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La pesada carga de la cultura

Me confundí y llegué demasiado pronto a la presentación de un libro estampado en Estampa, “bordado” por Elena del Rivero y con un texto de mi amiga María Lozano.

Para pasar el tiempo me fui a Paradox y me llevé como sin mirar cinco libros sutilmente engarzados por la casualidad.

1. El pacto de lucidez o la inteligencia del Mal, quizá lo último que escribió Jean Baudrillard ( Amorrortu, Buenos Aires) y que Teo me había conminado a leer más allá de la contraportada. Ya les contaré; pero déjenme decirles ahora solo que, de haberlo leído antes, mi sermón de la noche anterior hubiera sido mucho menos prudente.

2.Una colección de ensayos en dos tomos editados pr la Universiad Diego Portales ( Santiago de Chile) sobre la técnica en Heidegger cuya contraportada es ya algo más adecuada que la del librito de Baudrillad y que representa su complemento perfecto en cuanto sería la técnica la que nos ha traído hasta esa Realidad Integral que nos descubre el francés, desgraciadamente ya desaparecido.

3. Contra la perfección. La ética en la ingeniería genética, de Michael Sandel ( marbot, Barcelona) que ya se sabe de que va aun antes de leer la contraportada, pero que es un buen complemento para olfatear el vértigo de esa realidad obscenamente desvelada y completamente construída.

4. Searle and Foucault on Truth, de C.G. Prado ( Cambridge U. P.). Bingo. La imposibilidad de la verdad transpira en los cuatro libros anteriores y aquí nos la encontramos de frente. Resulta que los “franceses” como Baudrillard y Foucault no son tan raros para el mundo anglosajón como podría parecer.

Y, ¿cómo hago yo para digerir todo esto? No sé pero parece que no tengo más remedio si quiero tomarme en serio el próximo libro. Ese que ya está requetepensado en sus líneas generales y que, de momento, le llamo Metaeconomía Posmoderna.

Ya agotado llegué a Estampa con la lengua fuera justo a tiempo de escuchar al maestro Lledó ofreciendo a Elena nuevos nombres en los que envolverse (Nausica, Calipso o la salvaje Marcela) y, sobre todo, a María desenvolviendo un “Proema” más que bello, emocionante, personal:moneda legal. Habitar el propio nombre o, como dijo literalmente, “trajinar la herencia”. Una lección de manejo de la vida que rezuma verdad.

Me recordó a algo de Saint John Perse que leí hace demasiados años y que ya soy incapaz de localizar. Quizá las poetisas que conocí la noche anterior consigan ubicar ese fragmento fundamental.

Es agotador. Necesito encerrame en mi cueva y “declinar” mi nombre: el genitivo y el dativo especilamente; pero también el nominativo y hasta el ablativo.

«La pesada carga de la cultura» recibió 2 desde que se publicó el Lunes 19 de Enero de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Sibisse dice:

    Curiosidades de la cultura. Una de las poetisas que conoció usted la noche anterior se acabó llevando el libro Pájaros, del hasta ahora desconocido Sain John Perse, de casa de un desconocido.
    Extrañas coincidencias o causalidades.

  2. Juan Urrutia dice:

    Hola Sibisse.Afanar libros es pura justicia poética.

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