Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

ramassecasaltasEn el último minipost les decía que me sentía seco como la rama de un árbol muerto, sin ideas nuevas y harto de repetir las mismas todo el tiempo. Hoy confirmo la impresión de falta de ideas nuevas y de la continua repetición de las viejas. En mis entrenamientos que practico tres veces por semana, he aprendido que es necesario desconectar unos músculos de otros a pesar de que esa conexión podría venir bien cuando se trata de hacer un esfuerzo especialmente grande. El ejemplo más ridículo de esa conexión es la utilización de los hombros para estirar bien los gemelos. Ejemplo de conexión ridícula, en efecto, pero también de su utilidad, pues a menudo no hay forma de mantener la pierna correspondiente lo suficientemente lejos como para que de verdad se estire el gemelo sin, al tiempo, apoyar los brazos en alguna superficie y cargar los hombros. El resultado de esa ayuda entre partes del cuerpo es que el gemelo no se estira todo lo que podría. Es naturalmente este entrenamiento que practico hace años el que ha hecho de mi un confederalista político: que cada miembro de ese cuerpo que llamamos confederación se las arregle como pueda sabiendo que no es lo adecuado con el espíritu del arreglo pedir demasiada ayuda y que solo se debe contar con un centro aparentemente de sobra y, sin embargo, crucial. Como los abdominales. Pero esto ya lo había dicho aquí, por lo que siento que estoy más seco de lo que pensaba y que no me extrañaría que tuviera que acudir a ese tipo de podador que corta ramas altas amenazadoras mediante una especie de palo rematado por un tijera que se abre y se cierra con ayuda de una cuerda que se maneja desde abajo. Porque estas ideas serán viejas, pero son altas.

«Las ramas viejas y altas» recibió 3 desde que se publicó el viernes 24 de octubre de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Juanjo Pina dice:

    Pues bueno, Juan… Cada cual valora sus ideas y la frescura que les ve. No obstante, voy a poner dos ejemplos de profundo desacuerdo al respecto.

    1) Aquí, en este post, está presente una idea que no es sólo moderna: es futura. Y es ese planteamiento básico, fundamental (que no esencial) de los músculos asociados y disociables. ¿Cómo se puede empezar a trabajar en ciencias sociales si no se tienen en cuenta nunca esos aprendizajes internos? Porque en el hecho de que uno forma parte del objeto de estudio están sus fortalezas y sus debilidades. Y es en ese aprendizaje, en ese entrenamiento del que hablas, donde radican (o deberían radicar) miles de reflexiones posteriores. Sin embargo, se hacen constantemente en el aire, más dirigidas por el sitio al que se quiere llegar que el lugar de donde se parte. Si se hiciese economía pensando en fundamentos así, otro gallo nos cantaría.

    2) Para un servidor, la idea más rompedora presentada en Ancovoligo fue la del campeonato del duro de tu colegio. Si no se entendió eso, difícil será que realmente se comprenda la diferencia y las confluencias entre comunes y mercado, entre colaboración y cooperación.

    Cuando la gente olvida los fundamentos y empieza a hacer castillos en el aire, les hacen falta capones de realidad.

    P.D.: Si no has hecho la prueba, te recomiendo un siguiente paso en ese trabajo de autoconciencia y memoria muscular: el ejercicio del árbol del Tai Chi y un buen profesor (escasean violentamente) de ese arte marcial, concretamente alguien dedicado al “Método Práctico” y que tenga experiencia y formación en fisiología u otras hierbas.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] dos miniposts (este y este) mostrando mi falta de inspiración y en el primero de ellos reconocía mi triste esperanza de que […]

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.