Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

Las Cajas y la Consolidación Financiera

Publicado en Expansión, lunes 4 de mayo de 2009

En la columna de abril (“Oportunidad para España“) trataba yo de dirigir la mirada sobre lo que podría hacer España en las circunstancias económicas en las que nos encontramos. Reconocía que la crisis, por un lado hunde sus raíces en situaciones de desequilibrios comerciales que proporcionan excesos de demanda de papel seguro aumentando su precio y disminuyendo su rentabilidad, lo que propició la conformación de una burbuja especulativa de activos, entre ellos los inmuebles, y que, por otro lado, esta burbuja obligó a los bancos a innovar elevando peligrosamente su ratio deuda/capital.

Como consecuencia, argüía yo, surge una oportunidad para España que bien podría aprovechar la ocasión para solucionar los problemas endémicos que se señalaban utilizando como palanca la solidez de su sistema financiero. Más concretamente decía:

lo primero que hay que hacer es consolidar el sector financiero cambiando la legislación sobre Cajas de forma que éstas también puedan formar parte de esa consolidación,

Ante un sistema financiero sólido, continuaba, no tendríamos problemas para atraer ahorro foráneo y financiar nuestro déficit comercial gracias al cual acabaríamos aumentando nuestra productividad y finalmente ganando competitividad.

Desde ese momento las cosas han cambiado algo. Está la situación delicada de la CCM (Caja Castilla La Mancha) y no pocos rumores sobre debilidades de algunas otras entidades; se ha hablado mucho sobre las dificultades políticas para cambiar la Ley de Cajas y parece como si el país no tuviera la energía suficiente para abordar el problema con determinación, especialmente por un aparente desencuentro entre el Banco de España y el renovado Gobierno. Quizá podamos echar una mano, por así decirlo. Veamos cómo.

La clave sigue estando en la consolidación del sector financiero. Tal como decía hace un mes ésta consolidación, pilotada por el Banco de España, ha de incluir una modificación profunda de la Ley de Cajas que elimine muchas si no todas sus peculiaridades. Pues bien, parece que las ideas del Banco de España basadas en su conocimiento del sector no van para adelante, que el gobierno tiene otras ideas y que, en general, los cambios cruciales no son fáciles de poner en práctica por las dificultades de poner de acuerdo a distintas facciones políticas locales con intereses en las Cajas.

Una manera de sobrepasar estas dificultades puede consistir, por un lado, en precisar las ventajas de desprendernos de esta figura señera aunque vetusta y, por otro lado, en tratar de explicar con claridad que las importantes funciones de las Cajas pueden ser satisfechas de otra manera. Vayamos con el primer punto dejando el segundo para el próximo mes.

Lo primero que hay que decir es que, si las Cajas pudieran ser consideradas como bancos privados ganaríamos bastante al eliminar las restricciones a las fusiones o adquisiciones que pueden ser llevadas a cabo. Ya no se trataría solo de que las Cajas pensaran en las fusiones entre ellas o en comprase aquellos bancos que mejor encajaran la situación en términos de ratio de eficiencia o de cualquier otro parámetro relevante, sino también de que pudieran extender su estrategia consolidadora a la compra de Cajas. Esto facilitaría la consolidación necesaria; pero no es lo único que hay que decir.

La competencia en el sector aumentaría muy mucho pues se acabaría con el respeto implícito al mercado de un tipo de institución por parte de otras, un descaro éste que ya empieza a ser moneda común y que debiera oficializarse de manera que la defensa de la competencia pudiera abordarse con mayor rigor. Ni que decir tiene, que el mercado de valores se haría más profundo si las Cajas cotizaran en Bolsa de manera que la profundidad acabaría con los excesos de volatilidad. Y por supuesto, al oficializar la expansión geográfica de las Cajas, el espacio de la competencia se ensancharía de manera que la posible “captura” de las Cajas por los partidos políticos locales se haría posiblemente más difícil ya que ese intento de captura tendría un coste mucho mayor para el mismo tamaño de la presa.

Aunque estas ventajas son claras tenemos que enfrentar el hecho de que la defensa del statuo quo se refuerza precisamente por la propia evolución de la crisis. Cuanto más dure ésta más se pondrá en entredicho al sistema capitalista y especialmente al capitalismo que a veces se llama capitalismo financiero para diferenciarlo del industrial. Es decir que no hay manera de aprovechar la oportunidad que se le abre a España a no ser que defendamos el llamado capitalismo financiero. Con la defensa de éste acabo este artículo dejando para más adelante el estudio de la manera en la que se pueden conservar las funciones específicas de las Cajas.

Las innovaciones financieras sobreendeudan a los bancos de forma que la ratio deuda/capital aumenta significativamente. Pero lo interesante es saber si han incrementado la riqueza o no. Pensemos que esos nuevos instrumentos financieros no son sino una cadena de apuestas entre los agentes económicos y de aseguramiento de los resultados de esas apuestas. Si la cadena llega a cerrarse- una posibilidad más teórica que real- no hay riesgo sistémico alguno pues los que unos pierden lo ganan otros; pero por esta misma razón tampoco habría creación de riqueza real neta. Sin embargo por el camino se ha creado riqueza inmobiliaria, tecnológica e innovadora amén del incremento en recaudación fiscal que ha permitido mejorar las cuentas públicas y las infraestructuras.

Si, por el contrario, la cadena no llegara a cerrarse -que es lo que se puede esperar -hay sin duda riesgo sistémico y se crea riqueza real neta más allá de lo mencionado en el caso anterior, de forma que topamos con la necesidad de afrontar un compromiso entre riesgo y ganancia sociales en el que hay que optar por una posición u otra con prudencia pero también con ambición, una situación frágil muy parecida a la que realmente estamos confrontando.

Mi posición es que en lugar de echarse para atrás en la innovación financiera hay que permitirla y apoyarla con las debidas cautelas regulatorias. Tengo la sensación y alguna evidencia de que hoy estamos en posición de llegar a una situación en la que el incremento en el riesgo sistémico es compatible con una disminución en el riesgo individual a través del uso inteligente de instrumentos como los descritos por Schiller en The New Financial Order: Risk in the 21st Century. Princeton University Press, Abril 2003.

La probabilidad de que ocurra una accidente sistémico no es muy alta, pero el impacto sobre el sistema económico, si ese riesgo se materializara, es ciertamente muy grande a falta de mecanismos para su eliminación por parte de un estado pequeño pero capaz de movilizar enormes cantidades de fondos o de la correspondiente agencia multilateral. Pues bien como la potenciación de esta última es lo que va a traer consigo la resaca de la crisis, no creo que nos juguemos nada serio permitiendo que la industria financiera se haga más grande y más innovadora admitiendo en su seno sin distinciones lo que ahora es el sistema de Cajas.

Basta por hoy con lo dicho hasta aquí. Lo que ahora hace falta, una vez entendidas las ventajas de la renovación normalizadora de las Cajas a través del cambio de ley y una vez defendido el capitalismo financiero, es explicar que sus genuinas ventajas ya no son tan fáciles de defender como exclusivas en un mundo en el que pueden ser proporcionadas de otra manera más acorde con lo que acabo de explicar. Pero esto queda para la próxima columna.

«Las Cajas y la Consolidación Financiera» recibió 2 desde que se publicó el Lunes 4 de Mayo de 2009 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] decía en la entrega del mes pasado, “Las Cajas y la consolidación financiera“, dedicada a defender la reconversión de las Cajas, “lo que ahora hace falta, una vez […]

  2. […] inmediato y mucho más valiente que el que se ha efectuado. El 4 de mayo de ese año escribí Las Cajas y la Consolidación Financiera en donde argüía que el orden en la toma de medidas era importante y que la consolidación del […]

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.