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Las cejas de Gustavo Arístegui

No voy a hablar de las cejas puntiagudas del Presidente Zapatero; sino de las perfectamente arqueadas de Gustavo Arí­stegui.

Entre Navidad y año nuevo tuve ante mi vista, durante media hora, a este jóven diplom ático, persona inteligente, hombre guapo de ojos azules y barba cuidada, hijo de un embajador de España muerto violentamente en la embajada del Lí­bano hace muchos años. Estaba siendo entrevistado por San José en el cara a cara de CNN+, pero no podí­a oirle porque el sonido llegaba solamente a los oidos ya cansados de una persona muy querida a tarvés de unos auriculares , mientras la sosa y aburrida conversación ambiental propia de esos dí­as transcurrí­a por otros derroteros.

Sabí­a yo que la entrevista se centraba en el terrorismo islamista y, de vez en cuando, los ojos se me iban a la pantalla muda. Cada una de las veces que desvié la mirada estaba hablando él, nunca el entrevistador e, indefectiblemente, las cejas de Gustavo Arí­stegui perfilaban un perfecto arco a dos centrí­metros por encima de sus ojos mientra hablaba sin parar y sin apenas gesticular.

Elevar las cejas y disertar con tono plano es una forma de retórica encaminada a convencer al espectador de que lo que se est á diciendo es verdad y muy f ácil de entender. El tono monocorde corresponde al de un ejercicio de oposición; pero las ceja slevantadas desvelan el deseo excesivo de hacerse creer porque no hay niguna duda intelectual.

Estoy seguro que sabe del terrorismo islamista m ás que yo o que cualquiera y quiz á m ás de lo que él mismo quisera saber; pero como testigo sordo que no lee los labios sino las cejas, me hizo recelar. Me hubiera gustado que en algún momento hubiera dejado las cejas en su sitio natural e incluso que hubiera callado un segundo aunque solo fuera para pensar, sin necesidad de mostrar enfado fruciendo el ceño. Me hubiera creí­do m ás fuera lo que fuera lo que estaba diciendo y que yo no podí­a oir. Me hubiera creí­do m ás al PP a quien representa este experto en alguna asamblea legislativa.

Pero no se si esto que acabo de decir no representa m ás que mis prejuicios o si realmente es un comentario sobre retórica visual que tiene algún interés en sí­ mismo.

En cualquier caso complementa inesperadamente el comentario de David de Ugarte en su p ágina en el que reprochaba al personaje su deriva hacia el absurdo.

«Las cejas de Gustavo Arístegui» recibió 1 desde que se publicó el Jueves 5 de Enero de 2006 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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  1. Mi 14-N dice:

    […] duda recuerdo las durante años cuidadas para que parecieran puntiagudas de Lola Flores y las de Arístegui a las que ya me referí un día. Ya veremos cómo me levanto mañana, es decir ya […]

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