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La moda y la propiedad intelectual

Ayer jueves Michele Boldrin dictó la prestigiosa Barcelona Lecture organizada por el CREA y aprovechó la ocasión para presentar, de manera un si es no es técnica, su trabajo reciente con David Levine sobre Estrutura de Mercado, Innovación y Propiedad Intelectual.

Ya llevan estos dos autores bastantes años desarrollando una versión sofisticada y dinámica del Equilibrio General que permite pensar cómo la innovación puede de hecho ocurrir porque los innovadores tienen incentivos a hacerla aunque no exixtiera el monopolio temporal que representa la propiedad intelectual en cualquiera de sus versiones, ya sea como derechos de autor, ya sea como patentes.

La idea central es que para que haya incentivos no es necesario que el innovador se apropie de todo el beneficio social de su invención, basta con que se pueda apropiar de una parte más o menos grande,dependiendo de las circunstancias, de ese baneficio social.

Que éste es un problema serio es algo que cualquier lector de un periódico económico debiera saber ya que se habla ya sin tapujos de la exageración de la legislación de patentes en EE.UU.

Por la seriedad del asunto y porque algunos creen que estar en contra de las patentes significa ser poco menos que un comunista de diente retorcido, merece la pena anunciar que la próxima semana se desarrollará en la sede de la UNED un taller, organizado por el mismo Michele, en el que se dicutirán estos asuntos con más detalle.

Quizá como aperitivo a esas sesiones merecerí­a la pena mencionar dos pequeñas aportaciones de dos economistas bien conocidos que se refieren a dos aspectos a los que Boldrin tambié hizo alusión en la Barcelona Lecture.

En primer lugar, la vieja idea de los premios a las invenciones podrí­an ser unos posibles mecanismos sustitutivos de las patentes ha sido resucitada por Stiglitz.

En segundo lugar, un articulito de Hal Varian nos recuerda que el sector de la moda funciona con gran creatividad y capacidad innovadora sin necesidad de patentar los diseños. Este sector es justamente el ejemplo de una innovación permanente que se debe precisamente a que no hay una protección artificial de la creatividad o, mejor dicho, de sus resultados.

«La moda y la propiedad intelectual» recibió 0 desde que se publicó el Viernes 18 de Mayo de 2007 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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