada siempre que no tenga las mismas oportunidades de encontrar trabajo, con un salario no discriminstorio, que tendrí­a un hombre.

Yo me atreverí­a decir que las cuotas participan tanto del paternalismo libertario como del republicanismo cí­vico. Anuncian a los que llegan de otros ámbitos culturales que aquí­ se circula por la izquierda, es decir se explora cuidadosamente a toda la población para cada puesto. Pero también protejen a la mitad de la población contra la discriminación que sufren disfrazada de libertad de elección aunque realmente basada en la ignorancia y la inercia.

La segunga idea que quiero ensayar aquí­ es más bien de tipo económico. En el reciente workshopo sobre Propiedad Intelectual al que ya me he referido en un post anterior en el que reproducí­a una especie de recensión hecha por Miranda del Corral, trataba de resalatar un resultado especí­fico que me llamó la atención. Hoy quiero volver sobre él para comparar la duración del copyright con la proximidad del acceso de la mujer a la paridad perfecta.

Lo interesante del trabajo al que Miranda se referí­a era la duración de los derechos de autor. Las dos novedades a incorporar a la reflexión eran la dimensión intertemporal y el salario de las estrellas.

La primera novedad hace ver inmediatamente que la duración de los derechos de autor ha de estar relacionada con la calidad de las obras protegidas y la segunda relaciona esa duración con los ingresos de los autores de esas obras de calidad, autores que son como estrellas y que reciben unas cantidades desproporcionadas porque eclipsan a los otros autores menos mediáticos o menos promocionados por sus casas editoriales.

Allí­ veí­amos que cuanto mayor era el mercado y cuanta mayor era la ratio de estrellas que queremos tener, menor deberí­a ser la duración del copyrght. Aquí­, en el caso de las cuotas que propone la Ley de Igualdad, podrí­amos pensar que cuanta mayor es la calidad que deseamos en el mundo de la empresa o de la polí­tica, mayor deberí­a ser la igualda entre los sexos y que cuanto más cerca estemos de la paridad perfecta mayor será la proporción de estrellas en esos mundos.

Allí­ la razón del resultado era que los gastos de promoción, que son los que sostienen a las estrellas, serán menores cunanto menos dure el copyright. Aquí­ la razón del posible resultado estarí­a asociada a que, al poder elegir entre más gente con una calidad media mayor es más fácil que nos topemos con verdaderas estrellas de una manera sostenida.

«Ley de Igualdad y cuotas» recibió 0 desde que se publicó el Domingo 8 de Julio de 2007 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Nearco dice:

    El tema de las cuotas ha traído mucha polémica. Para Sunstein y Thaler el paternalismo libertario consiste en incentivar u obstaculizar, alternativamente, determinadas conductas individuales, según se vea son favorables o perjudiciales para el propio sujeto que las realiza. El republicanismo, por cierto, puede ser del tipo “cívico” o también del “instrumental”; ahora mismo hay un debate intenso sobre su significado, pero, en cualquier caso, se trata de un modelo más intervencionista que el simplemente liberal, aunque no quiera prescindir de los derechos y libertades. Ciertamente, has dado en el clavo, el modelo de cuotas establecido en la reciente Ley es una mezcla de las dos tendencias.
    Pero sí me gustaría indicar un asunto importante en las normas sobre cuotas, y es la de que una cosa es intentar una representación “reflejo”, a fin de corregir la proporción que un grupo determinado ocupa en las listas electorales, órganos directivos de empresas, etc…y otra, la de pretender que esa política es VÁLIDA EN SÍ MISMA. Tales medidas sirven en realidad a un objetivo, LA IGUALDAD EFECTIVA, y deben de entenderse como TRANSITORIAS, tan sólo asumibles hasta que se esté más cerca del objetivo citado. Este es el auténtico argumento justificador de normas sobre cuotas: que sirva como medio adecuado para el fin de la igualdad. Si al cabo del tiempo, el “sacrificio” que suponen las cuotas no hubiera valido para alcanzar aquél, deberían abandonarse y acoger otras políticas diferentes.

  2. Juan Urrutia dice:

    La transitoriedad de una medida de “acción positiva” no es obvia. Si la discriminación contra la que se trata de atuar es el resultado de un proceso dinámico evolutivo que a partir de una pequeña diferencia lleva a una gran discriminación que se autojustifica, en cuanto dejemos que la pequeña diferencia aflore otra vez el mismo proceso se dará y volveremos a la situación inicial. La medida deberá de ser permanente.

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