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La lógica del óptimo subsididiario (y III): regulación

Continúo hoy con laúltima entrega sobre la lógica de del óptimo subsidiario. Ya sabemos en qué consiste y la he aplicado oportunamente a la forma de discutir sobre el secuestro del Alakrana. Hoy toca aplicar esa idea del óptimo de segundo orden, por cierto menos simple de lo que parece, aunque sea básica y en ese sentido elemental, al caso de la regulación en general y, en paticular, a la regulación bancaria.

En su día escribí un borrador que utilicé en unas Jornadas de Ibermática sobre Innovación, tratando de explicar por qué una verdadera innovación regulatoria podría consistir simpñemente en descentralizar esa actividad regulatoria. Me fijaba en tres casos paradigmáticos: la educación, la energía eléctrica y la defensa de la competencia. En cualquiera de estos tres casos la lógica del óptimo de primer orden campa por sus respetos en las discusiones periodísticas y parece que todo el mundo está convencido de que en los tres casos la regulación ( sin duda necesaria) debería ser centralizada.

Y, sin embargo, es posible que las preferencias sobre educación sean heteógéneas, es seguro que hay distintas formas de generación eléctrica y evidentes insuficiencias en las interconexiones transfronterizas y ?quién podría dudar de que la defensa de la competencia ( junto con los mercados de control corporativo) tiene (n) que tener en cuenta diferencias locales, diversidad de incentivos y otras peculariedades?

Nos vemos pues en la obligación de aplicar la lógica del óptimo subsidiario en muchos campos necesitados de regulación. De acuerdo con esta lógica es muy posible que la regulación debiera ser descentralizada en contra del prejuicio inicial. En efecto, Algo así está pasado en la educación y, en el ámbito de la electricidad, decía yo hace tres años en el borrador citado, que:

“lo que hay que resaltar es que la competencia entre regulaciones nacionales que hemos observado recientemente y no solo en el sector eléctrico, genera aprendizaje a través de la experimentación y no solo proporciona un óptimo subsidiario sino que, además, va hacendo posible que ese óptimo subsidiario se acerque cada vez más al de primer orden.”

Naturalmente que mutatis mutandi lo mismo se podría decir, decía yo, de la regulación de la competencia y de los mercados de control corporativo.

Por lo tanto deberíamos pensar las cosas dos veces antes de exigir un Tesoro único en Europa para estar a la altura de la política monetaria única o echar la culpa de casi todos los males que aquejan a España a la descentralización autonómica en materia de regulación de algunas materias.

Y, más en particular, deberíamos tener en cuenta las restricciones que queremos conservar, además de las inevitables, caundo pensemos en la nueva regulación bancaria. No deberíamos pensar en ella con la lógica del first best. Por eso es conveniente que observemos con cuidado lo que está pasando en los USA en donde parece que el Senado, a iniciativa demócrata, pretende especializar la Fed en la política monetaria y centralizar todas las demás agencias reguladoras en una sola, la Financial Institutions Regulatory Administration (FIRA). He aquí la noticia:

Currently, banks can choose between the Federal Reserve,
the Federal Deposit Insurance Corp (FDIC), the Office of the
Comptroller of the Currency (OCC) and the Office of Thrift
Supervision (OTS) as their primary regulator.

La justificación de la centralización parece ser evitar el arbitraje regulatorio:

Lawmakers have said some institutions, such as mortgage
lender Countrywide and giant insurer American International
Group Inc (AIG.N), exploited the system and chose the most
friendly regulator.

La propuesta del senador Dodd es una mezcla de descentralización por un lado al quitar bastantes competencias a la Fed y de centralición, por otro lado, al fundir ren una sola otras agencias reguladoras. Quizá es un intento de aplicar la lógica del óptimo subsidiario. Vease el post de Mark Thoma.

«La lógica del óptimo subsididiario (y III): regulación» recibió 3 desde que se publicó el Viernes 20 de Noviembre de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Carlos Boyle dice:

    Casi no puedo entrar a tu página Juan

  2. Carlos Boyle dice:

    Estimado Juán, mas allá que todos tus feeds me conducen a Latoc, he podido hilvanar esta serie de posts sobre el óptimo subsidiario.
    Se me ocurre pensar que el óptimo surge de la oposición entre una tesis y una antítesis que lo convierten en óptimo primario. El problema se plantea cuando esas tesis y antítesis se licuan en el marasmo de la relatividad. Creo que es recién allí donde la OPORTUNIDAD hace su entrada, y no va de la mano de los que sostienen tesis y antítesis principales sino de una constelación de subtesis y subantítesis que van conformando nuevos óptimos que condicionan, relativizan e incluso someten al óptimo primario.
    Lo veo como una posición central que media en la resolución del conflicto principal. Lo hace articular y lo dinamiza. Algo así como el conflicto de Israel-Palestina durante la guerra fría. Mediante la activación o la desactivación de los óptimos subsidiarios, el poder central puede de alguna forma controlar el óptimo primario. La imagen sería la de las barras de uranio entrando en un reactor nuclear para calentar el agua que moverá las turbinas.
    Sin embargo, cuando las categorías sólidas (siguiéndolo a Bauman) se comienzan a licuar, resulta cada vez mas difícil determinar cual es un óptimo y cual es el otro, y lo que es mas difícil, cuan subsidiario es uno del otro.

  3. Juan Urrutia dice:

    Muchas gracias Carlos por un post que me hace pensar. En cuanto a lo de mis feeds lo miraré.

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