Las lámparas del Nicolasa

por | jueves 22 de marzo de 2007

La Nicolasa era una magní­fica casa de comidas del San Sebastián anterior a la estrellas Michelin. La Nicolasa de Madrid, justo debajo de un restaurante de fusión que toma su nombre de las cercanas instalaciones del antiguo NO-DO, pretende ser una copia de aquel restaurante mí­tico que casi hací­a esquina con el Boulevard donostiarra.

Pero no tiene nada que ver. La comida está bien ; pero lo que es realmente diferente son las lámparas que iluminan el comedor central. Son dos grandes lámparas de techo para cuya descripción se necesitarí­a un semiólogo serio.

Cada una de ellas está formada por una sirena que flota en el aire con una cornamenta de ciervo como proplongación del pelo púbico que tendrí­a si no fuera sirena y de cuyas puntas salen como unas velas que sustentan las bombillas de luz amarilla protegidas por pantallitas que tamizan lo que no es necesario tamizar.

Ese comedor así­ decorado quiere ser el camarote de popa de un barco de la armada inglesa que costea Trafalgar; pero la cornamenta le hace parecerse a un pabellón de caza de un rey portugués. Una mezcla imposible que hace de este restaurante madrileño totalmente recomendable un ejemplo a conservar de un gusto ecléctico que merecerí­a aparecer en las guí­as para turistas.

¿Qué habrí­a dicho Susan Sontag al respecto? No se trata del gusto camp que tan bien retrató en un maravilloso artí­culo de La Revista de Occidente que atesoro como uno de los valores más firmes de mi patrimonio. Es algo kitch, pero no sabrí­a ser tan inteligente como la Sontag y caracterizar lo que esas sirenas, que uno imagina atareadas en confundir a Ulises, representan en el orden del gusto.

Merecen una tesina.

0 pensamientos en “Las lámparas del Nicolasa

  1. david silver

    ahh, sounds like a wonderful place.

    Juan, it was a pleasure for sarah and me to meet you, albeit briefly, while in madrid. we look forward to seeing you again.